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Por: Isa Rojas

Assalamu alaikum wa rahmatulahi wa barakatu

Ayer (25 de Mayo del 2008) en la Universidad Islámica de Medina aproveché la oportunidad de que tenía una hora libre y la tome para reunirme con el “Shaij de los Mashaij de Medina” su nombre Abdul Mushan Al Abad –hafidahulah- (Erudito de la Mezquita del Profeta) sabía que él se encontraba a esa hora siempre en uno de los salones para dar clases, (Facultad de Jurisprudencia Islamica, salón 110 a las 8:30am). y le hice las siguientes preguntas que me habían pedido algunos hermanos de España y Latinoamérica:

Primer pregunta:

¿Acaso cometo una falta si no me nombro a mi mismo Salafi? Pero me apego a la metodología correcta de seguir al Profeta y a los Sahabas y a los eruditos de los predecesores piadosos (Salaf).

Respuesta: “No, eso no será una falta jamás. Lo único que es obligatorio es que sigas lo que ha venido a través del Profeta –la paz y la misericordia de Alá sean con él-.”

Dije, entonces si me preguntan: ¿Eres Salafi? ¿Qué respondo?:

Respuesta: “Yo tengo la creencia de Ahlu Sunah wa Al Yamah, y le pido a Alá que me mantenga en ese camino.”

Aquí acabó la primera pregunta, esto no quiere decir que debemos criticar a un hermano si se dice Salafi, pero lo que si quiere decir es que también un hermano que se dice Salafi no debe de criticar a uno que no se quiera decir así.

El Shaij remarcó que la importancia es seguir la verdadera metodología.

Segunda Pregunta:

En España hay una ciudad llamada Melilla, anteriormente el Andalus, y queremos preguntarle acerca de cuál es el veredicto islámico sobre que un musulmán trabaje en el ejército de esta ciudad, son personas nacidas allí, y no están en guerra con los musulmanes, pero si les ordenan a hacer algo contra los musulmanes tienen el derecho de no hacerlo pero son expulsados del ejército.

Esto debido a que hay un grupo que hace Takfir (dictamen de incredulidad) sobre quien entra a la milicia.

Respuesta:

Un musulmán no tiene que entrar a trabajar en el ejército de no musulmanes, se les debe aconsejar que busquen otros trabajos, no este.

Después preguntó: “¿Acaso rezan?”

Respondí: Tratan de llevar su religión conforme más pueden y pienso que si rezan.

Después le dije: Pero no hay guerra entre ellos y los musulmanes.

Respondió: Pero en cualquier momento pueden ordenarles atacarlos.

Dije: ¿Algún consejo para quien hace Takfir de ellos?

Respondió: Si, se debe aconsejar a las dos partes y a ellos aconsejarles que cuiden su lengua del takfir.

Tercera pregunta:

En nuestros países como México y Uruguay hay hermanos que para ir a rezar el Yumah a la mezquita tienen que hacer como una hora de camino a la mezquita, ¿Acaso es obligatorio para ellos?

Preguntó: ¿Caminando o en carro?

Respondí: En carro.

Sonrió bromeando y dijo: Eso es lo que se hace de Jedah a Mekah, aquí es un viaje.

Dijo: Quien viva lejos de la mezquita y se le dificulte ir al Yumah, tiene que buscar hermanos para realizarlo junto con ellos, que se reúnan quienes vivan cerca y no puedan ir a la mezquita pra realizar el Yumah si les es difícil.

Y al recordarle los pocos musulmanes que hay en México dijo:

Le pido a Alá que los acreciente y les de prosperidad.

Luego, empezó su clase y les transmito un dicho que dijo que me pareció apropiado escribirlo para ustedes:

Dijo:

Quien tiene un alma virtuosa y un gran corazón; es aquella que si le llega poco a su mano lo ve como si fuera mucho.

Y quien tiene una alma mala y un corazón pobre; es aquella persona que si le llega mucho a su mano lo ve como poco aún así sea mucho.

Para la segunda persona lo lícito es lo que permite su mano y lo ilícito es lo que su mano prohíbe.

En cuanto a la primera, lo lícito es lo que Dios ha hecho lícito y lo prohibido es lo que Dios prohíbe.

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