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Veredicto islámico
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La Bondad y el Respeto hacia los padres. 1ª parte de la jutba.

Equipo Vive Islam

Alabado sea Allah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Alabado sea Allah quien creó al ser humano de un hombre y una mujer, alabado sea Allah, quien ordenó que respetemos a nuestros padres. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

No hay mayor medio que pueda acercar a la persona hacia su Señor que la Taqwa (temor reverencial a Allah), pero para que se pueda alcanzar es necesario cumplir con lo que Allah, Altísimo sea, ordena.

Hay una orden que Allah nos ha dado y que ha puesto justo después del primero y más importante de todos los principios de la fe, Su unicidad. En muchas aleyas del Corán donde prescribe que sólo se le debe adorar única y exclusivamente a Él, inmediatamente hallamos que se nos ordena la obediencia y el respeto por los padres, dice Allah, Glorificado sea:

 

“Adorad a Allah y no Le asociéis nada. Sed benevolentes con vuestros padres.” (4:36)

 

Hermanos y hermanas en el Islam, cuidar de los padres, tratarlos con bondad y amarlos es obligatorio, aunque ellos no sean musulmanes. Asma, que Allah esté complacido con ella, relató:

-          Durante el tiempo que duró el pacto entre Quraish (los idolatras de la Meca) y los musulmanes, mi madre vino a visitarme, ella era aún politeísta. Fui a preguntarle al Mensajero de Allah (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), sobre el asunto (pues no sabía si recibirla o no), me dijo: ‘Recíbela y trátala bien’.

 

El Islam va mucho más allá de prescribir el buen trato hacia los padres que no sean musulmanes, nos exige, incluso, ser respetuosos y benevolentes con ellos aunque nos pidan renegar de nuestra religión y asociar dioses a Allah. Dice el Misericordioso:

 

“Le hemos ordenado al hombre ser benevolente con sus padres. Su madre lo lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis. Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes, no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadlos con respeto. Seguid el camino de los piadosos, pues ante Mí compareceréis y os informaré de lo que hacíais.” (31:14-15)

En el Hadiz y en las aleyas citados con anterioridad se nos ordena la bondad hacia los padres que son idólatras, ¡imagínense entonces cómo deberíamos portarnos con los que son musulmanes y adoran a Allah únicamente! 

Los padres tienen derecho a que sus hijos los traten con benevolencia. En Bujari y Muslim se registró un relato de Abdullah Ibn Masud, que Allah esté complacido con él, en el cual dijo:

-          Le pregunté al Mensajero de Al-lah (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él): ¿Cuál es la obra que Allah más ama? Me respondió: ‘Cumplir con la oración prescrita en su tiempo correspondiente’; le dije: ‘Y además de esta, ¿cuál otra?’, dijo: ‘La obediencia y el respeto por los padres’; le pregunté: ‘¿Hay otra además de estas?, contestó: ‘La lucha por la causa de Allah’.

Abdullah Ibn Omar, que Allah esté complacido con él, reportó que un hombre le pidió autorización al Profeta Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) para ir al Yihad y él le dijo: “¿Tus padres están vivos?”, le respondió: “Sí”; le dijo: “Entonces esfuérzate cuidándolos para que estén bien”.

 Y transmitió también que el Mensajero de Allah (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) dijo:

-          La complacencia de Allah está en la complacencia de los padres, y Su disgusto y desagrado está en el de ellos.

En otro relato similar, tenemos que Muawiyah Ibn Yahimah dijo:

-          Un hombre consultó con el Profeta de Allah (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) la posibilidad de ir a luchar por la causa de Allah, y él le dijo: ‘¿Tu madre está viva?’, le respondió: ‘Sí’; entonces, el Mensajero de Al-lah le dijo: ‘Quédate con ella y cuídala, que bajos sus pies está el Paraíso’.

 

El Profeta Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) nos informó que quien desperdicia la oportunidad de ganarse el Paraíso sirviendo a sus padres en esta vida es un perdedor, nos dijo, según fue relatado por Abu Hurairah:

-          ¡Se ha envilecido y humillado! Nuevamente, ¡se ha envilecido y humillado! Sí, ¡se ha envilecido y humillado!”. Preguntaron: “¿Quién, oh Mensajero de Allah?” Dijo: “Quien alcanza a tener sus padres ya ancianos, a uno o a ambos, y no entra en el Paraíso.

 

Cuidar de los padres, ser benevolentes y obedientes con ellos es uno de los más grandes actos de adoración con los que un musulmán puede servir a su Señor, su recompensa es inmensa y es motivo para que Allah nos ayude a superar las dificultades. El mejor ejemplo de lo que estamos mencionando lo encontramos en la historia que el Profeta Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) nos relató, en la que tres hombres quedaron atrapados en una cueva, cuya entrada quedó bloqueada por una enorme roca que cayó y la cerró. Ellos, todos muy buenos creyentes, se dijeron entre sí: “Que cada uno de nosotros recuerde una obra de bien que haya realizado para pedirle a Allah que por haberla realizado por Su Causa lo sacara de este apuro”. Uno de ellos dijo: “Yo soy pastor, cuido de mis padres ancianos y mis hijos. Cuando ordeño a mis animales, son mis padres a los que primero les doy de beber. Un día, sólo pude ordeñar mis ovejas por la noche; así que, cuando volví a mi casa, hallé que mis padres se habían dormido, me encontré en la situación de que yo siempre les daba a ellos primero de la leche y la de no despertarlos para no incomodarlos, así que pasé toda la noche con la vasija en mis manos esperando que despertaran para darles a ellos la leche. ¡Oh Allah!, si esto lo hice por Ti, ábrenos la entrada”. Y luego de que todos mencionaron su obra, Allah los rescató.

Dentro de las obligaciones que tenemos para con nuestros padres se cuenta la obediencia en todo asunto que no sea contrario a lo ordenado por Allah y Su Profeta, esto hace parte de lo mencionado en la aleya:

“Si vuestros padres se esfuerzan por hacer que Me asociéis copartícipes, no les obedezcáis, pues es sabido que carecen de fundamento válido, pero tratadlos con respeto.” (31:15)

 

Cubrir los gastos que demandan su manutención (vivienda, alimento, vestido, gastos médicos y demás), en especial cuando son ancianos y no tienen los medios para ello, y suplicar a Allah por ellos. Dice el Altísimo:

 

“Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uff! Y háblales con dulzura y respeto. Trátalos con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño.” (17:23-24)

 

Ibn Omar, que Allah esté complacido con él, acostumbraba vestir una Imamah (turbante) y montar un burro para ir a la Meca. En una ocasión, en el camino se encontró con un beduino que le preguntó: “¿No eres el hijo de fulano, hijo de fulano?”, dijo: “Sí, soy yo”. Luego Ibn Omar le dijo al hombre que tomara el burro y la Imamah. La gente que presenció esto le dijo: “¿Por qué le regalaste tus cosas al beduino?”; les dijo: “Yo escuché al Profeta Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) decir: ‘La mejor manera de honrar a los padres luego de su muerte, es siendo bondadosos con la gente que fue su amiga’, y el padre de este beduino fue amigo de Omar (mi padre).

 

Todo lo que hablamos con anterioridad, incluyendo los textos del Corán y la Sunna que citamos, señalan la importancia que tiene el cuidado para con los progenitores y la gran recompensa que esta acción implica.

 

Hermanos, ¿Han escuchado de Uwais Al Qarni, un hombre del Yemen sobre el que el Profeta Muhammad vaticinó que llegaría a Medina, y les recomendó a su familia y Sahabas (discípulos) que siguieran su ejemplo, y que si lo veían le rogaran que pidiera perdón por ellos?.

Usair Ibn Yabir relató:

-          Cada vez que llegaba gente del Yemen Omar Ibn Al-Jattab les preguntaba: ‘¿Está entre vosotros Uwais Ibn ‘Amir?’ (Y siguió preguntando) hasta que lo encontró. Le dijo: ‘¿Tú eres Uwais Ibn ‘Amir?’ Contestó: ‘Sí’. Preguntó: ‘¿Eres de las tribus de Murad y luego de Qaran?’ Dijo: ‘Sí’. Le preguntó otra vez: ‘¿Tenías lepra y te curaste, y sólo te quedó la marca del tamaño de un dírham (moneda) en tu piel?’ Dijo: ‘Sí’. Le preguntó: ‘¿Tienes a tu madre viva?’ Dijo: ‘Sí’. Entonces le dijo: ‘Escuché al Mensajero de Allah  (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), decir: ‘Vendrá a vosotros Uwais Ibn ‘Amir con los refuerzos de la gente del Yemen. El será de Murad y de Qaran. Se habrá curado de la lepra excepto la superficie de un dirham, y tendrá a su madre a la que tratará excelentemente. Si jura por Allah, cumple su juramento. Si podéis pedirle que ruegue perdón para vosotros, hacedlo’. Pide pues perdón para mí’. Y él pidió perdón por Omar. Luego, Omar le dijo: ‘¿Dónde quieres ir?’ Dijo: ‘A Kufa’. Le preguntó: ‘¿Quieres que le escriba a su gobernador sobre ti?’ Contestó: ‘A mí me gusta vivir entre los pobres’”. Asbag Ibn Zaid dijo que Uwais no pudo encontrarse con el Profeta Muhammad en vida porque estaba ocupado cuidando a su madre.

 

Los Salaf (predecesores justos y virtuosos) entendieron perfectamente la orden dada por Allah y por Su Profeta al respecto; por eso, deseosos de agradar a su Creador y ser merecedores de Su Misericordia y favor infinito, se dedicaban a cumplir con este mandato de la mejor forma posible. Veamos algunos ejemplos:

 

1.Muhammad Ibn Sirin, cuando estaba frente a su madre, era la persona más humilde, tanto así que en una ocasión fueron a visitarlo, y cuando lo vieron en ese estado preguntaron si estaba enfermo; pero les respondieron que no, que su apariencia cambia totalmente, mostrando respeto y callando, ante su madre.

 

2.Abu Al Hasan Ali Ibn Al Husain Zainul Abidin, que Allah Esté complacido con él, uno de los más grandes Tabiguin (discípulos de los Sahaba), era tan piadoso con su madre que la gente le decía: “Eres el mejor de todos nosotros en la forma en que te comportas con tu madre, pero no vemos que comas con ella; ¿por qué?” Respondió: “Temo que si como con ella yo llegue a tomar un alimento que ella haya mirado primero, así que no quiero ser de los desobedientes con sus padres.

 

3.Haiwah Ibn Shuraih, uno de los más reconocidos sabios y especialistas de las ciencias islámicas, tenía un comportamiento muy especial con su madre. Una vez, mientras dictaba una clase, -y debemos mencionar que gente proveniente de todas partes venían donde él para estudiar su madre lo llamó y le pidió que preparara una gallina, inmediatamente se puso de pie, dejó la clase e hizo lo que su madre le pidió.

 

Estos son tan sólo unos pocos ejemplos de los incontables que tenemos sobre cómo nuestros predecesores eran con sus padres. Lastimosamente, nos encontramos en una época donde comportamientos así no se ven, al punto de que uno piensa que ya la gente no respeta a sus progenitores. ¿Cuántos son los y las jóvenes que hacen sufrir a sus padres, los mantienen siempre viviendo preocupados por ellos, y hasta los hacen llorar por su comportamiento en general?

Hermanos y hermanas, no desperdiciemos la oportunidad que tenemos de agradar a Allah por medio de nuestro trato hacia nuestros padres. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para hacer sus vidas felices y tranquilas. Recuerden que lo único que ellos quieren es que seamos amorosos y respetuosos con ellos, así que seámoslo y no desobedezcamos a nuestro Creador, Quien nos ordenó ser misericordiosos, benevolentes, amorosos, respetuosos y obedientes con ellos.

 

Le pido a Dios perdón por nuestras faltas, háganlo ustedes también.

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