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Todas las alabanzas son para Allah. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

Ciertamente las mejores palabras son el Libro de Allah, la mejor guía es la guía de Muhammad (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y los peores asuntos son las innovaciones. Todo invento en la religión es una innovación, y toda innovación es perdición y toda perdición lleva al Fuego.

 

¿Qué cosas nos ayudan a alcanzar la concentración o jushu’ durante la oración?

1.      Prepararse para la oración, realizando la ablución conscientemente, y serenar el corazón realizando una oración voluntaria antes de la obligatoria.

2.      Recordar la cercanía de la muerte antes de comenzar la oración, como dicen algunos: “Reza como si esta oración fuera la última que fueras a hacer antes de morir”.

3.      Reflexionar sobre los significados de los versículos y las frases de alabanza como cuando dice: “Allahu Akbar” (Allah es el Más Grande) esto implica que Allah es lo más importante para él, y que deja a sus espaldas toda la vida mundana, para dirigirse a su Señor. Cómo no recordar el Hadiz Qudsi en el cual Allah dijo: “He dividido la oración en dos mitades entre mi siervo y yo. Mi siervo tendrá lo que pide. Cuando el siervo recita: Al Hamdu Lilahi Rabbil ‘Alamin” (Alabado sea Allah, Señor del universo) Allah le contesta desde Su trono: “Mi siervo Me ha alabado”; cuando dice: “Ar-Rahmani Ar-Rahim” (Clemente, Misericordioso), dice Allah: “Mi siervo Me ha elogiado”, cuando dice: “Maliki Iaumid Din” (Soberano absoluto del Día del Juicio), dice Allah: “Mi siervo Me ha glorificado”; cuando dice: “Iiaka Na’budu wa iaka Nasta‘in” (sólo a Ti adoramos y sólo a Ti imploramos ayuda), dice Allah: “Esto está entre Mi siervo y Yo, y para Mi siervo es lo que ha pedido”. De esta forma responde tu Señor por encima de los siete cielos, así que ten presente esto al realizar la oración. Saber que cuando dice: “Glorificado sea mi Señor, el Grandioso, y Glorificado sea mi Señor, el Altísimo” en voz baja, Allah, Glorificado sea, lo escucha estando establecido sobre Su Trono; y además de eso, que crea que si él acude a Allah en la oración, Allah acudirá a él, que Escucha todas sus palabras –aunque sean pronunciadas en voz baja–, que Ve todas sus obras –aunque sean pequeñas–, que Sabe todo lo que piensa –aunque sea simple–. Cuando mires al lugar donde te vas a postrar, sabe que Allah, Elevado sea, te está viendo; cuando estés recordándolo en el Tashahud (testimonio de fe) moviendo ligeramente tu dedo índice, sabe que Allah está viendo ese movimiento, ya que Él, Alabado sea, Abarca todo con Su Conocimiento, Poder, Dominio, todo lo escucha y lo ve, y otros atributos más que evidencian Su Señorío.

4.      Si tienes la bendición de entender el idioma de la revelación, reflexiona sobre el significado de los versiculos que son recitados por el imam. Ya que dijo Allah en el Corán: {Este Libro que te revelo [¡oh, Muhammad!] encierra grandes bendiciones, para que mediten sobre sus signos y reflexionen los dotados de intelecto.} (Corán 38:29).

5.      No se debe rezar cuando está servida la comida ni cuando se tienen ganas de ir al baño. ‘Aishah dijo: Escuché decir al Mensajero de Allah (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él): “Que nadie rece cuando la comida esté servida, ni cuando tenga necesidades de ir al baño.” (Muslim)

6.      Tampoco se debe rezar cuando se tiene mucho sueño.

 

Sepan que la concentración en la oración tiene una recompensa única, que es la bienaventuranza, el éxito en este mundo y el otro, una virtud enorme. Dice Allah en su libro:

{Por cierto que triunfarán los creyentes que observen sus oraciones con concentración (jushu’u)… éstos serán quienes heredarán el Paraíso, en el que morarán eternamente.} [Corán 23:1-11).

 

Súplicas finales

Hermanos y hermanas, pidan paz y bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios lo menciona en el Corán:

{Ciertamente Allah y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él.} (Corán 33:56)

¡Oh Allah! Concede bendiciones y paz a nuestro Profeta Muhammad, a sus familiares, a todos sus discípulos y a quienes sigan su guía de buena manera hasta el Día del Juicio. ¡Oh Allah! Da tu complacencia a todos los discípulos de Tu Mensajero, de quienes fueron destacados Abu Bakr, Omar, ‘Uzman y ‘Ali. Complácete también con todos los seguidores de estas nobles personas, quienes siguen su guía hasta el Día del ajuste de cuentas, y con nosotros los presentes, pues Tú eres en verdad el más Clemente.

¡Oh Allah! Enaltece y dignifica al Islam y a los musulmanes, protégenos del mal de nuestros detractores, y líbranos de los problemas del encarecimiento de los productos, la propagación de enfermedades, de la usura y el interés monetario, del adulterio y la fornicación, de los terremotos, de las dificultades y las tribulaciones, y de la perversión y corrupción oculta y evidente.

¡Oh Allah! Perdónanos y perdona a nuestros hermanos creyentes que ya fallecieron, y no hagas que en nuestro corazón se encierre el desprecio y el odio por los que han creído en Ti como se debe. Tú eres el más Bondadoso y Misericordioso.

 

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