Historias para Reflexionar nº 21. Una bendición mayor que entrar al Paraíso.     Refutación a aquellos que intentan probar que el Corán no es verdadero.     Una mujer predice cosas que son casi ciertas y se cree que tiene conocimiento de lo desconocido.     ¿Había alguien en la Tierra antes de Adán?     La educación de las jóvenes: de las abuelas a las nietas.
 
 
 
 
  

¿Cómo pueden reponerlo?
{Di: Nadie en los cielos ni en la Tierra conoce lo oculto salvo Allah. Y no saben cuándo serán resucitados} [27:65]

 




 
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Milagros que les sucedieron a algunas personas piadosas. 1ª parte

Equipo Vive Islam

Pregunta:

Yo quisiera saber si se han registrado milagros en la vida del Sheij Ibn Taimíyah o de algunos estudiantes como Ibn Al-Qayím, por la voluntad de Dios. Si es así, nos gustaría que escribiera acerca de ellos, porque ciertamente escuchar tales historias fortalecen la fe y nos incita a hacer más obras rectas.

Y también, ¿hay algún otro erudito del pasado o contemporáneo que haya sido conocido por realizar milagros de alguna clase? Si es así, nos gustaría que lo comparta con nosotros para que pueda servirnos de motivación.

Respuesta:

Alabado sea Dios

En primer lugar, el hecho de que han sucedido milagros en esta comunidad religiosa es algo probado y acerca de lo que no tenemos dudas. Esta es una de las formas en las que Dios hace que los creyentes se reafirmen en el camino recto, y es parte de su recompensa en este mundo.

At-Tahhawi (que Allah tenga misericordia de él) dijo en Al-‘Aqidah (pág. 84):

“Creemos en lo que se ha narrado acerca de los milagros porque se han mencionado en reportes auténticos de narradores confiables”. Fin de la cita.

Sin embargo, es esencial para el musulmán abordar este asunto con precaución y un entendimiento correcto, porque los eventos extraordinarios pueden tener como protagonistas también a gente poco honrada, lo cual puede hacer que los ignorantes piensen que son milagros reales cuando en realidad pueden ser engaños.

El Sheij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Los milagros sucedidos a los hombres rectos y piadosos son algo conocido y creíble, de acuerdo al consenso de los eruditos del Islam y a la comunidad de la Tradición Profética. Esto está indicado en el Sagrado Corán en más de un pasaje, y también en reportes auténticos de los compañeros del Profeta Muhammad y de la generación posterior de sus discípulos. Hubo en el pasado grupos que los negaron, como los yahmíyah y otros. Pero también es cierto que muchos de aquellos que reclaman haber realizado milagros, o aquellos a los que la gente les atribuye milagros, pueden haber estado confundido o pueden haber estado mintiendo”. Fin de la cita de Muktasar al-Fatawa al-Masríyah, 2/63.

Debemos señalar entonces que los verdaderos milagros que suceden a los servidores de Dios, sólo surgen a causa de su relación con Dios, por seguir el camino recto y aferrarse a él.

El Sheij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“El verdadero milagro es un signo con el cual Dios honra la firmeza y el apego al camino de la rectitud. No hay honor que Dios pueda conferir a alguno de Sus servidores que pueda equipararse al honor de ayudarlo a hacer aquello que Él ama y aquello que Le complace, aquello que le acercará más a Él y lo elevará en estatus”. Fin de la cita de Maymu' al-Fatáwa, 11/298.

En segundo lugar, hay noticias de que algunos de estos hechos milagrosos le sucedieron al Sheij Ibn Taimíyah (que Allah tenga misericordia de él), que fueron narrados por algunos de sus estudiantes o gente que lo conoció. Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“He visto algunos ejemplos maravillosos de la intuición del Sheij Ibn Taimíyah, y nunca he visto nada más grande que eso. Los incidentes acerca de su excelente intuición podrían llenar un libro.

Él le habló a sus compañeros sobre el ingreso de los tártaros en Siria, en el 699 después de la Emigración, y que los ejércitos musulmanes serían derrotados pero que no habría asesinatos masivos ni toma de prisioneros en Damasco, y que el interés principal del enemigo sería apoderarse de las riquezas. Esto fue antes de que los tártaros iniciaran siquiera alguna acción militar o atacaran.

Luego, él le dijo a la gente y a los comandantes en el 702 después de la Emigración, cuando los tártaros comenzaron a desplazarse hacia otras zonas de Siria, que esta vez serían derrotados y que los musulmanes saldrían victoriosos, y juró muchas veces que esto sería así. Le dijeron: Di ‘Si Dios quiere’ (in sha Allah)”. Entonces él dijo ‘Si Dios quiere’, pero lo dijo en un tono de afirmación y certeza, no con algún atisbo de duda o vacilación. Yo lo oí decir eso. Su intuición acerca de los detalles de estas dos batallas fue ciertamente enorme.

Cuando fue convocado a Egipto había planes para asesinarlo, luego de que algunos políticos e intrigantes que querían liberarse de él habían puesto a la gente en su contra. Sus compañeros se reunieron para despedirlo y le dijeron:

“Hemos recibido muchas cartas confirmando que hay gente en Egipto que tiene la intención de asesinarte”.

Él respondió:

“Por Dios, que nunca llegarán tan lejos”.

Preguntaron:

“¿Serás encarcelado?”.

Y él respondió:

“Sí, y será por un largo tiempo, luego saldré y hablaré a la gente de la Tradición Profética, y habrá multitudes que se reunirán a escucharme”. Yo ciertamente le oí decir eso.

Cuando el hombre que lo odiaba, que era conocido como Al-Jáshinkir, llegó al poder, le avisaron acerca de eso y le dijeron:

“Ahora ha llegado al poder y hará lo que quiera contigo”.

Y él se postró ante Dios en gratitud, y permaneció así por un largo tiempo. Le dijeron:

“¿Por qué has hecho eso?”.

Y él respondió:

“Este es el comienzo de su humillación y el fin de su influencia ha comenzado ahora; el fin de su autoridad está a un palmo”.

Le preguntaron:

“¿Y cuándo será eso?”.

Él respondió:

“Los caballos de las tropas no serán ensillados antes de que su autoridad se haya desvanecido”.

Y sucedió como él dijo. Yo lo oí decir eso.

En otra ocasión dijo:

“Mis compañeros y otros llegaron a verme y yo vi en sus rostros y sus ojos cosas que no les mencioné”.

Alguien le preguntó:

“¿Por qué no les dijiste?”.

Y él respondió:

“¿Quieres acaso que sea como un espía de las autoridades?”.

Un día le dije:

“Si nos hablas acerca de ello, nos ayudará a aferrarnos al camino de la rectitud”.

Y él respondió:

“No serías capaz de lidiar conmigo ni siquiera por una semana”.

En más de una ocasión él me habló de asuntos personales y privados, en base a los cuales yo tomé algunas decisiones pero de los que no hablé. Él también me habló de algunos eventos mayores que sucederían en el futuro, pero no afirmó que sucederían en un tiempo específico. Y yo he visto algunos de ellos, y otros estoy esperando que sucedan.

Pero lo que sus compañeros más cercanos vieron de estas cosas es mucho más de lo que yo he visto”. Fin de la cita de Madarich as-Saalikín, 2/458-459.

Mejor que este relato es el que narró Ibn al-Qayím (que Allah tenga misericordia de él) en su libro Al-Wábil as-Sáyyib (pág. 67), en el cual dijo:

“Dios sabe, nunca he visto a nadie más feliz y contento que él a pesar de las dificultades que estaba atravesando, un tipo de vida que es totalmente lo opuesto a la comodidad y al placer, y a pesar de que él fue encarcelado y maltratado hasta quedar exhausto. A pesar de todo eso, él era una de las personas más contentas y felices que yo conocía, una de las de espíritu más fuerte y más alegre. Uno podía ver su rostro resplandecer de serenidad.

Recuerdo cuando nos sentíamos temerosos, angustiados y pesimistas e íbamos a verlo, y tan pronto como lo veíamos y oíamos sus palabras, toda nuestra angustia y pesimismo se disipaba y se convertía en paz interior, certeza y fuerza.

Glorificado sea Aquel que hace que Sus servidores experimenten la alegría del Paraíso antes de encontrarse con Él, y abre Sus puertas para ellos en el reino de los esfuerzos (este mundo), para que algunos de ellos puedan tener una brisa confortante y la fragancia les alcance y los motive a seguir buscando”. Fin de la cita.

 

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