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 El agradecimiento (aš-šukr) y la alabanza (al-amd) son términos que no siempre coinciden; pues se agradece una bendición mediante las palabras y las obras, mientras la alabanza se debe a una bendición que se ha recibido o que se espera y se realiza con palabras más que con obras.

 

Allah –exaltado sea– ha prometido el sustento para quienes le agradecen y el castigo para quienes no agradecen sus misericordias:

 

Vuestro Señor os hace saber que, si Le agradecéis, Él incrementará vuestro sustento; y sabed que si sois desagradecidos Su castigo será severo. (14, 7)

 

Los creyentes no dejan de agradecer a su Señor, pues siempre están recibiendo sus bendiciones y han entendido que todo proviene del Creador –exaltado sea–; así lo expresa Allah –exaltado sea– en su libro, en la surah de Las abejas:

 

 

 

Todas las gracias que os alcanzan provienen de Allah. Pero sólo os amparáis en Él y Le agradecéis cuando padecéis una desgracia. (16, 53)

 

El ser humano recuerda a Allah –exaltado sea– en momentos de necesidad, más que en los de bienestar, mientras los Profetas (as) agradecían constantemente, el Profeta Noé (as) agradecía a Allah –exaltado sea– cada bocado de comida y cada sorbo de bebida:

 

¡Oh, descendientes de quienes salvamos junto a Noé [en el arca]! [Seguid su ejemplo,] Ciertamente era un siervo agradecido. (18, 3)

 

De hecho, el agradecimiento tiene una relación estrecha con el taūīd; por ello esta súplica es un llamado para quien reconoce la unidad y la unicidad de Allah –exaltado sea– y agradece todas las bendiciones divinas, sea que le parezcan positivas o negativas ante sus ojos en un momento, sabe de su procedencia, bendición y la sabiduría divina que hay detrás de ellas.

 

Asimismo, dice el Profeta Muammad (saus), en un hadī compilado por Muslim:

 

عَنْ صُهَيْبٍ، قَالَ: قَالَ رَسُولُ اللهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «عَجَبًا لِأَمْرِ الْمُؤْمِنِ، إِنَّ أَمْرَهُ كُلَّهُ خَيْرٌ، وَلَيْسَ ذَاكَ لِأَحَدٍ إِلَّا لِلْمُؤْمِنِ، إِنْ أَصَابَتْهُ سَرَّاءُ شَكَرَ، فَكَانَ خَيْرًا لَهُ، وَإِنْ أَصَابَتْهُ ضَرَّاءُ، صَبَرَ فَكَانَ خَيْرًا لَهُ»

 

De uhaīb quien dijo: dijo el Mensajero (saus): “increíble es la condición del creyente: puesto que todos sus asuntos son un bien para el –algo que sólo sucede para quien es creyente– si le llega algo que le hace feliz, agradece y constituye un bien para él y si le aflige un daño tiene paciencia y constituye un bien para él”.

 

Es decir, si recibe una bendición la agradece y la utiliza para la obediencia a su Señor –exaltado sea–; si es afligido por una calamidad tiene paciencia, controla su lengua y se abstiene de realizar cualquier acto no permitido por Allah –exaltado sea– o por su Mensajero (saus).

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