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Otros asunto en el que el Corán y la Biblia discrepan es el del valor del testimonio de las mujeres. Es cierto que el Corán recomienda a aquellos creyentes que realicen transacciones financieras, hacerlas ante dos testigos varones o ante un varón y dos hembras (Sagrado Corán 2:282)

Sin embargo, en todas las demás circunstancias, el Corán acepta el testimonio de una mujer como igual al de un hombre. De hecho, el testimonio de la mujer puede incluso invalidar al del hombre. Si un hombre acusa a su esposa de fornicación, él es instado por el Corán a jurar cinco veces solemnemente como evidencia de la culpabilidad de la esposa. Si la esposa lo niega y jura cinco veces de la misma manera, ella no es considerada culpable y en cualquier caso el matrimonio se disuelve.

"Quien acuse a su mujer [de haber cometido adulterio] sin tener testigos más que él mismo, deberá jurar cuatro veces por Allah [ante un juez] que dice la verdad.  Y por último pedir que la maldición de Allah caiga sobre él mismo si miente.  Y ella quedará libre de castigo si jura cuatro veces por Allah [ante un juez] que él miente.  Y por último deberá pedir que la maldición de Allah caiga sobre ella misma si él dice la verdad.  Y si no fuese por la gracia de Allah y Su misericordia sobre vosotros, y porque Él es Indulgente, Sabio, no seríais tolerados [luego de los pecados que cometéis]. (Sagrado Corán 24:6-11)

Por otra parte, no se permitía testificar a las mujeres en la sociedad judía primitiva.

Los Rabinos contaban entre las nueve maldiciones infligidas a todas las mujeres a causa de la Caída, el no poder actuar como testigos (ver el epígrafe "El legado de Eva"). En el Israel de hoy no se permite a las mujeres dar testimonio en las Cortes Rabínicas.

Los Rabinos justifican esta incapacidad citando el Génesis 18:9-16, donde se dice que Sara, la esposa de Abraham, había mentido. Los Rabinos usan este incidente como evidencia de que las mujeres son inhábiles como testigos. Debe resaltarse aquí que esta historia narrada en el Génesis (18: 9-16) se ha mencionado más de una vez en el Corán sin que se aluda a ninguna mentira dicha por Sara (Sagrado Corán 11: 69-74, 51: 24-30).

En el Occidente Cristiano, tanto el derecho canónico como el civil privaron a las mujeres del derecho de dar testimonio hasta fecha muy tardía, hasta el siglo pasado. [14]

Según la Biblia, si un hombre acusa a su esposa de fornicación, el testimonio de ella no tiene ningún valor. La acusada ha de someterse a una prueba. En dicha prueba, la esposa se enfrenta a un complejo y humillante ritual que se suponía demostraba su culpabilidad o inocencia.  Si tras la prueba se la consideraba culpable, era sentenciada a muerte. Si no se hallaba culpable, el marido quedaba a salvo de cualquier mal. (Números 5: 11-31).

Además, si un hombre tomaba a una mujer como esposa y luego la acusaba de no ser virgen, el propio testimonio de ella no tenía validez. Sus padres debían aportar entonces pruebas de su virginidad ente los ancianos de la comunidad.

Si los padres no podían demostrar la inocencia de su hija, ésta era apedreada hasta la muerte ante la puerta de la casa paterna. Si los padres podían demostrar su inocencia, el marido era multado con sólo cien shekels de plata y no podía divorciar a su esposa mientras él viviera:

"Si un hombre toma a una esposa y, después de yacer con ella,  la repudia, la calumnia y la maldice, diciendo: 'Yo me casé con  esta mujer, pero cuando me acerqué a ella no encontré prueba  de su virginidad', entonces el padre y la madre de la muchacha  han de aportar pruebas de que ella era virgen ante los superiores  del pueblo, en la puerta. El padre de la muchacha dirá a los superiores, 'yo di a mi hija en matrimonio a este hombre, pero él la detesta. Ahora él la ha calumniado y ha dicho que no la  hallado virgen. Pero aquí está la prueba de la virginidad de mi hija.' Entonces sus padres desplegarán la tela delante de los notables del pueblo, y los notables tomarán al hombre y lo castigarán. El deberá pagar cien shekels de plata al padre de la muchacha, pues ha calumniado a una virgen israelita. Ella continuará siendo su esposa;  él no podrá divorciarla mientras viva. Si, por el contrario, la acusación es cierta y no se puede presentar ninguna prueba de la virginidad de la muchacha, ésta será llevada hasta la puerta de la casa de sus padres y allí los hombres del pueblo le apedrearán hasta la muerte. Ella ha cometido una deshonestidad en Israel, siendo promiscua cuando vivía aún en casa de su padre. Por tanto ha de pagar por ello." (Deuteronomio 22:13-21)

En el Corán, Quienes acusen falsamente de adulterio o fornicación a una mujer casta, sin presentar 4 testigos presenciales, son castigados públicamente, tal como si acusaran a un hombre. Allah, el Altísimo, dice en el Sagrado Corán:

“Y aquellos que acusan [de adulterio] a mujeres castas, sin poder presentar luego cuatro testigos [en apoyo de su acusación], dadles ochenta azotes; y en adelante no aceptéis jamás su testimonio --¡pues esos, precisamente, son los verdaderamente depravados!”  (Corán 24:4)

 

Tomado de: Islamyciencia

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