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Luego de su larga y tediosa lucha, Umm Habiba (Ramla) (Allah se complazca con ella) pensó que estos nuevos acontecimientos facilitarían su vida. Pensó que había alcanzado un final feliz, luego de un camino difícil, sin saber que los problemas comenzarían a sucederse inmediatamente.

Allah, con su profundo entendimiento y sabiduría, había dispuesto que  Umm Habiba (Allah se complazca con ella) tendría que soportar una prueba que privaría hasta a los hombres más sabios de su salud mental. Sólo Él sabía que ella saldría de esta prueba con una victoria sin igual.

Una noche al dormirse, en su sueño vio a su esposo, Ubaidullah, nadando desesperadamente en un mar tormentoso, que estaba ensombrecido por pesadas y oscuras nubes, estando en peligro de muerte. Despertó sobresaltada, aterrorizada, pero no quiso decir  a nadie sobre su sueño, que tanto la había asustado.

El significado de este sueño se manifestó a la mañana siguiente, cuando Ubaidullah declaró su rechazo al Islam. Comenzó a frecuentar los negocios de bebidas, a beber en forma alarmante y desmedida. Finalmente, se presentó  frente su esposa, manifestándole sus deseos que también ella cambiara su religión, caso contrario la divorciaría.

Umm Habiba (Allah se complazca con ella), vio que estaba frente a tres opciones, ninguna de ellas era fácil. Podía acceder al pedido de su marido, quien persistía permanentemente, como una apóstata, ella traería sobre sí la vergüenza en este mundo y castigo en el más allá. No podría hacer esto, ni aunque le fuese arrancada su  piel.

Otra opción era volver a la casa de su padre en La Meca, donde viviría degradada, debido a sus creencias religiosas.

La otra posibilidad, era quedarse en Abisinia sola, sin familia, casa ni protector.

Finalmente, eligió la opción más agradable a los ojos de Allah, Todopoderoso, y la que ella realmente prefería. Eligió quedarse en Abisinia hasta que Allah le ofreciera una manera de salir de esa situación.

 

Umm Habibah (Allah se complazca con ella) no tuvo que esperar mucho, ya que la salida a su angustiante situación  llegó pronto, al concluir  su Iddah (periodo de espera después del divorcio), después de divorciarse de su esposo, (quien no vivió mucho tiempo más). Sorpresivamente, alguien llamó a su puerta en la brillante luz de la mañana, Umm Habiba (Allah se complazca con ella) al abrirla, se encontró con Abrahah, una de las servidoras de la corte del Negus, emperador de Abisinia, saludándola con cortesía, le  dijo:

“El rey te envía sus saludos y este mensaje:

Muhammad, el Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), pide tu mano en matrimonio. Él ha enviado una carta al rey, solicitándole que actúe como su representante en la boda, así que tú debes elegir a alguien que te represente”.

Umm Habiba (Allah se complazca con ella) emocionada, exclamó:

“¡Quiera Allah, que algún día te de tan buenas noticias como esta!” 

Al no tener dinero para darle a Abrahah en agradecimiento por esta buena nueva, se quitó sus joyas, primero sus pulseras, luego agregó sus anillos y aros y se los obsequió a Abrahah. De haber  poseído en ese momento, todos los tesoros de la tierra, se los hubiera obsequiado a la jovencita. Finalmente le dijo:

“Nombro como mi representante a Jalid Ibn Said Ibn Al-As (Allah se complazca con él), ya que es el más cercano a mí”.

 

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