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En las biografías de nuestros predecesores hay una enseñanza y, en sus distintas situaciones hay dones y lecciones de vida.

Al Jansa’, que Allah esté complacido con ella, fue conocida por el llanto y los gritos, ya que ella recitaba unos famosos poemas de lamentación sobre su hermano, que falleció en la época de la Yahiliah. 

Cuando la fe tocó su corazón, y ella supo la honrosa posición de la maternidad, cuando entendió el papel de la madre en el sacrificio y la lucha para llevar en alto la casa musulmana, y su posición elevada respecto a Allah, Enaltecido Sea, ella aconsejó a sus cuatro hijos, cuando acudió a la batalla de Al Qadisiah, diciéndoles:

“Vosotros habéis abrazado el Islam obedientes, emigrasteis por voluntad propia, sois los hijos de un solo padre y una sola madre, vuestros padres no eran gente de mal, ni tampoco provocaron escándalos vuestros tíos maternos.” 

Así fue que, cuando amaneció, todos ellos lucharon uno tras el otro hasta que murieron todos. 

Cuando ella se enteró de su muerte, no dijo más que: “¡Alabado Sea Allah! Quien me Honró por su muerte, espero que me Junte con ellos en el Paraíso.”

Esta es Al Jansa’, que Allah esté Complacido con ella, entonces, ¿ y dónde están las mujeres que guiarán el renacimiento de la maternidad? ¿Dónde están las que abandonaron el deber de la maternidad?

Algunas de ellas -sin duda- están en un nivel muy bajo para entender un ejemplo como este. Quizá algunas hasta detesten la idea de ser madre de cuatro hijos. Y si les sucede esto un día, con seguridad que serán negligentes en su crianza y su educación, por lo tanto no alcanzarán espérale éxito esperado y no serán útiles ni para su nación ni para sí mismas. 

Es suficiente el pecado de la madre permitir la perdición de quien está bajo su cargo. 

En el ejemplo de Al Jansa’, que Allah esté complacido con ella, se percibe la imagen de la maternidad en su forma correcta.

Esto no es por nada, sino diferenciador el cambio que le sucedió entre el periodo que vivió en su Yahiliah y su vida en el Islam. Desde allí aparece la gloria de la mujer, y su desarrollo humano. 

Si las mujeres hubieran sido como Umm Sulaym, Aishah, Umm Salamah y Al Jansa’, que Allah esté complacido con ellas, serían mejor que muchos hombres de hoy día.

Allah, Enaltecido Sea, Dice (lo que en español se interpreta así): {las habrá quienes sean rectas, obedientes y que guarden, cuando no las vean, aquello que Allah Manda guardar.} [Corán 4:34]. 

¡Oh musulmanes, teman a Allah! 

Sepan que la madre tiene una posición que no conoce la mayoría de la gente. Eso a causa de la debilidad de nuestra práctica religiosa que nos puede salvar de caer en el pecado y la perdición. 

Debemos todos saber que la madre cariñosa y amable aguanta las palabras secas y duras, perdona y pasa por alto antes de que se le pida perdón. Llevaba su feto en su vientre durante nueve meses. Por su embarazo, se pone más débil. Ello le significa soportar un sufrimiento mayor del que puede aguantar, y ella es de cuerpo débil, pierde la fuerza, padece la amargura del vómito y del antojo. Pero siente una felicidad y alegría que nadie puede sentir sino las madres, y que es seguida por efectos psicológicos y corporales.

Durante el embarazo, hace con dificultad y esfuerzo severo todo lo que acostumbraba hacer antes de su embarazo, llevó a si hijo en el vientre fatiga tras fatiga, se siente feliz por sus movimientos y se preocupa si no se mueve. Luego, cuando viene el momento de su nacimiento, sufre las contracciones del parto, hasta el punto de desesperarse por su vida. Como si fuera diciendo lo que Allah, Enaltecido Sea, Dice (lo que en español se interpreta así): {¡ojalá y hubiera muerto antes de esto desapareciendo en el olvido!} [Corán 19:22]. 

A veces, el feto no sale sino por la fuerza y mucho sufrimiento, por lo tanto se le destroza la carne o se rasga el vientre. Sin embargo; al ver a su bebé a su lado, olvida sus dolores, como si nada hubiera ocurrido. 

Después, pone en él sus esperanzas, ve en él la alegría y la felicidad de la vida, esto es lo que se entiende de lo que Allah, Enaltecido Sea, Dice (que en español se interpreta así):

{La riqueza y los hijos son el adorno de la vida de este mundo.} [Corán 18:46]. 

Luego se dedica a servirlo día y noche, alimentándole con su salud, lo hace crecer con su debilidad. Teme por él hasta de la delicadeza de la risa y de los zumbidos de las moscas.

Le da prioridad más que a sí misma en la comida, el sueño y el descanso. Sufre en amamantarlo, destetarlo y en su educación, lo que la hace olvidar los dolores del embarazo y del parto. 

Aishah, que Allah esté complacido con ella, dijo:

“me vino una mujer pobre llevando a dos hijas, por lo tanto le di tres dátiles, así que ella dio a cada una de ellas un dátil, y sacó uno para ella. Luego su hija le pidió el dátil, así que dividió el dátil que quería comer entre las dos hijas. Me gustó su actitud, por lo tanto mencioné lo que hizo al Profeta – la paz y las bendiciones de Allah sean con él – por lo que él dijo: “Allah Va a hacerla entrar en el Paraíso o Va a liberarla del Infierno”. (Muslim) 

¡Allah es el más grande!

¡Cuán grandiosa es la madre musulmana sincera!

 

 

 

 

Tomado de: islamweb.net

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