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Este es el título de un artículo que escribí hace quince años, después de la muerte del Sheij Muhammad Ibn Saleh al Uzaimin – que Allah tenga misericordia de él – quien murió el 15/10/1421 del calendario islámico, haciéndose difícil su distribución en aquel entonces a pesar de su importancia, por lo que veo a bien distribuirlo en este momento como recuerdo de parte importante de la vida de este grandioso Sheij y uno de los grandes sabios, de quién su conocimiento se hizo conocido en todos los rincones de la tierra y beneficiando a millones de personas, y como evidencia de las particularidades de la escuela salafi, de la cual era Ibn Uzaimin uno de sus más grandes pioneros y reformadores de este tiempo, este articulo hace referencia a lo visto en el momento de su muerte, que Allah lo cubra con Su misericordia, que lo recompense con el alto Firdaus y que le recompense a nombre del Islam y los musulmanes con la mejor recompensa que pueda haber, por aquel entonces estaba en Estados Unidos y era director del Departamento de Estudios Islámicos y Árabes en Washington.

Pocas semanas antes de su muerte, supe que su enfermedad se había hecho más fuerte los últimos días de ramadán, así que viaje desde Washington a Makkah para verlo y reconfortarlo, me esforcé mucho para llegar a él, pero me encontré con que sus hijos no permitían que recibiera visitas debido a su delicado estado de salud, me entristeció mucho y me entro la nostalgia, sin embargo encontré consuelo recordando que pasé muchas noches pudiendo escuchar su voz después de la oración del Tarawihh en las clases que dictaba a través del micrófono y respondiendo las preguntas que le alcanzaban por escrito. Una de esas noches mientras le esperábamos como de costumbre y haciéndose larga la espera al punto de estar ansiosos, se nos comunicó que el Sheij no podría cumplir con la clase de aquella noche, todos entristecieron, al día siguiente, nos sorprendimos cuando escuchamos su voz mientras nos saludaba y se disculpaba por la clase de la noche anterior, ¡debido a un problema con el aparato! Tal vez muchas de las personas entendieron que se refería a un problema con el micrófono, pero la verdad era que el problema era que se refería a su enfermedad que había alterado su aparato de salud.

Ahora los dejo con el artículo, sin haber cambiado nada de él, excepto una importante añadidura en la parte media y final del mismo, las he puesto entre paréntesis; así como también los dejo con esa sorprendente visión, de las que algunas de ellas ya se hicieron realidad y esperamos que con permiso de Allah se hagan realidad las restantes con lo que se curan los pechos de los creyentes:

La muerte es una desgracia, tal como lo ha mencionado Allah – glorificado sea – “…Y les alcance la desgracia de la muerte…” (Corán 5:106); pues esta separa a los que se aman, separa a los amigos, acaba con los disfrutes, dispersa a los grupos, impide alcanzar aquello que quedó en el pasado y alistarse para lo que viene después de la muerte, ¡pero esta desgracia se hace más grande si el fallecido era un sabio que priva a toda la Ummah con su muerte y que se desconsuela por su perdida!

“Tu vida, la desgracia no es perder dinero

La desgracia es perder un Sheij

No muere un caballo ni un camello

Con su muerte, mueren muchos”

La muerte de los sabios es una gran desgracia, una gran pérdida, un desconsuelo en el Islam que no podrá ocultarse, una falta en la tierra que no se puede reponer y con respecto a esto dice Allah – alabado sea – “¿Es que no ven que vamos a la tierra reduciéndola por sus extremos?” (Corán 21:44) dicen algunos Mufassirun (Sabios del Tafsir) que se refiere a la muerte de los sabios y gente virtuosa.

El profeta – la paz y las bendiciones de Allah sean con él – explico la gran desgracia de esta Ummah mediante la muerte de sus sabios y dijo: “Por cierto que Allah no tomara el conocimiento por la fuerza arrebatándolo de Sus siervos, sino que tomara el conocimiento mediante la muerte de los sabios, hasta que no quede un sabio, entonces la gente tomara como líderes a ignorantes que serán preguntados y responderán sin conocimiento, cayendo en el extravío y extraviando a los demás”.

También explico la virtud de los sabios y su gran valor diciendo: “Quien emprenda un camino buscando el conocimiento Allah le facilitara un camino hacia el paraíso, y los ángeles cubrirán con sus alas a quienes buscan el conocimiento complacidos por lo que estos hacen, así como también quienes están en los cielos y en la tierra piden perdón por los sabios, incluso las ballenas en el mar. La virtud y el valor de un sabio sobre una persona común que adora a Dios es como el valor de la luna sobre los demás planetas, los sabios son los herederos de los profetas pues los profetas no dejaron en herencia dinares ni dírhams sino que dejaron conocimiento, así quien lo tome habrá tomado abundante provecho.” (Abu Daud, Tirmidhi e Ibn Mayah) los sabios son los herederos de los profetas obrando con el Din, llevándolo de la mano y enseñándolo a todo el mundo, siendo muy cuidadosos con respecto a la guía de las personas y el beneficio que puedan darles, aconsejando a los líderes y a los musulmanes en general, llevándolos de las manos hacia el camino del éxito, el liderazgo, la salvación y la felicidad.

En estos últimos tiempos han sido constantes la muerte de los sabios, hace algunos meses murió uno de los grandes estandartes de la Ummah, sabio entre los sabios de estos tiempos el Sheij Abdulaziz Ibn Baaz – que Allah lo cubra con Su inmensa misericordia – y no pasó mucho tiempo hasta que siguió sus pasos el Muhaddiz (Sabio del Hadiz) de este tiempo y sabio del Din el Sheij Muhammad Nasiruddin Al Albani – que Allah tenga misericordia y se complazca de él –. Y tanto antes como después de ellos dos ha fallecido un número no muy pequeño, de grandes estandartes de la Ummah y sabios virtuosos, la tristeza se hizo grande por sus muertes y los corazones de los creyentes se han roto por sus pérdidas, sin embargo fue un gran consuelo para nosotros seguir teniendo al noble sabio, al majestuoso conocimiento, al Imam y confiable aconsejador Muhammad Ibn Saleh Al Uzaimin, sin embargo la muerte no se hizo esperar mucho hasta que lo alcanzo.

Y ahora que ésta estrella ya no está más, ¡y él era el conocimiento! Y se perdieron sus discursos, sus charlas, la tristeza y el dolor se multiplican, los corazones se entristecen, los ojos lloran, y estando tristes por la despedida de nuestro Sheij no decimos más que lo que agrada a nuestro Señor, “De Allah somos y a Él retornaremos”, de Allah es lo que toma como lo que da y todo cuanto existe tiene ante Él un tiempo determinado.

 

 

 

Traducido por: Abufaruq

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