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2. Su conversión al Islam.

Al iniciar el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) su misión, fue Ali el primer niño en islamizarse, a pesar de no contar con más de diez años. Al día siguiente de su islamización, su padre lo vio orando junto al Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y le preguntó:

-          ¡Oh, hijo mío! ¿Qué religión es esa a la que te has convertido?

Ali contestó:

-          ¡Oh, padre! He creído en el Mensajero de Dios, en lo que le ha sido revelado y he rezado junto a él, siguiendo su ejemplo.

Respondió su padre:

-          “Por cierto que no te guiará sino al bien, aférrate a él”.

 

 

3. Demostración de fidelidad y sacrificio en la noche de la Emigración.

Se aprestaba el Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), a emigrar hacia Medina, coincidiendo esa noche con una conspiración preparada por los incrédulos de La Meca para asesinarlo.

Esta conspiración consistía en que participarían para matarlo once jefes de las tribus más importantes de La Meca y alrededores. De esta forma, los Compañeros del Profeta no se atreverían a declarar la guerra a tantas tribus.

El plan criminal estaba ya trazado. Los ejecutores elegidos... La metodología también, y con el mejor aliado... la noche.

Sin embargo, una vez más, la providencia de Dios iba a intervenir salvando la vida del Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él).

Eligió el Enviado de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) quien de entre sus Compañeros ocuparía su lugar en su cama, como parte de un plan que trazara para burlar a los incrédulos de Quraish y así ganar algo de tiempo.

Recayó este desafió en Ali Ibn Abi Talib, hombre valiente que amaba al Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) con todo su corazón y que a su vez era amado por él. Sabía de la conspiración y el peligro al que sería expuesto quien durmiese en esa cama, pero la importancia de la misión de Ali, no se resumía a que durmiese en el lugar del Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) sino que demostraba la total confianza depositada por el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) en él.

Además fue el encargado de devolver algunas pertenencias que habían sido confiadas al Mensajero (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), por la gente de La Meca.

Cumplió Ali la importante misión que le fue encomendada; y después de tres días emigró solo hacia Medina.

Arribó a Qubá (lugar ubicado en las periferias de la ciudad, a poca distancia de la mezquita del Profeta), y desde allí, tuvo oportunidad de acompañar al Enviado de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) en su emigración hacia Medina.

 

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