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4. “El mejor juez de mi nación es Ali”.

(dicho del Profeta Muhammad [la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él])

 

El vasto conocimiento, la opinión certera y la precisión de su criterio se consideran las facetas más sobresalientes de la gran personalidad de Ali, por lo que fue considerado uno de los más reconocidos juristas de entre los Sahaba. Recurrían a él cada vez que se presentaba un problema o una pregunta sobre los asuntos de jurisprudencia islámica.

Lo envió el Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) al Yemen como juez y de entre los conflictos que resolvió se destaca éste:

Cayeron a un foso destinado a la caza de leones cuatro personas, al caer el primero intentó tomarse del segundo, quien cayó también, éste en su caída intentó tomarse de un tercero y éste a su vez del último, hasta que cayeron los cuatro. Un león en el interior del foso los mató.

Litigaron por esto sus parientes a punto de combatirse.

Ali les dijo:

-          ¡Yo juzgaré entre vosotros! Si os complace el veredicto, entonces ése será el fallo a ejecutar, si no, conteneos de combatir los unos a los otros, hasta que os presentéis ante el Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)  y él os juzgue.

Aceptaron la propuesta, y Ali les indicó:

-          Reunid de las tribus que cavaron dicho foso, un cuarto de la indemnización, un tercio, una mitad, y una indemnización completa. Al primero en caer al foso, le corresponde un cuarto, puesto que fue el causante de la muerte de los otros tres. A quien siguió en la caída un tercio, porque fue el causante de la muerte de los otros dos, y al tercero, sólo la mitad por haber sido el causante de la muerte de quien cayó luego de él, y para el cuarto una indemnización completa, porque él murió por causa de los que cayeron antes, no siendo el causante de la muerte de ninguno.

Pero las partes se negaron a aceptar este veredicto, por lo que se dirigieron al Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y le expusieron lo acontecido, quien inmediatamente aprobó el fallo de Ali y agregó:

-          “El mejor juez de mi Nación es Ali”.

Fue Ali un guía en la jurisprudencia islámica y una autoridad suficiente como para emitir dictámenes legales (fatwa); la prueba de ello es que Omar Ibn Al-Jattab lo consultaba en muchos casos que sucedían, expresando en más de una oportunidad:

-          De no haber sido por Ali, Omar estaría perdido.

Dijo también:

-          Que nadie se permita emitir un fallo estando Ali presente.

 

En una ocasión, un hombre fue llevado ante Omar Ibn Al-Jattab por haber contestado a un grupo de personas quienes le habían preguntado cómo había amanecido.

Respondió:

-          Amanecí amando la tentación y despreciando la verdad, dándole la razón a los judíos y a los cristianos, creyendo en lo que no veo y reconociendo lo que aún no fue creado.

Omar informó a Ali lo dicho por el hombre, y éste contestó:

-          Ha dicho la verdad, amando la tentación, ya que Dios en Su Libro menciona:

“Vuestra hacienda y vuestros hijos no son más que tentación...” (64:15).

-          Despreciando la verdad, es decir la muerte, puesto que Dios, Enaltecido Sea, expresa:

“Vendrá la agonía de la muerte con la verdad”. (50:19).

-          Dándole la razón a los judíos y a los cristianos, por lo dicho en el Corán:

“Los judíos dicen que los cristianos no tienen en qué apoyarse. Y los cristianos dicen que los judíos no tienen en qué apoyarse”. (2:113).

-          Creyendo en lo que no veo, es decir, creyendo en Dios, Exaltado Sea. Reconociendo lo que no ha sido creado, es decir, en el Día del Juicio Final.

Dijo Omar al escuchar su respuesta:

-          Me refugio en Dios de enfrentar un problema y que Ali no se encuentre disponible para solucionarlo.

 

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