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5. Historias acerca de su fortaleza y valentía.

 

En la batalla de Badr, fue designado por el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)  para enfrentarse con uno de los más valientes y aguerridos de entre los incrédulos. Al Ualid Ibn Utbah, venciéndolo y dándole muerte.

El día de la batalla de Uhud  Ali, acabó con la vida de Talha Ibn Abi Talha, quien portaba el estandarte de los idólatras e incentivaba a su ejército a marchar contra los musulmanes.

En esa misma batalla, Ali se encontraba entre quienes se mantuvieron junto al Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) cuando éste fue herido, y también cuando Fátima hija del Mensajero (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y esposa de Ali, curaba las heridas en el rostro del Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y Ali, quien la secundaba, vertía agua sobre él.

En Al-Jandaq, la llamada “Batalla de la trinchera”, Ali tuvo un papel sorprendente y memorable. Se adelantó, entre las filas de los incrédulos, Amr Ibn Abdu Uid, quien dirigiéndose a los musulmanes les dijo:

-          ¿¡Quién ha de enfrentarme!?

Se adelantó Ali hasta quedar frente a él.

Dijo Amr:

-          ¡No!, por Al-Lat (ídolo preislámico), a ti no deseo matarte.

Ali contestó:

-          Pero yo, por Dios. ¡Sí quiero!

Esto hizo encolerizar a Amr, quien lo atacó. Ali, empuñando su espada, lo venció, dándole muerte.

En la batalla de Jaibar, al dificultárseles la conquista a los musulmanes, debido a la muralla que la rodeaba, dijo el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

-          “Entregaré mañana el estandarte a un hombre que es amado por Dios y por Su Mensajero, otorgándonos el Todopoderoso a través de él, la victoria”.

Al escuchar esto, Omar Ibn Al-Jattab expresó:

-          No deseé el liderazgo jamás, salvo ese día, esperando ser el amado por Dios y Su Mensajero.

Al día siguiente al formarse los musulmanes, cada uno de ellos esperaba ansioso saber quién sería el elegido.

Entonces la voz del Mensajero de Dios (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él)  resonó:

-          “¿Dónde está Alí Ibn Abi Talib?”

Ali se encontraba resentido debido a una dolencia en sus ojos y tuvieron que traerlo ante el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) pues no era capaz de caminar por sí solo.

Le dijo el Profeta (la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

-          “Toma este estandarte y marcha con él hasta que Dios te conceda la victoria”.

Portó Ali el estandarte y adelantándose a su escuadrón con paso acelerado llegó a la entrada de la fortaleza y gritó:

-          ¡Yo soy Ali Ibn Abi Talib!

De inmediato soportó un duro golpe propinado por la espada de un enemigo, haciéndole caer el escudo de su mano. Se dirigió entonces a otra de las puertas y gritó:

-          Dios es el más grande (Allahu Akbar).

Tomando con sus manos la puerta, la extrajo violentamente y la utilizó como escudo; no cesando junto a los musulmanes en su accionar, hasta que el enemigo cayó derrotado.

Dijo luego Abu Rafi’:

-          Ali era la garantía de nuestro batallón, por cierto que intenté junto con siete hombres mover esa puerta de su lugar y no lo logramos.

 

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