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¿Cómo difiere la fe del Islam de las de otras Religiones?  III

 

  

 Algunas de las únicas características del Islam que no se encuentran en otros sistemas de creencias y modos de vida.

Por Khurshid Ahmad

 

Balance entre lo individual y la Sociedad

 

Otra característica única del Islam es que establece un balance entre el individualismo y el colectivismo.  Cree en la personalidad individual del hombre y acerca a todos a Dios.  El Profeta, que las piedades y bendiciones de Dios estén con el, dijo:

 

“Cada uno de ustedes es un guardián, y es responsable de lo que custodia.  El gobernante es guardián de su pueblo y responsable de ellos; un esposo es guardián de su familia y responsable de ella; una mujer es la guardiana del hogar y responsable de él…”.

 

 

He escuchado eso del mensajero de Dios y creo que también dijo: “Un hombre es el guardián de la propiedad de su padre y responsable de ella, por lo tanto todos ustedes son responsables de las cosas que estén bajo su poder”.  (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

 

El Islam garantiza los derechos fundamentales del individuo y no permite que nadie interfiera con ellos.  Hace al adecuado desarrollo de la personalidad del hombre uno de los principales objetivos de la política educacional.  No se adhiere al punto de vista de que el hombre debe perder su individualidad en la sociedad o en el estado.

 

En el Islam, todos los hombres son iguales, sin importar el color, el idioma, la etnia o nacionalidad.  Se llama a si mismo como consciencia de la humanidad y hace desaparecer todas las falsas barreras  de la raza, estatus, y riqueza.  No puede negar el hecho de que tales barreras han existido siempre y continúan existiendo hoy en día en la reconocida era progresista.  El Islam remueve todos los impedimentos y proclama el ideal de la humanidad siendo una familia de Dios.

 

El Islam es internacional en su perspectiva y punto de vista y no admite barreras y distinciones basadas en el color, clan, sangre o territorio, como era el caso antes de la llegada de Muhammad.  Desafortunadamente, estos prejuicios continúan existiendo de diferentes maneras incluso en la edad moderna.  El Islam pretende unir la raza humana entera bajo un solo estandarte.  Para un mundo roto por las rivalidades nacionales y los fraudes, representa un mensaje de vida y esperanza y un glorioso futuro.

 

El historiador A.  J.  Toynbee ha desarrollado algunas interesantes observaciones al respecto.  En su libro ‘Civilization on Trial’, escribe: “Existen dos Fuentes visibles de peligro (una psicológica y otra material) en las presentes relaciones de este proletariado cosmopolita, i.e., (humanidad occidentalizada) con el elemento dominante en nuestra moderna sociedad occidental son las distinciones de raza y el alcohol; y en la lucha con cada uno de estos demonios el espíritu islámico ofrece un servicio que podría probar, si fuese aceptado, ser un valor moral y social.

 

La extinción de la consciencia de raza entre los musulmanes es uno de los mayores logros del Islam, y en el mundo con temporáneo existe, como suele suceder, una necesidad urgente de propagación de esta virtud islámica… es imaginable que el espíritu del Islam sea la consolidación a tiempo que decide este asunto a favor de la tolerancia y la paz.

 

Con respecto al mal del alcohol, es como si fuese peor entre las poblaciones primitivas de las regiones tropicales que han sido abiertas a la compañía occidental.  El hecho es que incluso las medidas preventivas dignas de una estadística impuesta por una autoridad externa son incapaces de librar una comunidad de un vicio social a menos que el deseo de liberación y la voluntad de llevar este deseo a una acción voluntaria propia sean despertadas en los corazones de las personas involucradas.  Los administradores occidentales, y en alguna medida los de origen anglo-sajón, son espiritualmente aislados de sus actos ‘nativos’ por la barrera física de color que su consciencia de raza impone; la conversión de las almas de los nativos es una tarea a la cual su competencia no puede esperar que se extienda; y es en esta instancia donde el Islam puede interpretar un papel importante.

 

En estos recientes y rápidamente ‘abiertos’ territorios, la civilización occidental ha producido un pleno económico y político y, en el mismo aliento, un vacío social y espiritual.

 

Aquí, entonces, en el primer plano del futuro, podemos remarcar dos influencias valiosas que el Islam puede ejercer en el proletariado cosmopolita de la sociedad occidental que ha moldeado su red alrededor del mundo y ha abrazado la humanidad entera; mientras que en el futuro distante podemos especular con las posibles contribuciones del Islam en algunas manifestaciones de la religión”.

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