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Una historia antigua que se repite

 

 

Todas las alabanzas pertenecen a Allah, lo glorificamos y nos encomendamos en Él. Nos refugiamos en Allah del mal que hay en nuestro ego y del que puedan generar nuestras malas acciones. A Quien Allah guía, nadie lo podrá desviar, pero a quien Él desvíe, nadie lo podrá guiar. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Atestiguo que Mujámmad es Su siervo y Mensajero. ¡Oh Allah! Bendice a Mujámmad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Hermanos y hermanas en el Islam! Tengamos temor de Allah, pues la piedad es la mejor provisión y el camino más recto que todos debemos seguir. Allah dice en el Sagrado Corán:

“¡Oh, creyentes! Teman a Allah como es debido y no mueran sino musulmanes sometidos a Él.” (Corán 3:102)

“¡Oh, seres humanos! Tengan temor de su Señor, Quien los ha creado de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Tengan temor de Dios, en Cuyo nombre se reclaman sus derechos, y respeten los lazos familiares. Dios los observa.” (Corán 4:1)

“¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios y hablen solo con la verdad. [Si lo hacen,] Él hará virtuosas sus obras y perdonará sus pecados. Quien obedece a Dios y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso.” (Corán 33:70-71)

Ser musulmán en América Latina es un desafío muy grande. Absolutamente todos los que profesan y practican en Islam aquí lo hacen por opción, ya sea que pertenecen a una familia de origen musulmán, o son nuevos musulmanes. Aquí no existen musulmanes “por obligación ni imposición”. Aunque a veces, historias de la antigüedad se repiten en la actualidad, donde personas que por el sólo hecho de decir: “Mi señor es Allah” son perseguidos, acosados, torturados y hasta a veces matados.

Allah nos narra una historia como esta en el Sagrado Corán:

“Juro por el cosmos y sus constelaciones, Por el día prometido [el Día del Juicio Final], Y por el testigo y lo atestiguado [aquel día] Que los que arrojaron a los creyentes al foso del fuego fueron maldecidos. En el foso encendieron un fuego ardiente, Y se sentaron en sus bordes Para presenciar lo que cometían contra los creyentes; cuya única culpa, para merecer ese castigo era creer en Allah, el Poderoso, el Loable. A quien pertenece el reino de los cielos y de la tierra. Allah es testigo de todo. Quienes persigan a los creyentes y a las creyentes y no se arrepientan [antes de morir], sufrirán en el Infierno un castigo abrasador. En cambio, quienes hayan creído y obrado correctamente serán recompensados con jardines por donde corren los ríos. Ése es el triunfo grandioso. Por cierto que el castigo de tu Señor es severo. Él da origen y reproduce. Él es el Absolvedor, el Afectuoso. Señor del Trono, el Majestuoso. Hacedor de su voluntad. ¿Has oído la historia de los ejércitos [criminales] del Faraón y del pueblo de Zamúd? Sin embargo los que niegan la verdad continúan desmintiendo. Pero Allah los domina sin que lo sepan. Este es un Corán glorioso que está registrado en la tabla protegida”. (Sura 85)

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