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Gastos de Bait Al-Mal.

Los gastos de Bait Al-Mal incluyen:

Primero:

Salarios de gobernantes, jueces, funcionarios y personal de las oficinas públicas, incluyendo a la máxima autoridad.

Segundo:

Salarios de los soldados y el ejército.

Tercero:

Suministrar al ejército armas, equipo militar, municiones, caballos o sus equivalentes.

Cuarto:

Desarrollar proyectos públicos, como puentes, presas, carreteras, edificios públicos, casas de descanso y mezquitas.

Quinto:

Gastos de las fundaciones sociales, como hospitales, prisiones y otras instalaciones estatales.

Sexto:

Proveer a los pobres, huérfanos, viudas y quienes dependen de ellos, ya que el Éstado tiene que sostenerlos.

Por lo tanto, este es el sistema económico preciso desarrollado por la civilización islámica en sus primeras etapas, precediendo a cualquier otra civilización. La civilización islámica tiene la prioridad en regular los ingresos y los gastos del Éstado. Sin embargo, después de regular estos ingresos y gastos, puede haber algunas circunstancias urgentes, como desastres, hambrunas , sequía o epidemias, lo que obliga al Éstado a pedirle a los adinerados que donen de forma voluntaria para beneficiar a la mayoría de los musulmanes.

Uzman ibn Affan, que Allah esté complacido con él, donó mucho dinero para salvar a los musulmanes en la época de hambruna durante el gobierno de Abu Bakr, que Allah esté complacido con él.

Abdurrahman ibn Awf, que Allah esté complacido con él, hizo lo propio durante el gobierno de Omar ibn Al Jattab, que Allah esté complacido con él.

Hay muchos ejemplos de ello en la historia islámica que aseguraron el flujo de dinero hacia las arcas del Éstado sin coerción, expropiación ni fuerza. [Ver: ‘Ali ibn Naif Ash-Shahud, Al Hadarah Al Islamiah Baina Asalatil Madi Wa Amal Al Mustaqbal (La civilización islámica entre la genialidad del pasado y la esperanza del futuro), p. 257].

 

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