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Alabado Sea Allah que Ha Creado todo en perfecta armonía y Glorificado Sea Él, que Nos Ha Sometido tanto la noche como el día. Alabado y Enaltecido, Quien Nos Enseñó el dominio de la palabra y su escritura, Nos Habló de la recompensa, Nos Avisó del castigo; pero nuestra alabanza nunca abarcará Su Grandeza y nuestra elocuencia nunca describirá Su Hermosura. Y que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con Su Amado Mensajero, quien nos indicó el camino del verdadero amor, y por mucho caminar, si no seguimos su ejemplo, nunca sabremos lo que significa amar.

Allah El Todopoderoso Creó al ser humano y Lo Honró con la singularidad, pues por mucho buscar, quizás encuentres alguien mejor que tú, pero por mucho que te esfuerces, nunca encontrarás a nadie como tú.

Todo lo creado tiene un par, pero el Creador es Único y  Su Poder no tiene igual; y haciendo gala de Su Magnanimidad, del hombre creado, Hizo surgir una compañera, en la cual encuentra Paz, Amor y Serenidad.

{Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan.} (30:21)

El matrimonio es innato a nuestra naturaleza y la felicidad es un manjar que no todos, aun disfrutando de una larga existencia, llegan a degustar. Por ello se pasan la vida hambrientos, alimentándose de falsas ilusiones y bebiendo de espejismos.

El hombre a la hora de casarse cuenta con dos opciones:

  • Buscar una mujer para decorar su casa.
  • Esforzarse en encontrar una mujer para construir su hogar.

Pues hay que saber que una mujer madura hace de una casa, un hogar; pero una mujer virtuosa hace de un hogar, un paraíso. Pero ¿Cómo hallar una mujer virtuosa?

Son muchos los que se dejan llevar por la superficialidad y a la hora de casarse no ven más allá de sus más bajos instintos, olvidándose que ese paso que van a dar conduce a una eternidad, y dependiendo de la elección, será una eternidad de deleites o por el contrario, una eternidad de lamentos. Pedimos a Allah que Nos Proteja de ser de los moradores del Fuego Eterno.

Bien es sabido, y por muchos constantemente repetido, que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero el ego masculino se olvida de la esencia y se centra directamente, cegado por su vanidad, en aquello que desea alcanzar, pero son pocos los que alcanzan a entender, que no se trata de aunar nuestros esfuerzos en buscar esa gran mujer, sino simplemente, volcarse en encontrar a ese gran hombre que llevamos dentro y, por Voluntad y Decreto de Allah, la mujer virtuosa aparecerá.

Pero la meta no es encontrar a la gran mujer, tampoco descubrir la virtud que llevamos dentro; el verdadero objetivo de todos nosotros debe ser alcanzar la Complacencia de Allah, y ciertamente el mejor de nosotros es aquel que mejor trato dispensa a su esposa.

El ser humano por naturaleza es débil y la impaciencia la lleva impresa en su sangre, pero Allah es Muy Generoso y Su Infinito Conocimiento Quiso completar al hombre con la mujer, pero no a través de elementos independientes, sino que La Hizo surgir a ella a través de él, y en verdad que el celibato va en contra de lo que somos y la promiscuidad nos lleva en dirección opuesta a lo que queremos ser.

Por ello, es muy triste tener toda una vida y no llegar a conocer el bendito paraíso que se esconde tras el umbral del hogar musulmán.

Y no hay que investigar mucho para darse cuenta que en los tiempos que corren, el matrimonio se ha convertido en una moda, el divorcio en un juego y la fidelidad en una utopía, sin embargo, todos hablan de amor.

¿Cómo es posible que hayamos llegado a tal grado de bajeza moral hasta el punto que aquellos que mantienen su castidad intacta hasta el matrimonio son vistos como personas amargadas, retrógradas y extraños en la sociedad?

Tiempos difíciles, sin lugar a dudas, recorren nuestra existencia, y siendo realistas, no es exagerado afirmar que cada vez son peores. El ser humano ha evolucionado de tal manera que ha logrado, por la Gracia y Voluntad de Allah, surcar los cielos como los pájaros, nadar y profundizar en los océanos como los peces, incluso ha logrado atravesar la atmósfera en busca de vida extraterrestre, pero por desgracia y por muy paradójico que suene, se ha alejado de sus orígenes y se ha olvidado de la esencia de lo que significa realmente ser humano.

{¡Oh, seres humanos! ¿Qué fue lo que os engañó para que os apartarais  de vuestro Señor Generoso? Quien os creó, os dio forma y una conformación armoniosa, y os dio la más hermosa figura que quiso para vosotros.} (82:6-8)

Adentrémonos, in sha Allah, y descubramos juntos, a través de los textos sagrados, el Paraíso que se esconde tras el umbral del hogar musulmán. 

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