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Los días pasan rápido y están contados, cada vez que disfrutas un día, tu vida se acorta y tus obras quedan escritas, bien sea, en el libro de tus buenas obras o en el de tus acciones incorrectas.

Las etapas de nuestra vida son cortas, cualquiera de nosotros desearía aumentar tales días, pero cada día nuestra vida disminuye, lo sientas o no lo sientas.

Tus días en este mundo están contados, y te acercas al más allá a medida que te alejas de este mundo.

No somos más que viajeros en el barco del tiempo, cada día acerca nuestro final en la tumba.

No posees de tu vida sino aquello que inviertes en obedecer al Creador y aquello que has obrado en vistas a ser juzgado, en el último día. En el día en que no serán útiles las riquezas, los hijos o las influencias sino tener un corazón sano y salvo al encontrarse con Allah.

Hemos vivido el mes de ramadán en medio de bendiciones y beneficios, en oraciones nocturnas y ayunos de día, en medio de alegrías con nuestros hermanos creyentes cercanos y lejanos, en reuniones y oraciones en grupo, y alejándonos de los pecados y las malas obras.

Cada que este mes sagrado inicia la comunidad islámica entra en un ámbito de purificación y limpieza, fe y amor por Dios, el aumento de las buenas obras y el alejamiento de los pecados. Este mes es beneficioso inclusive para aquellos que, por una u otra razón, se han alejado de la religión.

Pero el día de hoy, ya han terminado esos días, ya ha terminado el ayuno, las oraciones nocturnas y hemos vuelto a la normalidad.

Algunos inclusive se han alejado de los actos de adoración sean públicos o privados.

Ya se ha terminado el mes en el que el descuidado o el desatento retoma la fuerza de la fe y la tranquilidad del alma de cumplir con lo que Allah nos ha ordenado.

Ya se ha terminado el ayuno y demás actos de adoración, con su dificultad y su cansancio, pero ha quedado su recompensa ante Allah, en este mundo y en el siguiente, y encontrará cada uno, en la otra vida, algo mejor de aquello que realizó durante el mes de Ramadán.

El día en que cada persona encuentre un bien mayor de lo que realizó en esta vida, encontrará un refugio, una salvación y la complacencia de su Señor.

Ese día los creyentes encontrarán una vida preciosa, la tranquilidad plena y la felicidad verdadera, gracias a sus obras y creencias, a la aceptación y guía de Allah.

En esta vida, Allah facilita nuestros asuntos, protege nuestras vidas, aumenta nuestras riquezas y hace crecer el amor en nuestros corazones por el Creador y la creación.

La protección divina para cada creyente depende de sus obras y la fortaleza de su creencia al realizar los actos de adoración en el mes de ramadán y después de él.

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