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La primera gran lección que podemos sustraer de la historia de Ibrahim (la Paz sea con él) es:

El total sometimiento a la orden de Allah y el sometimiento en la jurisprudencia islámica significa la total obediencia a las órdenes de Allah independientemente de la gravedad de la situación, tal y como era y actúo el amigo cercano de Allah, Ibrahim (la Paz sea con él); asimismo el sometimiento total en todo aquello que Allah Ha Decretado para Su siervo independientemente de lo difícil que eso suponga para el alma del creyente y así era Ibrahim (la Paz sea con él)  y así actuó en todas las situaciones en que Allah Lo Puso a prueba:

{Cuando Su Señor Le Dijo: “Sométete” Dijo: “Me someto al Señor de los mundos”}

Cumplió fielmente con la orden de Su Señor y después se le ordenó construir la Kaaba y dijo:

{Me someto al Señor de los mundos}

Fue puesto a prueba con el fuego que Nimrod preparó para él para quemarlo pero dijo {Me someto al Señor de los mundos} y mientras se encontraba suspendido en el aire en dirección al fuego su súplica fue: {Me encomiendo a Allah y qué bello Protector}

Esto es el Islam y su realidad es el sometimiento completo a las órdenes de Allah, y qué necesitados estamos de ello, de someternos a las órdenes de Allah sin discutir y sin dudarlo ni por un momento.

Y entre las cosas sorprendentes es escuchar a algunas personas decir:

“La jurisprudencia islámica es excelente pero no se puede aplicar en los tiempos que corren”.

Y más sorprendente aún es que alguien diga:

“No hay necesidad de llamar a la gente hacia la jurisprudencia islámica, hay que dejar a la gente que viva como quiera, ¿Por qué debe mezclarse la religión con la forma de vivir de la gente?”.

Y les decimos:

“Si dices que eres musulmán, el Islam significa sometimiento a las órdenes de Allah y no le está permitido al siervo cuestionar la Soberanía de Allah ni oponerse a Su jurisprudencia sino que lo que debemos hacer ante una orden de Allah es decir “oímos y obedecemos” y más teniendo en cuenta que nuestro Señor no nos ha impuesto un peso superior del que podemos soportar:

{Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades.}

Y no es propio del buen musulmán oponerse al sabio decreto de Allah y rechazar Sus órdenes sino someterse de todo corazón pues sabe y tiene la total certeza de que aquello que Allah ha decretado encierra mucho bien y siempre que así actúe encontrará solución a todos sus complicaciones y alivio de donde menos se lo espera. Dijo Abu Huraira (que Allah Esté Complacido con él): Cuando descendió sobre el Mensajero de Allah :

{A Dios pertenece cuanto hay en los cielos y la Tierra. Lo que manifiesten en público y lo que oculten en privado, Dios les pedirá cuenta por ello; Dios perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Dios es sobre toda cosa Poderoso.} (2:284)

Fue muy duro para los Sahaba y debido a ello se presentaron ante el Mensajero de Allah y cayéndose sobre sus rodillas dijeron:

¡Oh Mensajero de Allah! Se nos ha ordenado aquello que hemos sabido cumplir tal como el Salat, el Zakat, el ayuno… y ciertamente han descendido sobre ti estas aleyas y sentimos que son demasiado para nuestras almas el cumplirlas.

A lo que el Profeta dijo:

¿Acaso queréis decir aquello que dijeron los que recibieron el Libro antes que vosotros “oímos y desobedecemos”? Sin embargo decid “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos”

Entonces dijeron:

“Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos”

Después de ello descendió:

{El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor [al Mensajero]. Todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros [diciendo:] “No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros”. Y dicen: “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados].} (2:285)

Después de que dichas palabras quedasen grabadas en el corazón de los Sahaba, descendió:

{Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades, a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra tendrá el mal que haga. “¡Señor nuestro! No nos castigues si olvidamos o cometemos un error. ¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar. Perdónanos, absuélvenos y ten misericordia de nosotros. Tú eres nuestro Protector, concédenos el triunfo sobre los que niegan la verdad.} (2:286)

Por ello vemos que Ibrahim (la Paz sea con él) se sometió de buen grado a los mandatos de Allah y siempre encontró la facilidad en todos sus asuntos.

Fíjate en las pruebas que tuvo que soportar Ibrahim (la Paz sea con él) y cómo fue el resultado final, cuando dejó sus asuntos en Manos de Allah en el momento de ser lanzado al fuego por Nimrod:

{Pero dijo [Dios]: “¡Oh, fuego! Sé fresco y no dañes a Abraham”. Pretendieron deshacerse de él, pero hice que fueran ellos los perdedores.} (21:69-70)

¿Y qué sucedió cuando se le ordenó que dejase a su esposa (Hayar) y su primogénito (Ismael) en un árido desierto? Obedeció y se sometió de buen grado a la orden y el sabio decreto de Allah y ello dio como resultado que esa tierra tan árida acabo convirtiéndose en el lugar más bendito de la Tierra.

Y cuando se sometió a la orden de sacrificar a su hijo Ismael y sin dudarlo tomó el cuchillo y fue decidido a cumplir con lo ordenado:

{Cuando ambos se resignaron, y [Abraham] lo echó sobre la frente [a Ismael para sacrificarlo]} (37:103) pero en el momento en que iba a llevar a cabo el sacrificio llegó la recompensa por su sinceridad: {Lo llamé: “¡Oh, Abraham! Has cumplido con lo que viste [en tus sueños]. Así recompenso a los que hacen el bien”. Esa fue una dura prueba. Pero lo rescaté [a su hijo, ordenando a Abraham que sacrificara en su lugar un cordero] e hiciera una gran ofrenda, y dejé su historia [como enseñanza] para la posteridad.} (37:104-108)

Y así aprendemos que el sometimiento a Allah no trae sino el bien y la bendición para aquel que como Ibrahim obedece los mandatos de Su Señor y no se opone.

 

La segunda gran lección que sustraemos de la historia de Ibrahim (la Paz sea con él) es:

La determinación a la hora de cumplir con los mandatos de Allah y el no dejarse llevar por los susurros de aquellos que quieren alejarte de Allah y hacerte dudar de llevar a cabo Sus órdenes como es debido. Y esto lo encontramos reflejado en el hadiz que narra el momento en el que Ibrahim (la Paz sea con él), de camino a cumplir con la orden de sacrificar a su hijo Ismael, se le presentó Shaytán para convencerle de que desistiera de ello pero Ibrahim fue firme y cada vez que se le presentaba lo apedreaba alejarlo a él y a sus susurros.

Por ello es importante tener personalidad y la certeza de que todo aquello que Allah decreta conlleva un gran bien para su siervo, ya que en nuestro camino nos encontraremos con muchos, musulmanes y no musulmanes, que intentarán hacernos dudar con estudiados argumentos sobre el sabio decreto de Allah pero el musulmán debe ser fuerte y no dejarse nunca llevar por todos esos susurros que no conducen sino a la perdición y no provienen sino de corazones enfermos.

 

La tercera gran lección que sustraemos de la historia de Ibrahim (la Paz sea con él) es:

La total certeza de que el auxilio de Allah siempre llegará y el musulmán ejemplar es aquel que no se viene abajo con facilidad ni se desespera llegando a dudar de ello. Pues Ibrahim (la Paz sea con él) tenía plena certeza en su misión y sabía que estaba en lo cierto y que la Promesa de Allah es verdadera, por ello observamos en su historia que no le tembló el pulso a la hora de enfrentarse a todo su pueblo y eso teniendo en cuenta su juventud, pero nada de ello logró mermar su afianzada fe sino todo lo contrario, con cada prueba Ibrahim se iba haciendo aun más fuerte. Prueba de ello podemos apreciarlo en su determinación y sabiduría a la hora de hacerle ver a su pueblo la falsedad en la creencia a los astros:

{Al llegar la noche vio una estrella y le dijo [a su pueblo]: “¡Este es mi Señor!” Pero cuando desapareció dijo: “No adoro lo que se ausenta”. Luego, al ver la Luna aparecer dijo: “¡Este es mi Señor!” Pero cuando desapareció dijo: “Si no me guía mi Señor, seré de los pueblos extraviados”. Y cuando vio salir el Sol dijo: “¡Este es mi Señor, este es el más grande [de los astros]!” Pero cuando desapareció dijo: “¡Pueblo mío! Yo estoy libre de asociarle, como ustedes, divinidades a Dios. Me consagro a Quien creó los cielos y la Tierra, soy monoteísta puro. No soy de los que Le asocian divinidades a Dios [en la adoración]”. Pero su pueblo lo desmintió. Él les dijo: “¿Me discuten acerca de Dios siendo que Él me ha guiado? No tengo miedo a sus ídolos, [solo podrá ocurrirme] lo que mi Señor quiera. Mi Señor abarca con Su conocimiento todas las cosas. ¿No van a recapacitar? ¿Por qué iba a tener temor de sus ídolos siendo que ustedes no tienen temor de Dios y Le asocian divinidades sin que se les haya revelado ningún fundamento para ello? ¿Quién entre ustedes y yo tiene más motivo para sentirse seguro [de Dios]? Respondan, si es que saben”. Quienes crean y no desacrediten su fe cometiendo la injusticia de asociar divinidades a Dios, estarán a salvo, porque son los bien guiados.} (6:76-82)

Su firmeza no mermó a la hora de oponerse a las creencias de su pueblo ni tampoco a la hora de enfrentarse a su propio padre pues sabía que no debía dejarse llevar por su amor hacia él a la hora de cumplir con su misión:

{[Recuerda, ¡oh, Muhammad!,] cuando Abraham le dijo a su padre y a su pueblo: “Yo soy inocente de lo que adoran.} (43:26)

Y este es ciertamente un asunto donde no cabe la duda, por muy pequeña que sea, ni la vacilación por un instante y ello lo vemos bien reflejado en el encuentro que tuvo Ibrahim (la Paz sea con él) con Nimbrod y la conversación que se llevó a cabo entre ambos:

{¿Acaso no has reparado en quien discutió con Abraham acerca de su Señor valiéndose del reinado que Dios le había concedido? Dijo Abraham: “Mi Señor es Quien da la vida y da la muerte”. Le replicó: “Yo también doy la vida y la muerte”. Dijo Abraham: “Dios hace que el Sol salga por el oriente, haz tú que salga por el occidente”. Entonces, el que había rechazado la verdad quedó confundido, porque Dios no guía a los injustos.} (2:258)

Su discurso fue firme y no se dejó amedrentar por los argumentos de Nimrod sino que debido a su firmeza en las respuestas dejó a éste sin palabras, pues cuando llega la verdad la falsedad se desvanece.

 

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