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Y no he creado a los genios y a los hombres sino para qué [me] adoren (51, 56)

 

Allah –exaltado sea– no necesita de la adoración por parte de Su creación, sino que la creación necesita adorar a Allah –exaltado sea–

 

No pretendo de ellos ningún sustento, ni quiero que Me alimenten.

 

Allah es el Sustentador, y Él posee un poder grandioso. (51, 56-58)

 

Mediante la adoración sincera y correcta, el ser humano es honrado, recompensado y perdonado en ésta y en la otra vida, por ello el beneficiado de la adoración es el siervo mismo. De la misma manera, los pecados y errores de los hombres no hacen daño alguno al Creador –exaltado sea– sino a sí mismos, pues cada uno es responsable de sus actos.

 

Según los intérpretes, la orden revelada en esta aleya “para que me adoren” significa “para que me unifiquen”, es decir se pide a la creación entera que su adoración tenga la intención sincera de sólo complacer a Allah –exaltado sea–.

 

En síntesis, la sabiduría y el motivo de la creación de los seres humanos y de los genios es la adoración de Allah sin asociarle con ninguna de sus creaciones: puesto que todo lo que se encuentra entre los cielos y la tierra adora a Allah –exaltado sea–, tal como se expresa en la surah llamada Mariam:

 

Todos los que habitan en los cielos y en la tierra se presentarán sumisos ante el Clemente. (19, 93)

 

Aquí los intérpretes han dicho que este tipo de adoración es universal; la aleya citada también se refiere a la creación de los genios y los hombres para la adoración de Allah –exaltado sea–, y a la creación de los genios antes que los hombres con el fin de aclarar a los asociadores que quienes asocian a los genios en su adoración deben saber que tanto ellos como los genios fueron creados para la adoración.

 

Tal como han dicho los mensajeros desde Noé (as), la adoración es totalmente para Allah –exaltado sea–, en la surah llamada El muro divisorio se presenta su llamado:

 

Y enviamos a Noé a su pueblo, y les dijo: ¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Allah, pues no existe otra divinidad salvo Él. Por cierto que temo que [si no creéis en Él] os azote un castigo terrible. (7, 59)

 

Así mismo, Allah –exaltado sea– reveló esto en la surah llamada Los creyentes:

 

Enviamos a Noé a su pueblo, y les dijo: ¡Oh, pueblo mío! Adorad solamente a Allah, pues no existe otra divinidad salvo Él. ¿Es que no Le teméis? (23, 23)

 

Noé (as) y todos los Mensajeros de Allah –exaltado sea– fueron enviados para llamar a la adoración de Allah –exaltado sea– quien dice en la surah de Las abejas:

 

Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Allah y a evitar al Seductor. Algunos de ellos fueron guiados por Allah, y a otros se les decretó el extravío. Transitad por la Tierra y observad cómo fue el final de quienes desmintieron. (16, 36)

 

Allah –exaltado sea– ha enviado Mensajeros a las comunidades y los pueblos con un único mensaje: la adoración de Allah –exaltado sea– sin asociado alguno, estos pueblos se han dividido según su respuesta a este mensaje en aquellos que han seguido el mensaje de sus Mensajeros (as) y los que han caído en el error y la perdición.

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