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Por Malik Ibn Benaisa.

Un libro que hacía tiempo que quería leer, ha llegado a mis manos, y me está fascinando. Se titula:

"Kitâb At-Tawabîn" (el libro de Los Arrepentidos), por el Imâm Ibn Qudamah al Maqdisi (رحمه الله).

El libro es básico, y narra diferentes historias, principalmente de los primeros musulmanes, y lo que les ocurrió para arrepentirse de su vida de pecados y opresión. Todas las anécdotas tienen lecciones morales, pero hay un denominador común que se repite en todas, y de hecho es la esencia del libro: las puertas de la misericordia de Allah, siempre están abiertas. No desesperes de la Rahma de Allah, por muchos pecados que hayas cometido o por muchos susurros que te haga Shaitán. Allah dice en el Corân:

{Allah ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes se purifican.} [2:222]

El libro tiene 320 páginas y cubre nada menos que 132 historias, cada una de ellas con el acontecimiento de su arrepentimiento, entre ellas, los arrepentimientos de Adam, Nuh, Musa, Dawud, Suleiman, Yunus (la paz sea con ellos), Talut, de los sahaba Abu Haytama, Kaab ibn Malik, Abu Lubaba, Abu Huraira, Habbar ibn al Aswad, Thalaba ibn Abdurrahman, 'Ikrima ibn Abu Jahl, Suhayl Ibn Amr, Al Harith ibn HishAm... (Allah esté complacido con ellos), y luego de los tabi'in y demás generaciones, como Harun Rashid, Malik Ibn Dinar, Fudayl Ibn 'Iyad... (que Allah tenga misericordia de ellos).

El libro existe en árabe y en francés. En inglés aún no lo han traducido, aunque hay fragmentos por internet, y en español, nada.

Quiero compartir con vosotros una pequeña de estas historias. Se titula, "El ladrón que ayunaba". Y dice así:

"Abu Bakr Ash-Shībli narró:

'Una vez iba viajando hacia Siria con un grupo de viajeros, cuando fuimos atacados por una banda de ladrones del desierto. Nos robaron todas nuestras posesiones y se las presentaron a su líder. Entre las posesiones robadas, había una bolsa que contenía azúcar y almendras. Los ladrones comenzaron a comer, pero su líder se abstenía.

Me di cuenta de esto, así que le pregunté:

-          "¿Por qué no comes?"

Me respondió:

-          "Estoy ayunando".

Le contesté asombrado:

-          "Eres un ladrón despiadado, asaltador de caminos, robas a la gente, cometes asesinatos, y aun así ¿pretendes que crea que ayunas?"

Me respondió:

         "Oh Shaykh, lo hago para mantener abiertas las puertas de la reconciliación y la misericordia de Allah."

Al cabo de un tiempo, vi al mismo líder de esa banda de ladrones, en estado de ihram, haciendo las circunvalaciones alrededor de la Kabah.

Me acerqué a él y le pregunté:

-          "¿Eres el mismo hombre?"

Respondió:

-          "Sí. Y ese mismo ayuno es la razón por la que estoy hoy aquí."

 

[Kitâb At-Tawabîn, página 278].

 

¡Ma Sha Allah!

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