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Por Malik Benaisa

Cuando Abu Musâ al-Ash´ari (Allah esté complacido con él), uno de los compañeros del Profeta Muhammad se encontraba en su lecho de muerte, pidió que llamaran a sus hijos y les dio el siguiente consejo:

- “Recordad al hombre de la hogaza de pan”.

Continuó hablando:

 “Una vez, existió un monje piadoso que se había dedicado a la adoración de Allah durante setenta años, y solamente salió de su monasterio un día en todo ese período de tiempo. Desgraciadamente, Shaytán le sedujo y le convenció para que mirara a una bella mujer, con la que al final, pasó siete días y siete noches. Al séptimo día, se dio cuenta del error que había cometido, y abandonó a la mujer y el lugar donde se encontraban. Se arrepintió ante Allah con sinceridad. A cada paso que daba, pedía a Allah que le perdonara y estaba continuamente en postración. Una noche fría, buscó refugio en una tienda donde había doce hombres pobres y vagabundos. Estaba muy cansado y se tumbó entre ellos para contrarrestar el frío. Daba la casualidad que un monje del pueblo enviaba cada noche doce hogazas de pan a esos doce pobres. Esa noche, el sirviente del amable monje llegó con las hogazas de pan y empezó a repartirlas entre los hombres que allí se encontraban. Cuando llegó al monje arrepentido (al cual no conocía), consideró que era uno de los doce pobres, y le dio a él también la correspondiente hogaza de pan.

Al terminar de repartir, el hombre que no había recibido nada, alzó la voz y dijo:

-          “¿Por qué no me has dado mi hogaza de pan esta noche?”

El sirviente respondió:

-          “¿Crees que te he ignorado? Adelante, pregunta a tus compañeros si por accidente le he dado a alguno de ellos dos hogazas de pan”.

Pero todos respondieron que ninguno de ellos había recibido más de una hogaza de pan.

Desesperado y furioso, el sirviente le dijo al que no recibió nada:

-          “¡Por Allah, esta noche no te daré nada!” Y se marchó.

El monje arrepentido se dio cuenta de lo que había ocurrido, y le dio la hogaza de pan que había recibido, al pobre que no había recibido nada esa noche.

Allah quiso que esa misma noche, el monje arrepentido muriera en ese mismo lugar. Sus setenta años de adoración fueron puestos en la balanza, pero las siete noches que pasó en pecado con aquella mujer, superó a su adoración.

Sin embargo, la noble acción de haberle dado la hogaza de pan a ese pobre hombre, durante esa fría noche, fue puesta en la balanza, y esto hizo que las buenas acciones pesaran más que las malas acciones. Esto resultó en su salvación”.

Abu Musa al-Ash´ari (Allah esté complacido con él), concluyo con las siguientes palabras:

-          “Mis amados hijos, recordad al hombre de la hogaza de pan”.

[Kitâb At-Tawabîn, del Imâm Ibn Qudamah al Maqdisi, página 97]

Beneficio:

Soportar dificultades para el beneficio y bienestar de otros, es una noble virtud.

 

Que Allah nos haga de los que desean para sus herman@s, lo mismo, o mejor que para nosotros mismos. Amin.

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