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Por Aisha Stacey.

 

Breve exposición de los diferentes tipos de satanismo y sus creencias.

 

¿Qué es exactamente el satanismo?

El diccionario de la RAE lo define como “culto a Satanás”, generalmente está asociado con prácticas y símbolos del cristianismo utilizados al revés, como poner un crucifijo boca abajo. El sitio web wordnet-web.princeton.edu lo define como la creencia en y reverencia por los demonios (en especial Satanás) y thefreedictionary.com agrega que es maldad profunda, que se corresponde con el segundo significado de la palabra según el diccionario de la RAE: “Perversidad, maldad satánica”. El sitio web canadiense Religious Tolerance, que se dedica a explicar de manera precisa la diversidad de creencias religiosas en todo el mundo, afirma que “probablemente existen docenas de diferentes sistemas de creencias y prácticas religiones que han sido llamados satanismo”.

Por lo tanto, se hace casi imposible estimar cuántos satanistas hay en el mundo. Dependiendo de la definición y de qué grupos cumplen con cada definición, el número de satanistas puede estar entre varios miles hasta millones. En Norteamérica las estimaciones van de diez a veinte mil satanistas de diferentes sistemas de creencias y organizaciones. De acuerdo con Statistic Canada, el censo de 1991 halló solo 335 canadienses que se identificaron a sí mismos como satanistas. También es imposible realizar un diálogo abierto con ellos o reunir datos estadísticos de cada uno de esos grupos que afirman practicar algún tipo de satanismo.

Los miembros de la Iglesia de Satán, fundada por Anton LaVey en 1966, generalmente se refieren a sí mismos como ateos, agnósticos o deístas, y el número de miembros se mantiene en secreto. Sin embargo, la Iglesia de Satán es bastante abierta con respecto a sus creencias y prácticas. Ellos se describen a sí mismos como “la primera organización en la historia dedicada abiertamente a aceptar la verdadera naturaleza del ser humano (la de una bestia carnal viviendo en un cosmos que es indiferente a nuestra existencia). Para nosotros, Satán es el símbolo del orgullo, la libertad y el individualismo”.

Según David Shankbone, quien entrevistó al sumo sacerdote Peter Gilmour de la Iglesia de Satán, “las enseñanzas de LaVey están basadas en el individualismo, la autocomplacencia y la moral del ‘ojo por ojo’, con influencias tomadas de Friedrich Nietzsche y de Ayn Rand; mientras que sus rituales y su magia se basan en gran medida en ocultistas como Aleister Crowley”.

Su artículo deja bastante claro que los miembros de la Iglesia de Satán no adoran ni creen en el Diablo ni en una noción cristiana o islámica de Satanás. Su Satán no tiene nada que ver con el Infierno, demonios, trinches, tortura sádica, comprar el alma de las personas, posesión demoníaca, realización de milagros, sacrificios humanos, canibalismo y los hechos profundamente malvados.

Una definición de satanismo afirma que “el satanismo es el rechazo absoluto de la vía espiritual de las religiones teístas, y la admisión honesta de que solo somos animales que se desempeñan como cualquier otro sistema complejo”. Por otro lado, ¿qué ocurre con el satanismo religioso que se ha convertido en materia de pesadillas y argumentos de cine? ¿Existe realmente? La Iglesia de Satán afirma abiertamente que “el satanismo respeta y exalta la vida. Los niños y los animales son las expresiones más puras de la fuerza vital y, como tal, se los considera sagrados y preciosos…”. Por lo tanto, como se mencionó anteriormente, no hay sacrificios humanos. La mayoría de los satanistas simplemente siguen una forma de vida que involucra las afirmaciones y normas satanistas, evitando a la vez los pecados satánicos.

Muchos autores, en su mayoría cristianos conservadores, han descrito supuestos rituales satánicos. Estos casi siempre involucran la profanación de símbolos religiosos robados, misas negras, crucifijos invertidos o recitar oraciones al revés. Esto es pura ficción que puede ser rastreada a libros escritos durante la baja Edad Media y el período del Renacimiento, en particular el Malleus Maleficarum (Martillo de las Brujas). Durante los siglos XV y XVI, la Iglesia Católica teorizó que la adoración a Satanás existía y que era una amenaza enorme. Esto dio lugar a las quemas de brujas que han llegado a denominarse la época de las hogueras o el holocausto femenino. La creencia en el satanismo se convirtió en una religión imaginaria que era lo opuesto al cristianismo. Estos elementos continúan apareciendo hoy día en la literatura cristiana conservadora anti satánica y en la literatura de odio anti Wicca.

Hemos establecido hasta ahora que existe una religión conocida como satanismo y que la mayoría, si no todos sus adherentes, son ateos hedonistas cuya intención es actuar de acuerdo a sus deseos más básicos. Un escritor anónimo dijo una vez que el satanismo era la religión de la sala de juntas estadounidense, pero en su mayor parte no involucra ninguna práctica extraña ni maligna, puesto que la mayoría de los satanistas simplemente practican una forma de vida basada en la autosatisfacción y la autogratificación. Solo un pequeño número de individuos ha recurrido a la gran cantidad de literatura anti satánica y ha creado su propia versión del satanismo que sí incluye prácticas anticristianas.

¿Y dónde quedan los musulmanes frente a esta información? Como creyentes, sabemos que Satanás existe y que trata activamente de alejar a la gente de Dios. Él puede estar o no involucrado en la religión satánica que afirma no tener dioses ni adorar ninguna manifestación de maldad. Sin embargo, la obra de Satanás es muy obvia en una serie de grupos o categorías de personas que afirman adorarlo. Estos grupos incluyen asesinos psicópatas y asesinos seriales que tratan de utilizar la defensa de “el demonio me obligó a hacerlo”, y pederastas abusivos que en muchos casos han recurrido a prácticas satánicas para hacer la historia de la víctima increíble para las autoridades. La evidencia en el Reino Unido ha desvelado al menos tres casos en los que los predadores se hacían pasar por satanistas a fin de controlar mejor a sus víctimas.

Algunos músicos simulan ser satanistas a fin de obtener fama y notoriedad, y también hay un grupo conocido como los diletantes (aficionados) satánicos. Los diletantes típicamente son adolescentes rebeldes que buscan llamar la atención, o adultos jóvenes que han creado su propia forma de satanismo a partir de fuentes poco confiables y de la ficción. A menudo son responsables de los graffiti, el vandalismo en cementerios y el sacrificio ritual de animales pequeños. Ambos grupos pretenden ser algo que no son, pero viven sus vidas temerariamente cerca de terreno peligroso. Una persona que adora o que intenta revivir la adoración del antiguo dios egipcio Seti, también está arriesgando su salud mental, y en algunos casos, su propia vida.

Satanás, el demonio, Lucifer, Seti o como se lo quiera llamar, no es una fuerza que pueda ser trivializada. Él tiene una agenda, y en el próximo artículo veremos cómo prácticas aparentemente inofensivas pueden llevar a una persona a cometer el más peligroso de los pecados mayores. La Iglesia de Satanás puede ser poco más que un grupo organizado donde los miembros pueden participar en comportamientos que de otro modo son mal vistos, pero ¿cuántos miembros realmente tienen tratos con el demonio? Aquellos que utilizan el término satanismo para cubrir su depravación innata, pueden encontrar que Satanás los ha estado llevando del cuello por un camino de destrucción.

 

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