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حَدَّثَنَا الحُمَيْدِيُّ، حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ أَبِي بَكْرِ بْنِ عَمْرِو بْنِ حَزْمٍ، سَمِعَ أَنَسَ بْنَ مَالِكٍ، يَقُولُ: قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: " يَتْبَعُ المَيِّتَ ثَلاَثَةٌ، فَيَرْجِعُ اثْنَانِ وَيَبْقَى مَعَهُ وَاحِدٌ: يَتْبَعُهُ أَهْلُهُ وَمَالُهُ وَعَمَلُهُ، فَيَرْجِعُ أَهْلُهُ وَمَالُهُ وَيَبْقَى عَمَلُهُ " (البخاري، ٦٥١٤، مسلم، ٢٩٦٠، النسائي، ١٩٣٧)

Abdullah ben Abi Bakr ben ‘Amru ben Hazm escuchó decir a Anas ben Malik: dijo el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él–: “Tres siguen al fallecido, dos de ellos regresan y uno de ellos se mantiene con él: le siguen su familia, sus riquezas y sus obras, pero regresan su familia y sus riquezas, mientras que se mantienen con él sus obras”. (al-Bukhari, 6514, Muslim, 2960, an-Nisai’, 1937)

Este dicho profético se recogió en el capítulo sobre las agonías de la muerte (بَابُ سَكَرَاتِ المَوْتِ) en el libro de la bondad (كِتَابُ الرِّقَاقِ) y también ha sido compilado en la colección de Muslim en el libro del ascetismo y la bondad (كِتَابُ الزُّهْدِ وَالرَّقَائِقِ), en tal libro también pueden encontrarse de otras joyas entre los dichos proféticos:

حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الْعَزِيزِ يَعْنِي الدَّرَاوَرْدِيَّ، عَنِ الْعَلَاءِ، عَنْ أَبِيهِ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ، قَالَ: قَالَ رَسُولُ اللهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «الدُّنْيَا سِجْنُ الْمُؤْمِنِ، وَجَنَّةُ الْكَافِرِ» (مسلم، ٢٩٥٦)

De Abu Hurairah, quien dijo: dijo el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él–: “Este mundo es una cárcel para el creyente y un paraíso para el incrédulo”. (Muslim, 2956)

Tal como comenta Muhammad Fu’ad ‘Abd al-Baqi, el creyente se encuentra encarcelado en este mundo, puesto que se abstiene de lo que ha sido prohibido en él y está sometido a lo que ha sido ordenado, tal como los actos de adoración, y después de su muerte encontrará el cumplimiento de la promesa divina y recibirá las delicias eternas y el descanso verdadero, mientras que el incrédulo creía recibir las del mundo, aun cuando fuesen pocas y repetidas, al morir recibirá el castigo eterno y la miseria sin fin.

 

حَدَّثَنَا هَدَّابُ بْنُ خَالِدٍ، حَدَّثَنَا هَمّ َامٌ، حَدَّثَنَا قَتَادَةُ، عَنْ مُطَرِّفٍ، عَنْ أَبِيهِ، قَالَ: أَتَيْتُ النَّبِيَّ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ وَهُوَ يَقْرَأُ: أَلْهَاكُمُ التَّكَاثُرُ، قَالَ: " يَقُولُ ابْنُ آدَمَ: مَالِي، مَالِي، قَالَ: وَهَلْ لَكَ، يَا ابْنَ آدَمَ مِنْ مَالِكَ إِلَّا مَا أَكَلْتَ فَأَفْنَيْتَ، أَوْ لَبِسْتَ فَأَبْلَيْتَ، أَوْ تَصَدَّقْتَ فَأَمْضَيْتَ؟ " (مسلم، ٢٩٥٨)

De Mutarrif, de su padre quien dijo: fui donde el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él– quien estaba recitando “el deseo de tener más los mantiene ocupados”, y dijo, el ser humano dice: ¡Mis riquezas! ¡Mis riquezas!, y se le dirá: ¡Oh hijo de Adán! ¿Acaso no son tus riquezas lo que has comido y ya han desaparecido, lo que has vestido y se ha roto y de lo que has dado en caridad y ha continuado? (Muslim, 2958, ver 2959)

Así pues, no le queda al ser humano, después de su muerte, más que las buenas obras, los hijos piadosos que pidan por él y la misericordia del Creador. Ya que nadie de su familia, amigos o conocidos irá a morir con él, todos continuarán sus vidas; ni siquiera nuestras riquezas adquiridas podremos llevárnoslas, cualesquiera que sean, nadie se llevará su cuenta bancaria, automóviles o sus libros; por ello el musulmán se apresura a conocer cuáles son las buenas obras para dejar como legado.

 

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