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Es el cruce principal de la civilización islámica y es el puente más importante en el proceso de la trasmisión de la civilización islámica a Europa en los diversos ámbitos científicos, intelectuales, sociales y económicos. Al-Ándalus —siendo una parte de Europa— a lo largo de 8 siglos (92-897 después de la Hégira /711-1492 d.C.) siguió siendo un minarete que difundía la civilización durante el periodo de la existencia de los musulmanes allí y hasta en la época de su debilidad política y la aparición de las taifas. Y eso era a través de sus universidades, escuelas, bibliotecas, fábricas, palacios, jardines, eruditos y literarios, hasta que se volvió el foco de atención de los europeos con cuyos países Al-Ándalus tenía lazos continuos.

En el momento en que los musulmanes se establecieron en España, se dedicaron a buscar el conocimiento, y a desarrollar las ciencias, las literaturas y las artes. Superaron a sus hermanos del oriente en cuanto al desarrollo e introdujeron lo nuevo y grandioso en todo campo. Y eso brindó a Europa una fuente rica [del conocimiento] de la que se benefició desde los fines del siglo XI d.C. y hasta el renacimiento italiano en el siglo XV.

Gustave Le Bon dijo:

“Y apenas los árabes terminaron la conquista de España, comenzaron a divulgar el mensaje de la civilización allí, de modo que pudieron en menos de un siglo revivificar lo muerto de la tierra, reconstruir las ciudades en ruinas, construir edificios lujosos y fortalecer los lazos comerciales con las otras naciones. Después, se dedicaron a estudiar las ciencias y las literaturas, traducir los libros de los griegos y de los latinos, y establecer las universidades que siguieron el único refugio de cultura en Europa durante mucho tiempo”.

La política de la tolerancia islámica tuvo un gran impacto en las almas de los súbditos no musulmanes, judíos y cristianos, así que los mozárabes procuraron aprender la lengua árabe y utilizarla en su vida adelantándola aun al latín. Además, muchos judíos tuvieron profesores árabes.

También, se incrementó mucho el movimiento de la traducción del árabe, sobre todo en la ciudad de Toledo durante los dos siglos, el XII y el XIII d.C. Se traducía del árabe al español y luego al latín o del árabe al latín directamente. La traducción no se limitaba a los libros de los eruditos árabes en todos los campos, sino que incluyó los grandes libros de los griegos que habían sido traducidos en Oriente dos siglos antes. Así que fueron traducidos algunos libros de los griegos como los libros de: Galeno, Hipócrates, Platón, Aristóteles, Euclides y otros.

Y de los traductores más famosos de Toledo mencionamos: Gerardo de Cremona, también llamado el toledano, quien fue a Toledo desde Italia (en el año 1150 d.C.) y a quien se atribuye la traducción de cerca de 100 libros, de los cuales 21 libros son médicos, entre ellos: Al Mansûri escrito por Ar-Râzi y Al Qânûn escrito por Avicena. Y parece que algunos libros fueron una producción de sus alumnos bajo su supervisión, mientras otros libros fueron traducidos (por él) con la ayuda de otras personas, sobre todo Galipus, quien era mozárabe.

En el siglo XII d.C. también españoles y otros que fueron a España realizaron la traducción. Luego, Alfonso Χ, el rey de Castilla (1252-1284 d.C.) estableció un número de establecimientos didácticos supremos e incitó a traducir del árabe al latín y a veces a la lengua castellana.       

Sarton dijo:

“Los musulmanes –los ingeniosos de Oriente- hicieron los mayores logros en la era medieval, de modo que se escribieron los libros más valiosos, originales y ricos en árabe. Desde los medianos del siglo VIII y hasta el fin del siglo XI, el árabe era la lengua evolutiva del conocimiento para el género humano, a tal grado que cualquier persona que quería enterarse bien de la cultura de su época y sus aspectos más modernos debía aprender la lengua árabe. Eso lo hicieron muchos que no hablaban dicha lengua. Y creo que no necesito clarificar los logros científicos de los musulmanes en las matemáticas, la física, la astronomía, la química, la botánica, la medicina y la geografía”.

Y sobre la posición especial de Córdoba en la transmisión de la civilización islámica, John Brande Trend dijo:

“Córdoba, la ciudad que superó todas las ciudades de Europa en el urbanismo -durante el siglo X- en realidad era el centro de asombro y admiración de todo el mundo, como la ciudad de Venecia en los ojos de los Balcanes. Y los turistas que venían del norte oían buenas cosas de esta ciudad. Pues la ciudad albergaba 70 bibliotecas y 900 baños públicos. Y cuando los gobernadores de León, Navarra o Barcelona necesitaban a un cirujano, ingeniero, arquitecto, sastre o músico no se dirigían sino a Córdoba”.

El pensador Leopold Weiss confirmó el impacto de Córdoba en iniciar el Renacimiento, pues dijo:

“No exagero si digo que: la era científica moderna en la que vivimos no comenzó en las ciudades de Europa, sino en los centros islámicos como Damasco, Bagdad, El Cairo y Córdoba”.

Y acerca de Al-Ándalus en general como un puente de comunicación entre la civilización islámica y Occidente y un cruce de transmisión de ella a este último, Sigrid Hunke dijo:

“Ni los Pirineos podían impedir aquellos lazos, y así la civilización árabe de Al-Ándalus pudo hallar su curso hacia el occidente”.  

Agregó diciendo:

“Miles de prisioneros europeos que volvieron de Córdoba, Zaragoza y de otros centros de la cultura andalusí llevaron la antorcha de la civilización árabe por todo Al-Ándalus, tal como los comerciantes de Lyon, Génova, Venecia y Núremberg que ejercían el papel de intermediarios entre las ciudades europeas y las ciudades andalusíes; también millones de peregrinos europeos cristianos se contactaban  –durante su camino hacia Santiago– con los comerciantes árabes y con los peregrinos cristianos que venían del norte de Al-Ándalus. Además, el flujo de jinetes, comerciantes y hombres de religión que acudían anualmente a España desde las diferentes partes de Europa contribuyó al traslado de los principios de la civilización andalusí a sus respectivos Estados. También, los comerciantes, los médicos y los estudiantes judíos llevaron la cultura de los árabes a los Estados occidentales, aparte de que participaron en las obras de traducción en Toledo y tradujeron de la lengua árabe un gran número de cuentos, leyendas y epopeyas”. 

Y de esta forma, Al-Ándalus representaba un centro importante de la civilización islámica y era uno de los puentes más importantes de su traslado a Europa.

 

 

 

 

 

 

 

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