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 Aun cuando algunos musulmanes practiquen tales tipos de adoración por ignorancia o extravío, no quiere eso decir que tales actos sean islámicos ni válidos, al respecto ha dicho el mismo Profeta, en un hadīṯ transmitido por el imam Muslim:

 

 حَدَّثَنَا أَبُو جَعْفَرٍ مُحَمَّدُ بْنُ الصَّبَّاحِ، وَعَبْدُ اللهِ بْنُ عَوْنٍ الْهِلَالِيُّ، جَمِيعًا عَنْ إِبْرَاهِيمَ بْنِ سَعْدٍ، قَالَ ابْنُ الصَّبَّاحِ: حَدَّثَنَا إِبْرَاهِيمُ بْنُ سَعْدِ بْنِ إِبْرَاهِيمَ بْنِ عَبْدِ الرَّحْمَنِ بْنِ عَوْفٍ، حَدَّثَنَا أَبِي، عَنِ الْقَاسِمِ بْنِ مُحَمَّدٍ، عَنْ عَائِشَةَ، قَالَتْ: قَالَ رَسُولُ اللهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «مَنْ أَحْدَثَ فِي أَمْرِنَا هَذَا مَا لَيْسَ مِنْهُ فَهُوَ رَدٌّ»

 

“De ‘Ai’šah quien dijo: dijo el Profeta (saus): quien innove en nuestros asuntos le será rechazado [su innovación]”.

 

Así mismo en el hadīṯ fue transmitido por el imam al-Buḫārī:

 

حَدَّثَنَا يَعْقُوبُ، حَدَّثَنَا إِبْرَاهِيمُ بْنُ سَعْدٍ، عَنْ أَبِيهِ، عَنِ القَاسِمِ بْنِ مُحَمَّدٍ، عَنْ عَائِشَةَ رَضِيَ اللَّهُ عَنْهَا، قَالَتْ: قَالَ رَسُولُ اللَّهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «مَنْ أَحْدَثَ فِي أَمْرِنَا هَذَا مَا لَيْسَ فِيهِ، فَهُوَ رَدٌّ» رَوَاهُ عَبْدُ اللَّهِ بْنُ جَعْفَرٍ المَخْرَمِيُّ، وَعَبْدُ الوَاحِدِ بْنُ أَبِي عَوْنٍ، عَنْ سَعْدِ بْنِ إِبْرَاهِيمَ

 

“De ‘Ai’šah quien dijo: dijo el Profeta (saus): quien innove en nuestros asuntos le será rechazado [su innovación]”.

 

Por lo tanto, es necesario que la adoración esté de acuerdo con lo que ha sido practicado por el Profeta (saus) y no con las invenciones y corrupciones de los hombres que no encontrarán prueba alguna en la tradición islámica para sus desvíos en las formas de adoración.

 

Los desvíos en la adoración son innovaciones sin beneficio alguno ante el Creador –exaltado sea– y, por el contrario, hacen daño a quien las practica puesto que con ellas se desobedece las órdenes y el ejemplo del Profeta Muḥammad (saus), aun cuando quien las practique diga que son nuevas prácticas realizadas con el fin de acercarse a Allah –exaltado sea– mediante ellas lo cual, verdaderamente, aleja de la adoración correcta a quien las predique o las practique.

 

Por ello repetimos lo que hemos aprendido de varios sabios (šuiuḫ) y estudiantes de conocimiento (Ṭulāb al-’ilm): el Profeta Muḥammad (saus) fue enviado para enseñar a la humanidad entera las creencias y las prácticas correctas, suficientes para adorar y acercarse a Allah –exaltado sea– en todos nuestros actos, porqué entonces buscar ahondar en creencias que la capacidad intelectual no alcanza a profundizar y por qué seguir prácticas de “adoración” que los hombres han introducido o importado de otras culturas y tradiciones religiosas, sin haber sido enseñadas ni practicadas por el Profeta Muḥammad (saus), ni practicadas por sus compañeros o sus seguidores.

 

¿Acaso no es suficiente para el musulmán lo que ha revelado Allah –exaltado sea– en su Libro y ha sido practicado por su Profeta (saus)? Sin duda que la palabra de Allah –exaltado sea– y la tradición del Profeta (saus) son además de suficientes, el único camino para el éxito, la felicidad y el bienestar en ésta y en la otra vida.

 

Una prueba de lo dichos es que los millones de musulmanes que nos han precedido, a lo largo de los siglos, practicaron las órdenes divinas y las enseñanzas proféticas sin necesidad de recurrir a innovaciones, en especial aquellos que han tenido el fin sincero de acercarse a Allah –exaltado sea– y complacerlo en sus obras para merecer el paraíso y sus bondades.

 

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