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Pregunta:

Yo me convertí al Islam hace unos 11 años atrás. Siempre había tenido curiosidad por el Islam a causa de Malcolm X. Solía ver siempre a las mujeres musulmanas y me encantaban, porque pensaba que eran tan dignas y tan bellas por su manera de vestir. Como sea, después de irme de la casa de mis padres a los 17 años, me mudé a una ciudad donde había muchísimos musulmanes. Estuve nuevamente expuesta al Islam, y me regalaron un Corán. Estaba feliz y siempre sentí en mi corazón que había algo especial en este estilo de vida, aunque ignoraba tanto acerca de sus enseñanzas. De cualquier forma, llegó en una etapa muy tierna en mi vida, cuando necesitaba guía y ayuda. No tenía a nadie a quién recurrir, ni a mi familia ni nada, aunque había tantas cosas negativas a mi alrededor, la prostitución, drogas, apuestas, asesinatos, asaltos, etc. Inclusive todas mis tías y tíos abusaban de las drogas, y sus hijos pronto comenzaron a hacerlo también. Gracias a Dios nunca me permití consumir ninguna de todas esas cosas malas que había a mi alrededor. Mi hermana y yo comenzamos a leer el Corán por la noche y me llegó directo al corazón, en una forma que nada más lo había hecho. Comenzábamos a llorar cuando leíamos pasajes acerca del Infierno, porque siempre creímos en el Infierno y no queríamos terminar allí. Sabíamos sin duda que este libro decía la verdad. Yo sentí que era muy similar a la Biblia en muchas formas, pero ese fue el siguiente paso. Dos semanas más tarde concurrimos a la mezquita y dimos nuestro testimonio de fe. Los años pasaron y las diferentes etapas por las que he pasado fueron increíbles. He estado casada tres veces, con hermanos musulmanes que básicamente me trataron muy mal y me abandonaron. Uno de ellos me pidió el divorcio cuando estaba embarazada. Luego me dijo que no me había amado, y comencé a sangrar profusamente hasta que perdí al bebé. Mis otros dos maridos tenían enfermedades mentales de las que yo estaba inconsciente antes de casarme. Ahora, todo esto que ha pasado, me ha dejado completamente abatida. Yo solía ser fuerte y reponerme con facilidad, y ahora me siento perdida, como flotando en una nube. ¿Cómo perdí a mi Señor, cuando estaba tan cerca de Él? ¿Cómo puedo acercarme nuevamente? ¿Por qué dejé a mi Dios cuando sabía que Él dijo que probaría a quienes más ama? Me siento débil y quebrada, siento que no tengo valor ni belleza y que ahora, luego de todo este tiempo, me he autodestruido y he hecho algunas de las cosas que dije que nunca haría. Me embriagué y fumé cigarrillos. Realmente no quiero vivir ni quiero morir, porque sé que no estoy bien. Todo el tiempo sólo quisiera haber sido protegida de todas esas tentaciones y discordia y estar junto a Dios. Ayúdeme.

Respuesta:

 Alabado sea Allah

Quiera a Dios ayudarte, aliviar tus angustias, guiar tus pasos y perdonar tus pecados.

Tu alma todavía está allí dentro de tu cuerpo, tu corazón todavía está latiendo y tu mente aún es pensante, por lo tanto, podemos comenzar de vuelta desde allí.

El Mensajero de Dios dijo:

“Dios acepta el arrepentimiento de Sus servidores en tanto el alma no les haya llegado a la garganta en el momento de la muerte”. Narrado por At-Tirmidhi (3537); clasificado como bueno por al-Albani.

Tú no eres demasiado débil ni te has convertido en una pila de polvo, como aquellos que están en las tumbas. Todavía tienes las fuerzas para comenzar nuevamente, y si Dios quiere serás más fuerte de lo que piensas. La persona fuerte no es la que nunca se cae, sino la que puede levantarse nuevamente.

¿Acaso no sucedió que no seguiste la religión de tus antepasados, asociando a otros en la adoración a Dios y descreyendo de Su Profeta , entonces Dios te dio la fuerza para dejar todo esto atrás, y abrazaste una nueva religión que no habías seguido anteriormente? Eso fue mil veces más duro que salir del estado en el que estás ahora.

¿Acaso no estuvieron las copas de vino llenas alrededor tuyo y los caminos de la tentación abiertos para ti, sin nadie que te cuidara, ni te hiciera sentir avergonzada de hacer algo malo, ni te protegiera? Pero Dios te dio la fuerza y te protegió de la inmoralidad y del alcohol. Por lo tanto, ¿cómo puedes entregarte en la situación en la que estás?

Tienes la fuerza para recuperarte. No ayudes a tu enemigo contra ti. Si algún malhechor te abofetea, no abofetees tú misma tu otra mejilla. “No es uno de nosotros quien se abofetea las mejillas, rasga sus vestiduras y grita con las lamentaciones de la Época de la Ignorancia preislámica”. Narrado por Al-Bujari, 1294.

Hay una gran diferencia entre quien cae en una zanja y se resigna a la caída, y lamenta su suerte, maldice el destino y piensa mal de su Señor, y quien cae y sabe que merece eso a causa de sus pecados y malas obras, porque lo ha escogido por sí mismo.

}ذَلِكَ بِمَا قَدَّمَتْ أَيْدِيكُمْ وَأَنَّ اللَّهَ لَيْسَ بِظَلاَّمٍ لِّلْعَبِيدِ{

{Éste es el castigo que merecisteis por vuestras obras, y ciertamente Allah no es injusto con Sus siervos.} (8:51).

Entonces se levanta después de tropezar, y busca la ayuda de su Señor para que le libre del pecado en primer lugar, luego que le alivie de su angustia, tal como aprende a decir cada día:

 }إِيَّاكَ نَعْبُدُ وَإِيَّاكَ نَسْتَعِينُ{

{Sólo a Ti Te adoramos, sólo a Ti Te pedimos ayuda} (1:5).

Así es el creyente fuerte que Dios ama. El Mensajero de Dios dijo:

“El creyente fuerte es mejor y más amado para Dios que el débil, aunque ambos son buenos. Esfuércense en hacer lo que les beneficia y busquen la ayuda de Dios, y no se sientan desesperados ni abandonados. Si algo les sucede, no digan Si sólo hubiera hecho tal y tal cosa, habría pasado tal otra”. Más bien digan: “Dios ha decretado esto y Él hace lo que Él quiere”, porque las palabras “Si sólo hubiera…” son una puerta abierta al trabajo de Satanás”. Narrado por Muslim, 2664.

 

 El Sheij al-Islam Ibn Taimiyyah (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“No se le ha ordenado al musulmán remitirse al concepto del decreto divino en los actos que se le han encomendado, sino que debe remitirse a este concepto cuando le sucedan calamidades que no pueda evitar. Lo que sea que le suceda como resultado de los actos de otra gente o de otra forma, que lo soporte con paciencia y que acepte su destino. Allah dijo (traducción del significado):

}مَا أَصَابَ مِن مُّصِيبَةٍ إِلاَّ بِإِذْنِ اللَّهِ وَمَن يُؤْمِنْ بِاللَّهِ يَهْدِ قَلْبَهُ وَاللَّهُ بِكُلِّ شَيْءٍ عَلِيمٌ{

{Todas las desgracias acontecen con la anuencia de Allah. Quien crea en Allah, Él fortalecerá su corazón y podrá resignarse ante cualquier adversidad, pues sabrá que es el decreto de Allah. Y ciertamente Allah tiene conocimiento de todas las cosas.} (64:11).

Uno de los rectos sucesores (Ibn Masud o ‘Alqamah) dijo:

“Ésta es la persona a la que le sucede una calamidad y sabe que proviene de Dios, entonces acepta que haya sucedido y se somete”. Maymu’ al-Fatáwa (7/278).

Ibn Al-Qayyim (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Este reporte confirma algunos de los más importantes principios de la fe, entre los que están:

-       La felicidad del ser humano yace en esforzarse por buscar lo que le beneficia en esta vida y en el Más Allá. Esforzarse significa dar lo mejor de uno mismo. Como el esfuerzo y los actos de una persona sólo pueden realizarse con la ayuda de Dios y por Su voluntad, Él nos ha encomendado buscar Su ayuda para ello, cumpliendo con el significado del versículo: {Sólo a Ti Te adoramos, sólo a Ti Te pedimos ayuda} (1:5). Esforzarse por aquello que le beneficia es un acto de culto a Dios y sólo puede lograrse con la ayuda de Dios. Por lo tanto, Él nos ordenó adorarle y buscar Su ayuda.

-       Luego él dijo: {Y no se sientan desamparados}, porque sentirse desamparados es lo opuesto a esforzarse por alcanzar el bien, y es la actitud opuesta a buscar la ayuda de Dios. Por lo tanto, quien se esfuerza en buscar el bien y busca la ayuda de Dios no se sentirá nunca desamparado. Este principio se aplica antes de que lo decretado suceda, y guía al musulmán a lo que es una de las más grandes causas para lograrlo, que es esforzarse por ello mientras busca la ayuda del Único, en Cuyas manos está el destino de todas las cosas, de Quien provenimos y a Quien retornaremos. Cuando lo que no ha sido decretado para él, no le sucede, hay dos escenarios posibles: el primero es sentirse desamparado, lo cual le abre las puertas al trabajo de Satanás en nuestra mente, y este sentimiento de desamparo lo conduce a las lamentaciones y a decir [“si sólo hubiera hecho tal cosa…”]. Esto le abre camino a la vergüenza, la angustia, la pena, las lamentaciones y la ira, las cuales provienen todas de Satanás, y el Profeta prohibió abrirle las puertas a Satanás de esta manera. O en un segundo escenario, la persona puede meditar en el decreto divino, porque si se ha decretado eso para él (para que obtenga lo que busca) no lo habría perdido y nadie podría habérselo quitado. Por eso él dice: [Si algo te sucede, no digas: “Si sólo hubiera hecho tal y tal cosa, tal otra habría pasado”. Más bien di: “Dios ha decretado esto y Él hace lo que Él quiere”]. Entonces él nos enseñó que lo que nos beneficia en este caso: si obtiene lo que quiere y si no lo obtiene. Por eso este reporte es uno de aquellos que nadie debe desconocer”.

 Shifa’ al-‘Alíl (37-38).

Una vez uno ha comprendido esto, no hay espacio para desear algo diferente de lo que ha sido decretado, porque eso es de hecho como sugerir que Dios debería haber decretado algo más. No tiene sentido desear que Dios no te hubiera hecho pasar por estas pruebas y que te dejaron alterada y confundida, luego de haber sido guiada por Él.

¿Acaso no sabes que las pruebas son una parte inevitable de la existencia en esta vida?

 

}إِنَّا خَلَقْنَا الإِنسَانَ مِن نُّطْفَةٍ أَمْشَاجٍ نَّبْتَلِيهِ فَجَعَلْنَاهُ سَمِيعاً بَصِيراً{

{Por cierto que creamos al hombre de una gota de esperma capaz de reproducirle, y lo pusimos a prueba para distinguir al creyente del incrédulo. Y le agraciamos con el oído y la vista.} (76:2).

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