Trump busca ganar la “amistad” de los musulmanes al recuperar la celebración del Ramadán.

6/8/2018 12:00:00 AM   |      |   

Trump busca ganar la “amistad” de los musulmanes al recuperar la celebración del Ramadán.

Washington/elpais.com/ANTONIA LABORDE

Donald Trump intentó darle un caramelo a la comunidad musulmana después de tanto castigo. La Administración festejó por primera vez este miércoles la cena del fin del Ramadán en la Casa Blanca, después de que el año pasado no acogiera la tradición que llevaba dos décadas celebrándose ininterrumpidamente. El Consejo de Relaciones Islámico-estadounidenses lo consideró una pantomima al calificar de “racistas e islamófobas” las medidas del republicano. En su discurso, el mandatario estadounidense dio gracias "por los lazos renovados de amistad y cooperación que hemos forjado con nuestros valiosos socios de todo Oriente Próximo".

La relación entre Trump y la comunidad musulmana ha sido mala desde antes de que el mandatario llegara al poder. El republicano se aferró durante la campaña a una idea: “El islam nos odia”. Con esa premisa, propuso cerrar temporalmente el acceso a Estados Unidos a todos los musulmanes. Y no quedó en retórica. En su primera semana como presidente, en enero de 2017, decretó el cierre temporal de las fronteras de Estados Unidos para los inmigrantes de siete países de mayoría musulmana y para refugiados de todo el mundo. La medida fue tumbada rápidamente por la Justicia al considerarla inconstitucional. Tras un par de propuestas más, la Administración consiguió que entrara en vigencia un veto a ciudadanos de Chad, Irán, Siria, Libia, Yemen, y Somalia, Corea del Norte y parcialmente a Venezuela.

La orden está en vigor mientras el Tribunal Supremo evalúa si va en contra del principio constitucional fundamental de que el Gobierno no puede favorecer o desfavorecer a ninguna religión. Este mes debería dar a conocer su opinión.

La reimplementación de la cena, que se ofreció por primera vez en la Casa Blanca en 1805 con Thomas Jefferson como presidente, también fue criticada por la lista de invitados. Los más de 50 asistentes eran en su mayoría diplomáticos, dejando fuera a los principales representantes de la sociedad civil musulmana en EE UU. Trump compartió mesa con el embajador saudí, el príncipe Khalid Ben Salman, la embajadora jordana, Dina Kawar y el embajador de Indonesia. La primera dama, Melania Trump, no asistió al evento a pesar de que suele participar en actos de esta índole. Entre los participantes también se encontraban representantes de Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Túnez, Irak, Qatar, Bahrein, Marruecos, Argelia y Libia.

Mientras Trump, el vicepresidente Mike Pence, su yerno y asesor Jared Kushner, y los demás comensales celebraban, frente a la Casa Blanca, en Lafayette Square, se congregó un grupo para protestar. Unas decenas de musulmanes festejaron el Iftar, como se denomina a la comida que rompe el ayuno diario, entre pancartas contra el veto migratorio. El boicoteo a la cena de Trump fue organizado por la Sociedad Islámica de América del Norte y el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), quienes no fueron invitados a la celebración oficial.

"Queremos señalar la hipocresía del Iftar de la Casa Blanca después de que se la saltaran durante un año, después de lanzar una prohibición al ingreso de musulmanes y aumentar la vigilancia de la comunidad en EE UU. Ahora actúan como si fuéramos todos amigos", sostuvo Robert McCaw, director de asuntos gubernamentales de CAIR.

 

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