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Es obligatorio saber, antes que nada, que no es un requisito que exista una profecía anterior para afirmar la veracidad de un Profeta posterior, aunque no hay duda de que es una fuerte razón para establecer y aceptar la veracidad del mensaje profético.
De hecho, los judíos y los cristianos esperaban a un Profeta después de Jesús. Esto es evidente dentro de sus Escrituras, pues en el Evangelio de San Juan encontramos lo siguiente:
«Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Y confesó, y no negó; mas declaró: No soy yo el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. » Evangelio de San Juan 1; 19–21.
Se clarifica con esto que los Judíos esperaban a otro Profeta aparte de Jesús, el hijo de María –que la paz sea con él–, ¿y quién podría ser sino el Profeta Muhammad, el último de los Mensajeros y Profetas?
El Corán menciona que Jesús también predicó el advenimiento del Profeta Muhammad:
Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Dios, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a un Mensajero que vendrá después de mí llamado Aĥmad. Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron: ¡Esto es pura magia! ¿Existe alguien más inicuo que quien inventa mentiras acerca de Dios cuando es invitado al Islam? Ciertamente Dios no guía a los inicuos. (Corán 61:6,7).
Este Profeta mencionado por Jesús es el Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Dios sean con él–, Ahmad es uno de sus tantos nombres. Sus nombres son muy similares en su sentido e implican su alto rango.
Hay numerosas profecías dentro de las Escrituras correspondientes al Profeta Muhammad, algunas hechas por Moisés y otras por Jesús –que la paz sea con ellos–. Éstas siguen presentes tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, a pesar de todas las tergiversaciones que se les hayan hecho a lo largo de los siglos y de que no están auténticamente preservadas desde el tiempo en que se revelaron. Éstas son una prueba del extravío de aquél que no crea en el último de los Profetas, Muhammad, y sus hermanos los Mensajeros. Encontramos en Deuteronomio, Capítulo 18:
« Y el Señor me dijo: Bien han dicho. Profeta les suscitaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas será, que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le residenciaré.» Deuteronomio, 18:17–19.
Este Profeta que sería similar a Moisés, en medio de sus hermanos –es decir, de los descendientes del hermano de Isaac, Ismael–, no cabe duda que es Muhammad, porque es el único similar a Moisés, y es el único de los descendientes de Ismael. La frase: « y pondré mis palabras en su boca » es una referencia al Noble Corán que Dios reveló y protegió en el corazón del Profeta Muhammad y enseñó a sus compañeros, y « él les hablará todo lo que yo le mandare.» concuerda con lo que dice el Noble Corán cuando Dios le dice al Profeta:
﴾¡Oh, Mensajero! Transmite lo que te ha sido revelado por tu Señor. ﴿ (Corán 5:67).
La frase « Mas será, que cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le residenciaré. » significa que él será interrogado acerca de si creyó en el Profeta o no. En el Día del Juicio, aquél que lo obedezca entrará al Paraíso y aquél que lo rechace obtendrá el castigo y el Fuego.
Otro versículo en Deuteronomio que avisa acerca de la llegada del Profeta Muhammad es el siguiente:
« Y dijo: El Señor vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció del monte de Parán, Y vino con diez mil santos: A su diestra la ley de fuego para ellos. » Deuteronomio 33:2.
«El Señor vino de Sinaí» es una referencia a Moisés y la revelación de la Torá que le fue otorgada; «Y de Seir les esclareció» es una montaña en Palestina, esto es una referencia a Jesús y la revelación del Evangelio; «Resplandeció del monte de Parán» es referencia a las montañas de Makkah, pues Parán es uno de sus nombres, en ella se encuentra la cava de Hira, en la montaña Nur, situada en un valle de Makkah, donde empezó la revelación del Corán al Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Dios sean con todos Sus Profetas–.
En el Libro del Génesis podemos leer:
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«No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos. » Génesis 49:10.
Muchos comentaristas tienen explicaciones contradictorias acerca de este versículo y el significado de la palabra “Shiloh” y su propósito, el problema de esto es su aferración inconsciente, son pocos los valientes y honestos comentadores sabios entre sus eruditos que han dicho: “El propósito de esta frase es Muhammad sin duda alguna” La traducción del significado de la palabra “Shiloh” es “Aquél que lidera a la gente”, por lo tanto, este versículo menciona el tiempo en que los judíos perderían su gran estatus en el camino del Señor y la Profecía ya no surgiría entre ellos. Esto es también una clara referencia a Muhammad.
También podemos leer en Hageo, Capítulo 2:6–9, los siguientes versículos:
«Porque así dice el Señor de los ejércitos: De aquí á poco aun haré yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca: Y haré temblar á todas las gentes, y vendrá el Deseado de todas las gentes; y henchiré esta casa de gloria, ha dicho el Señor de los ejércitos. Mía es la plata, y mío el oro, dice Dios de los ejércitos. La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, ha dicho el Señor de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice el Señor de los ejércitos.».
La frase Deseado de todas las gentes es una transliteración de la palabra hebrea hamdoon, que significa “El que es elogiado”. Entonces, el hamdoon de todas las gentes es precisamente el significado de “Muhammad”: quien es elogiado por todos.
También hay referencias en el Nuevo testamento acerca del advenimiento del Profeta Muhammad. En un verso del Evangelio de Juan, leemos:
« Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya: porque si yo no fuese, el Consolador no vendría á vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. » (Evangelio de Juan 16:7).
Aquí ahí una frase que frecuentemente es traducida como consolador o confortador (paráclito), que en el griego original es muy similar a periclytos, y ésta es la traducción en griego del nombre de Muhammad, aquél que es elogiado por todos. La mayoría de los comentadores tratan de explicar que este versículo se refiere al Espíritu Santo, sin embargo, esta explicación simplemente no tiene validez. El Espíritu Santo estuvo presente durante el tiempo de Jesús y lo consoló, y también a sus discípulos, no había necesidad que Jesús “partiera” antes de la llegada del Espíritu Santo. Además, no se refiere en ningún momento al Espíritu Santo con este nombre. Los musulmanes saben que ésta es una clara y directa referencia de la llegada de otro Profeta después de Jesús. El Profeta cuya venida anunció Jesús, y que llegaría después de su partida, ése Profeta es Muhammad.
Desafortunadamente, muchos eruditos de la tradición Judeo–Cristiana niegan estas profecías sobre el Profeta del Islam y tergiversan sus significados del significado original.
Adicionalmente, existe el problema de la traducción sobre los dichos originales de Jesús en su idioma original, pues no fueron preservados así (desde que los Evangelios fueron escritos en griego y no en arameo, la lengua de Jesús). Porque una palabra puede tener un gran significado de parentescos o connotaciones, y sólo una es escrita por el traductor, es natural que el traductor coloque la traducción que va de acuerdo a su fe y a sus preconceptos, así como que descarte las otras posibilidades y alternativas al traducir. De esta manera, los lectores de las Escrituras en español (¡Aún así en griego!) actualmente no leen las palabras originales de los Profetas de Dios, leen las interpretaciones de esas palabras hechas por un traductor o un grupo de traductores. De hecho, en muchas ocasiones (como en el español), están leyendo las traducciones de las traducciones. Entonces, se podrá imaginar cuántas palabras y verdaderas connotaciones se han descartado de los textos presentes hoy en día.
El Profeta Muhammad ha sido enviado por Dios para toda la humanidad, vino a confirmar el mensaje de los Profetas anteriores, no a destruirlos. Él fue enviado con el mismo mensaje que todos los Profetas anteriores fueron enviados: que la humanidad adore al Único Dios. A él le fue revelado el Corán, el Libro más grandioso de todas las revelaciones, el más completo y preservado de ellos. En verdad, el Profeta llamó a los hombres al mismo mensaje que los Profetas llamaron anteriormente, dice el Corán:
(Dispusimos para vosotros la misma religión [monoteísta] que le habíamos encomendado a Noé, y que te revelamos a ti [en el Corán], y que le encomendamos a Abraham, Moisés y Jesús; para que seáis firmes en la práctica de la religión, y no os dividáis en ella. Pero a los idólatras les parece difícil aquello a lo que tú les invitas [al monoteísmo]. Dios elige [para que acepte la fe] a quien quiere, y guía hacia Él a quien se arrepiente) (Corán 42:13).
Y también Dios el Altísimo dice:
(Y por cierto que a todos los Mensajeros que envié antes de ti [¡Oh, Muhammad!] les revelé que no existe más divinidad que Yo, [y les ordené:] ¡Adoradme sólo a Mí!) (Corán 21:25).
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