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Del Shaij Abdu Razak Al-Badr
Alabado sea Alá, Señor del universo, y que la paz y las bendiciones de Alá sean con el Imam de los Mensajeros, nuestro Profeta Muhámmad, con su familia y con todos sus compañeros:
Es de sobra conocido por todos que el tema de la garantía es algo que preocupa sobremanera a la gente en sus compraventas y en todo el comercio en general, puesto que la mercancía que tiene garantía no es igual que la que no la tiene, y esto nos confirma la gran importancia que le da la gente a algo garantizado sobre aquello que no lo está, aparte de la gran diferencia que hay entre ambos desde el punto de vista de la credibilidad. Por eso la gente le da más importancia a este asunto cuando quien ofrece la garantía es conocido por ser sincero, fiel y responsable, y los requisitos que pone para obtener la garantía son pocos y simples, sin excesos ni dificultades para los demás.
Cómo será entonces si el asegurador es el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), el veraz, el digno de confianza, aquel que no habla de acuerdo a sus pasiones sino que transmite sólo lo que le ha sido revelado; y cómo será si la garantía es un Paraíso tan grande como los cielos y la Tierra, en donde hay lo que ningún ojo ha visto, lo que ningún oído ha escuchado ni ningún corazón se haya podido imaginar; y cómo será si los requisitos para obtener este beneficio son fáciles y las obras son pocas, y no requieren un esfuerzo ni dificultad desmedidos.
Así pues, reflexionemos, que Alá nos proteja, en el contenido de esta gran garantía: reporta el Imam Áhmad en su Musnad, Ibn Hibbán en su Sahih, Al-Hákim en su Mustadrak, y otros, que ‘Ubâdah Ibn Sâmit (que Alá esté complacido con él) dijo: “El Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) dijo:
“Aseguradme de ustedes seis asuntos, y os garantizaré el Paraíso: sed sinceros al hablar, cumplid vuestras promesas, devolved lo que se os confió, preservad vuestras partes privadas, agachad vuestras miradas, y evitad que vuestras manos alcancen el dinero ilícito o perjudiquen a la gente”.
Ver Sílsilat Sahihah del al-Albani, que Alá lo tenga en Su Misericordia, nº 1470.
Ciertamente es una garantía por otra garantía, y un cumplimiento por otro.
“Aseguradme de ustedes seis asuntos y os garantizaré el paraíso”.
Seis obras, y qué fáciles, actos de bien simples y pocos, para quien cumpla con ellos durante su vida y se mantenga así hasta su muerte: el Paraíso, lo tiene garantizado, el camino hacia él está asegurado y protegido.
“Y el Paraíso será expuesto cerca de los piadosos. [Y dirán:] ‘Esto es lo que se había prometido para quienes se arrepintieran con sinceridad, cumplieran los preceptos, temieran al Clemente a pesar de no verle, y se presentasen con sumisión y arrepentimiento’. [Y se les responderá:] ‘Ingresad al Paraíso en paz y con seguridad, allí viviréis eternamente. Tendréis en él cuanto anheléis, y os tenemos reservado una recompensa aún mayor’ [contemplar a Alá]”. (Qâf 50:31-35).
La primera de estas características que se debe cumplir, es:
La sinceridad al hablar
El creyente es sincero al hablar, aborrece la mentira, y sigue siendo sincero durante su vida hasta que su sinceridad lo lleve al paraíso, tal como dice el hadiz:
“Os encomiendo la sinceridad, puesto que la sinceridad conduce a la piedad (birr), y la piedad conduce al Paraíso. Si un hombre habla siempre con la verdad, se registra ante Alá como un amante sincero de la verdad (Siddîq)”. Transmitido por Muslim.
La segunda característica es:
Cumple y respeta sus promesas
Es uno de los signos de los creyentes y una de las cualidades de los temerosos, quienes no faltan a sus promesas ni incumplen sus pactos; la fidelidad es una característica fundamental en la construcción de la sociedad musulmana, ya que comprende a todas las demás transacciones, puesto que éstas, al igual que las demás relaciones sociales, las promesas y los pactos, dependen de la fidelidad. Si falta la fidelidad, faltará la confianza, y esto significará malas relaciones y que prevalezcan las discrepancias.
La tercera característica es:
Devolver lo que se le confió
Es uno de las signos morales más importantes que Alá elogió, en quienes lo poseen y actúan conforme a él, y es parte de la perfección de la fe del musulmán y de su buen Islam. Gracias a la confianza (amâna) y la responsabilidad se protege el derecho a la religión, el honor, el dinero, el cuerpo, el alma, el conocimiento, etc. Se reportó en un hadiz: “El creyente es aquel en quien la gente confía para proteger su dinero y su persona” Transmitido por Áhmad.
Y cuando prevalece la confianza (amâna), la sociedad aumenta su unión, se fortalece su consistencia y abunda el bien y la bendición entre unos y otros.
La cuarta característica es:
Preservar las partes íntimas
Es decir, de cometer pecados o de caer en la indecencia: “Y aquellos que se preserven de cometer adulterio y fornicación, y sólo cohabiten con sus esposas o con sus esclavas, pues ello no es censurable. Y quienes lo hagan con otras mujeres serán trasgresores”. (Al-Mu'minún 23:5-7).
Preservando las partes íntimas se preserva la descendencia y se protege la familia, así como se purifica la sociedad y se la salva de las enfermedades y conflictos dañinos.
La quinta de estas grandes características es:
Agachar la mirada
Es decir, de mirar cosas prohibidas. Alá dijo (traducción del significado): “Diles a los creyentes [¡Oh, Muhámmad!] que recaten sus miradas y se abstengan de cometer obscenidades [fornicación y adulterio], pues esto es más puro para ellos. Ciertamente Alá está bien informado de lo que hacen. Y diles a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades,..” (An-Nur 24:30-31).
Agachar la mirada trae grandes beneficios, hace que saborees la dulzura de la fe y le da luz y fortaleza al corazón, purifica y da piedad al alma, y es una protección contra mirar lo prohibido y contemplar lo falso.
Y la sexta característica es:
Cuidar las manos
Es decir, de lastimar a la gente, de agredirles o perjudicarles de cualquier manera. A aquel que agrede a sus semejantes, Dios lo aborrece, lo aborrece la gente y lo abandona la sociedad, y es prueba de la baja moral y el decaimiento de los modales. En cambio, si cuida sus manos de agredir a la gente, esto es prueba de la nobleza de su carácter, de la generosidad de sus modales y de la benevolencia de su conducta, y qué gran recompensa tiene Alá preparada para esta gente. Y cómo será cuando la moral de la persona sea distinguida, y aumenten sus buenos modales y no se conforme con esto, sino que retire todo lo dañino del camino de los demás y de sus calles. Se reporta en el Sahih Muslim que Abu Hurairah, que Alá esté complacido con él, dijo: “Dijo el Mensajero de Alá, la paz y las bendiciones de Alá sean con él:
“Pasó un hombre por un camino y vio la rama de un árbol atravesada en el camino, entonces pensó: “Por Dios, retiraré esta rama para que así no dañe a la gente”. Y entró al paraíso”.
Así pues, he aquí las puertas del Paraíso, cuya entrada tiene leyes claras y establecidas y su luz es cautivadora, su camino ha sido hecho fácil; por tanto, aprovechemos esto antes de que sea tarde y aumentemos por nuestro bien nuestras buenas obras antes de que la muerte nos llegue.
Que Alá nos ayude a todos a cumplir con esto, nos facilite todo lo bueno, y que la paz y las bendiciones de Alá sean sobre nuestro Profeta Muhámmad, sobre su familia, y todos sus compañeros. Amín.
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