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Por Isa Garcia
Todas las alabanzas pertenecen a Alá, Uno y Único. A quien Alá guíe, nadie podrá desviarlo, y a quien Alá desvíe, no encontrará fuera de Alá quien pueda guiarle.
Atestiguo que no hay divinidad salvo Alá, y atestiguo que Muhammad es su siervo y mensajero.
Alabado sea Alá fuente de toda sabiduría y justicia que nos ha dado intelecto para que comprendamos y no nos ha dejado abandonados a nuestra suerte.
Alabado sea Alá que nos envió profetas y mensajeros para guiarnos por el camino correcto, y envió a Muhammad, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, como el sello de la profecía.
Dice Alá, Altísimo: “Si son agradecidos, les he de conceder más” (14:7)
El agradecimiento o gratitud significa la benevolencia, el reconocimiento y el elogio hacia quien ha hecho algo bueno por nosotros. Quien más merece que la gente le agradezca y elogie es Alá, glorificado y exaltado sea, por los grandes favores y bendiciones que ha concedido a Sus servidores, tanto en el campo espiritual como en el mundano. Alá nos ha ordenado agradecerle por estas bendiciones y no negarlas. Alá dijo:
“Recuérdenme que Yo los recordaré, agradézcanme y no me sean ingratos” (2:152).
Como en todos los asuntos, los que muestran el más alto rango de una característica deseada son los profetas y mensajeros, y por eso Él los describe con dos atributos en el sagrado Corán: shákir (agradecido) y shakúr (que siempre agradece).
Alá dijo:
“Por cierto que Abraham fue un guía ejemplar que reunió las mejores virtudes, fue obediente a Alá, monoteísta y nunca se contó entre quienes Le asociaron copartícipes. Fue agradecido de los favores de Alá” (16:120-121).
“¡Oh, descendientes de quienes salvamos junto a Noé en el arca! Sigan su ejemplo, él era un siervo agradecido” (17:3).
Alá ha mencionado en el Corán algunas de las bendiciones mundanales que Él ha concedido a Sus servidores, les ha ordenado ser agradecidos por ellas, pero nos ha advertido que en realidad son pocos los que le agradecen:
“¡Oh, creyentes! Coman de las cosas buenas que les he proveído, y agradezcan a Alá, si es que lo adoran sólo a Él” (2:172).
“Los he establecido en la Tierra y dispuesto los medios para que vivan en ella. Pero, qué poco agradecidos son” (7:10).
De la misma manera, Alá menciona las bendiciones espirituales, que deben ser reconocidas y agradecidas a Alá:
“¡Oh, creyentes! Cuando se dispongan a hacer la oración laven el rostro y los brazos hasta los codos, pasen las manos [húmedas] por la cabeza y [laven] los pies hasta los tobillos. Si están en estado de impureza mayor, tomen un baño [completo]. Si están enfermos o de viaje, o han hecho sus necesidades [biológicas], o han cohabitado con su mujer y no encuentran agua, usen [para la ablución virtual] tierra limpia y pásenla por el rostro y las manos. Dios no quiere imponerles dificultades, sólo quiere purificarlos y completar Su bendición sobre ustedes para que sean agradecidos” (5:6).
Son tantas las bendiciones de Alá, que Él mismo nos dice que será imposible enumerarlas todas, y por eso nos dijo en el Corán.
“Sepan que si intentaran contar las gracias de Alá no podrían enumerarlas; pero el hombre es injusto, desagradecido” (14:34).
Debido a que las gracias y bendiciones de Alá con nosotros son tantas y tan diversas, Él sabe que no podríamos reconocerlas todas y cada una de ellas, y por eso fue misericordioso con nosotros cuando nos dijo en el Corán:
“Si intentaran contar las gracias de Alá no podrían enumerarlas. Alá es Absolvedor, Misericordioso” (16:18).
El musulmán que quiere purificar su corazón y aumentar su fe y certeza debe mostrar humildad ante la difícil tarea de ser agradecido a Alá, y eso comienza pidiéndole a Alá que lo ayude a agradecerle, porque si no fuera por la ayuda de Alá hacia Sus servidores, éstos no podrían agradecerle. Por eso está prescripto en la Sunnah auténtica pedir ayuda a Alá para convertirse en un ser agradecido, un creyente de corazón agradecido.
Se narra de Mu’ádh ibn Yabal que el Mensajero de Alá (que Alá esté complacido con él) tomó su mano y dijo: “Oh, Mu’ádh, por Alá, te amo, por Alá, te amo. Te aconsejo, Mu’ádh, que no dejes de decir luego de cada oración: “Oh Alá, ayúdame a recordarte, a agradecerte y a adorarte como corresponde”.[1]
Un corazón agradecido recibe más
Quien tenga un corazón agradecido a Alá por las gracias que recibe, obtendrá generosamente de Alá, tal como dice en el Corán:
“Si son agradecidos, les he de conceder más, pero si son desagradecidos el castigo será severo” (14:7).
Las formas de sentir y mostrar agradecimiento se manifiestan en el corazón, en las palabras y en las obras.
Ibn al-Qayím (que Alá tenga misericordia de él) dijo:
“La gratitud puede manifestarse en el corazón, a través de la sumisión y humildad; en las palabras, a través de las alabanzas y el reconocimiento; y en las obras, a través de los actos de obediencia y entrega”.[2]
La gratitud del corazón: significa que el corazón reconoce y valora las bendiciones que Alá le ha concedido y reconoce completamente que quien les ha conferido estas grandes bendiciones es Alá solamente, sin compañero ni asociado, completando su Tawhid. Alá describe esto en el Corán:
“Todas las gracias que os alcanzan provienen de Alá” (16:53).
Este tipo de reconocimiento no es algo superfluo o recomendable; sino que es parte obligatoria del monoteísmo requerido, porque quien atribuya las bendiciones de Alá a cualquier otro, estará cayendo en un acto de idolatría y politeísmo que contradice la correcta creencia del musulmán.
El shéij ‘Abd ar-Rahmán as-Sa’di (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “Lo que el creyente debe hacer es atribuir las bendiciones a Alá y reconocerlas. Así logrará una fe completa en la unicidad absoluta de Alá (tawhíd). Quien niegue las bendiciones de Alá en su corazón o con sus palabras, puede devenir incrédulo, alejándose definitivamente del Islam. Quien afirme en su corazón que todas las bendiciones provienen solamente de Alá, pero verbalmente las atribuye a alguien más que Alá, algunas veces se las atribuye a sí mismo, a sus acciones, o a los esfuerzos de alguien más, como puede escucharse de mucha gente, esto es algo de lo que el creyente debe arrepentirse, ya que no debe atribuir las bendiciones a nadie más excepto su Creador, y debe esforzarse para hacer eso, porque la fe y el tawhid no puede ser alcanzado excepto atribuyéndole las bendiciones a Alá. La gratitud que es la cabeza de la fe está basada en tres pilares:
- El reconocimiento en el corazón de todas las bendiciones que Alá nos ha concedido, tanto a nosotros como a los demás,
- Hablar acerca de ellas y glorificar a Alá por ellas
- Usarlas para obedecer al Único que nos concedió esas bendiciones, y adorarlo sinceramente”.[3]
Alá dijo, describiendo a quien niega las bendiciones de Alá:
“Saben que las gracias provienen de Alá pero las niegan” (16:83).
El exégeta Ibn Kazír (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “…ellos reconocieron que Alá es quien les concede esas bendiciones, y que Él es Quien les otorga ese favor, a pesar de lo cual todavía lo niegan y adoran a otros aparte de Él, y le atribuyen la victoria o la provisión a otras falsas divinidades”.[4]
La gratitud en la palabra: significa el reconocimiento verbal de que quien nos garantiza las bendiciones es Alá, y agradecer y alabar a Alá en todas las situaciones, sean estas agradables o hasta desagradables.
Alá dijo en el Corán, mencionando las bendiciones que concedió a su Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él):
“Tu Señor te agraciará y te complacerás. ¿Acaso no te encontró huérfano y te dio amparo, y te encontró perdido y te guió, y te encontró pobre y te enriqueció?” (ad-Duhá 93:5-8).
Y luego le dijo, que debido a haber recibido esas gracias y bendiciones, debería hacer algo:
“Así que habla sobre las gracias de tu Señor” (ad-Duhá 93:11).
Ibn Kázir (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “…menciónale a la gente que fue Alá quien te concedió esas gracias y bendiciones”.[5]
Anas ibn Málik narró que el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) dijo: “Alá se complace con una persona que come y Lo alaba por ello, y con quien bebe y Lo alaba por ello”.[6]
El exégeta Al-Qurtubí (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “Alabar aquí significa gratitud, y hemos visto antes que la alabanza puede tomar el lugar de la gratitud, pero que la gratitud no puede tomar el lugar de la alabanza. Esto indica que agradecer por las bendiciones, aún si son pocas, es un medio para alcanzar la complacencia de Alá, glorificado y exaltado sea, la cual es la más noble situación de la gente del Paraíso. Cuando la gente del Paraíso dice “Nos has dado lo que a nadie más de Tu creación”, Alá les responderá: “¿Acaso no les daré algo mejor que eso?”, y ellos dirán, “¿Qué es? ¿Acaso no has iluminado Tú nuestros rostros, nos has admitido en el Paraíso y nos has salvado del Infierno?”, y Él les responderá: “Yo les concedo Mi complacencia, y nunca estaré enojado con ustedes después de eso”. La gratitud es un medio para alcanzar este gran honor, porque implica reconocer al Otorgador de las bendiciones y reconocerlo como el Único Creador de esas bendiciones, el Único que hace que esas bendiciones nos lleguen, como un honor y un favor del Otorgador, que el destinatario de las bendiciones es pobre y está necesitado de esas bendiciones, y no puede estar sin ellas. Así, este es un reconocimiento de los derechos, la munificencia de Alá, del deber y la necesidad de sus criaturas. Alá ha hecho que la recompensa por ese reconocimiento sea este gran honor”.[7]
Por eso algunos de los salaf las primeras generaciones de musulmanes dijeron: “Quien oculte una bendición, la ha negado, pero quien la manifieste y la difunda ha dado gracias por ella”.
Ibn al-Qayím dijo, en referencia a esa afirmación: “Está basada en las palabras del Profeta: “Cuando Alá concede una bendición a una persona, Él ama que el efecto de Su bendición sea evidente en Su servidor”.[8]
Se registra que ‘Umar ibn ‘Abdul-‘Azíz (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “Recuérdense las bendiciones el uno al otro, porque mencionarlas es una forma de gratitud”.
La gratitud de las obras: significa obrar obedeciendo a Alá y preservarse de caer en obras que impliquen desobediencia a lo que Alá ha prohibido.
Alá dijo en el Corán:
“Obren, oh familia de David, en gratitud [a las bendiciones de Alá]” (34:13).
Se narra que ‘A'isha dijo: “Cuando el Mensajero de Alá (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) rezaba, estaba de pie por tanto tiempo que sus tobillos se hinchaban. ‘A'ishah le dijo: “Mensajero de Alá, ¿te esfuerzas tanto a pesar de que Alá ha perdonado tus faltas pasadas y futuras?”, y él le respondió: “ ‘A'ishah, ¿acaso no debo ser un siervo agradecido?”.[9]
Abu Harún dijo: “Entré a ver a Abu Házim y le dije: “Que Alá tenga misericordia de ti, ¿cuál es la gratitud de los ojos?”, y él dijo: “Si ves algo bueno con ellos, lo mencionas, y si ves algo malo con ellos, lo ocultas”. Yo dije: “¿Cuál es la gratitud del oído?”, y él dijo: “Si tu oyes algo bueno con ellos, lo recuerdas, y si oyes algo malo con ellos, lo olvidas”.
Ibn Ráyab al-Hánbali (que Alá tenga misericordia de él) dijo: “La gratitud es de dos grados, uno obligatorio, que es realizar los actos obligatorios y evitar las cosas prohibidas. Esto es esencial y es suficiente como gratitud por estas bendiciones.
Por eso uno de los sucesores rectos dijo: “La gratitud significa abandonar el pecado”. Y otro de ellos dijo: “La gratitud significa no usar ninguna bendición que Alá nos conceda para desobedecerle a Él”.
El segundo tipo de gratitud es hacer lo recomendable, lo cual es cuando, después de realizar los actos obligatorios y evitar los prohibidos, el musulmán realiza actos voluntarios de adoración y culto. Este es el grado de aquellos que están a la vanguardia en cercanía de Alá”.[10]
Así mismo, Abu Bakra narró: “Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) se alegraba por algo o recibía una buena noticia se postraba en agradecimiento a Alá”.[11]
Ibn Al-Qaiim mencionó sobre esto: “Esa es la guía del Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) ofreciendo una postración de agradecimiento para Alá siempre que recibía una bendición o una aflicción que desaparece”.[12]
Basados en esta prueba, los cuatro imames consideran la prosternación por agradecimiento (Suyudas Shukr) como Sunnah establecida.
Alá nos enseña que es importante suplicar para que nuestros hijos sean agradecidos
Alá (I) dice:
“Que cuando alcance la madurez diga: ¡Oh, Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan” (46:15)
Alá nos enseña que ser agradecido es una de las cualidades de la gente del paraíso
Dice Alá:
“Purificaremos sus corazones del rencor que hubiere entre ellos. Vivirán [en el Paraíso] donde corren ríos, y dirán [en agradecimiento]: ¡Alabado sea Alá! Quien nos guió [agraciándonos con la fe y recompensándonos con el Paraíso] y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él...” (7:43)
Para alcanzar esa característica debemos humildemente pedírsela a Alá
Zaid Ibn Aslam relató que Moisés suplicó: ¡Señor mío! Me has otorgado muchísimas mercedes, enséñame cómo agradecerte. Y Alá, Todopoderoso, le dijo: “Recuérdame frecuentemente, pues si lo haces Me habrás agradecido, y si te olvidas de Mí, entonces serás un ingrato”.
En conclusión, para ser agradecido con tu Señor por las bendiciones que Él te ha conferido, debes reconocer en tu corazón que el Dador de estas bendiciones es Alá, el Otorgador, glorificado y exaltado sea, para que Lo veneres, las atribuyas sólo a Él, y reconozcas esto con tus palabras, para que puedas agradecerle cada mañana al levantarse por tener nueva vida, después de comer y beber, por haberte provisto de sustento, y así con cada bendición de la que seas consiente.
Estarás dando gracias con tus obras no permitiendo que las facultades físicas vean u oigan cosas prohibidas o pecaminosas, tales como la maledicencia y los rumores; no caminar con tus pies hacia ningún lugar prohibido; no usar tus manos para cometer ningún mal, tal como escribir para sembrar la enemistad, ni firmar contratos prohibidos, ni hacer nada ilegal.
Finalmente es importante recordar que la gratitud por las bendiciones es una bendición en si misma, por la que debes estar agradecido, para que puedas continuar disfrutando de las bendiciones de Alá y agradeciéndole por esto, alabándolo por concederte estar entre los agradecidos.
Le pedimos a Alá, glorificado y exaltado sea, que nos ayude a hacer lo que Él ama y se complace.
Referencias
[1] Narrado por Abu Dawud (1522) y an-Nasá’i (1303); clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih Abu Dawud.
[2] Madáriy as-Saalikín, (2/246).
[3] Al-Qawl as-Sadíd fi Maqásid at-Tawhid (pág. 140).
[4] Tafsir Ibn Kázir (4/592).
[5] Tafsir Ibn Kázir (8/427).
[6] Narrado por Muslim (2734).
[7] Al-Mufhim lima áshkala min Taljís kitab muslim (7/60-61).
[8] Madáriy as-Saalikín (2/246).
[9] Narrado por al-Bujari (4557) y Muslim (2820).
[10] Yami’ al-‘Ulúm wal Hikám (pág. 245-246).
[11] Registrado por Abu Dawud (2776) Al-Albani lo calificó a este hadiz como Sahih.
[12] Zad al-Ma’ad 1 / 270.
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