Segundo Condición: Infalibilidad
Declarar la creencia en Muhammad como profeta no tiene sentido si no se acepta que él estaba libre de faltas. Es esencial que el creyente afirme que Muhammad no cometió errores durante la difusión del mensaje del Islam.
([¡Oh, Muhammad!] Haremos que memorices [el Corán], lo recites y no lo olvides. Salvo que Alá quiera [abrogar algún precepto], pues El conoce lo manifiesto y lo oculto.) (Corán 87:6-7)
Esta condición no implica que estaba libre de cometer otros errores como cualquier ser humano. Algunas de sus equivocaciones como hombre están registradas en el Corán y en la Sunnah. Por ejemplo, su compañero Ráfi' Ibn Jadiy relató:
"Cuando el Mensajero de Alá llegó a Al-Madinah encontró que la gente de allí polinizaba artificialmente las palmeras de dátiles. Les preguntó por qué lo hacían y le respondieron que esa era su costumbre. Entonces el Profeta dijo: 'Tal vez sería mejor sin no lo hicieran'. La gente siguió el consejo del Profeta y no lo hicieron, pero al año siguiente la producción de la cosecha se redujo drásticamente. Cuando al Profeta la situación, contestó:
'Soy solamente un ser humano. Cuando les doy un mandato relacionado a la religión, acéptenlo, pero cuando les doy un mandato basado en mi propia opinión... sólo soy un ser humano’.
Él era un ser humano, lo que implica que cometía errores. Y debido a que Alá lo puso como ejemplo para la humanidad, cada vez que cometía un error al opinar, Él lo corregía y utilizaba esa equivocación como un medio para educar a sus compañeros y a las generaciones venideras. El tipo de errores que cometía no eran Haram sino Halal. Su equivocación era que percibía algo como bueno cuando en realidad había algo que era aún mejor. Por ejemplo, uno de sus compañeros llamado Ibn Umm Maktúm que era ciego fue a ver al Profeta para hacerle una pregunta sobre el Islam un día que se encontraba discutiendo con uno de los líderes de la tribu de Quraish. El Mensajero de Alá esperaba que este hombre noble abrazara el Islam para que toda la tribu lo siguiera. Entonces puso en la balanza por un lado el bienestar de un individuo, quien ya había abrazado el Islam y al que podría enseñar posteriormente, y por otro lado su discusión con el líder de la tribu que podría conducir a muchos a la conversión. Concluyó que sería más beneficioso seguir con el líder, por lo que dejó de lado la pregunta del musulmán ciego. Entonces Alá lo corrigió y le informó que su compañero tenía más derecho al conocimiento porque ya había aceptado a Alá. Cuando Muhammad les presentó el Mensaje del Islam a los de Quraish, comenzaron a poner condiciones que él no podía aceptar. Estaban dispuestos a aceptar el Islam a cambio de ser los líderes después de la muerte del Profeta y de que se aleje de la gente de escasos recursos porque no querían sentase junto a ellos.
Además, a pesar de los esfuerzos del Profeta, muchos de los líderes de esa tribu fueron sus enemigos hasta el final. Lucharon contra él, asesinaron a sus compañeros y murieron incrédulos.
La condición de infalibilidad no era únicamente del Profeta Muhammad sino que también incluía a todos los profetas.
Por lo tanto, el Islam rechaza lo que está escrito en el Antiguo Testamento acerca del episodio en que el Profeta David codició la mujer de otro hombre, cometió adulterio y envió al marido hasta el frente de batalla para que fuese asesinado. Ese comportamiento no es propio de un profeta. Algunos pueden decir: "pero los profetas eran seres humanos. Sus errores nos acercan a ellos...". Sin embargo, esta clase de comportamiento en alguien que se supone que tiene la guía divina y que debe ser un ejemplo conduciría a los demás al descarrío. Tales episodios han servido para justificar la desobediencia a Dios. Por ejemplo, se puede considerar los casos de dos famosos evangelistas, Jim Baker quien fue a prisión por malversación de fondos y Jimmy Swaggart que estuvo preso por manejar en estado de ebriedad y fue fotografiado en compañía de una prostituta. Ambos justificaron su comportamiento al decir que estaban siguiendo la vida de los profetas quienes habían cometido errores, a pesar de su amor a Dios.
El Islam rechaza todas las historias en las que se relata que los profetas (que la paz y las bendiciones de Alá estén sobre todos ellos) cometían pecados graves. Encontramos un ejemplo donde se habla del Profeta Muhammad en una biografía muy difundida llamada Muhammad, Su Vida según las Primeras Fuentes, escrita por Martín Lings. Contiene un incidente inventado sobre el Profeta y su sobrina Zainab (que Alá esté complacida con ella). El relato afirma que un día el Profeta fue a visitar a Zaid pero éste no estaba en su casa. Zainab lo recibió vestida con 'pocas ropas' y cuando la vio, comenzó a desearla con todo su corazón. Es muy común que los orientalistas inventen historias para justificar que Muhammad hizo divorciar a su hijo adoptivo Zaid Ibn Hdrizah, porque quería que Zainab fuese su esposa.
Martin Lings, Muhammad, Su vida según las Primeras Fuentes (Cambridge: Islamic Texts Society, 1991) pp. 212-3.
El relato se encuentra en algunos libros de Tafsír, tales como el de At- Tabari, Al-Mduardi e Ibn Abü Hatim. Sin embargo, todas las cadenas de narradores de esta historia están incompletas y se clasifican como inexactas. La explicación misma contiene elementos que la hacen improbable, por ejemplo, es casi imposible que una mujer musulmana en ese tiempo abriera la puerta con 'poca ropa'. Además, el Profeta y Zainab crecieron juntos y ya la había visto muchas veces debido a que era su sobrina. Los versículos que ordenaban a las mujeres musulmanas usar el Hiyab fueron revelados después de que Muhammad se casó con Zainab, por lo que era familiar para él verla. Esto implica que no era posible que se hubiese quedado impactado por su belleza. El verdadero relato dice que Zaid y Zainab simplemente no podían llevarse bien y cuando él fue a ver al Profeta para pedirle un consejo, éste le advirtió que continuase el matrimonio aunque Alá ya le había dicho que finalmente Zainab iba a ser su esposa (Corán 33:37). El Mensajero de Alá no estaba contento por lo que iba a suceder porque sabía que mucha gente iba a considerar incestuoso ese casamiento, ya que Zaid era su hijo adoptivo. Sin embargo, Alá había elegido usar el casamiento del Profeta para eliminar la actitud muy difundida de que la adopción hiciese que una persona fuese considerado como un hijo biológico. Ver las notas al pie por As-Saiid ‘Abd Al-Maqsüd en Tafsír Al-Mduardi (Beirut: Dar Al-Kutub Al-'Ilmiiah, 1992) vol. 4, p. 405.