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1- Creer con veracidad y sinceridad en la religión auténtica a la cual invitamos.
Dice Alá el altísimo:
El Mensajero cree en lo que se le ha hecho descender procedente de su Señor y los creyentes (con él).
(La Vaca: 284).
2- Atestiguar con la lengua de lo que cree el corazón.
Dice Alá:
Y cuando Allah exigió el compromiso a los que habían recibido el Libro: Lo explicaréis claramente a los hombres y no lo ocultaréis.
(La Familia de ‘Imran: 187).
Y no se permite interesarse en la ventaja personal y dejar la Da’wah a la verdad, excepto en algunos casos especiales, como por ejemplo si hay peligro que le rodea al predicador y teme perder la vida si dice la verdad, y él ve que salvarse de este peligro está a favor de la Da’wah, y en el interés de servir a la verdad. Pero si se abstiene alguien de exponer públicamente la verdad en una situación donde se necesita y con la ausencia de un impedimento, entonces este no siente celos (de la religión), despojado del orgullo, y expuesto al riesgo.
3- Debe acompañar sus dichos con la práctica.
Dice Alá:
¿Cómo es que ordenáis a los hombres la virtud y olvidáis incluiros a vosotros mismos y recitáis el Libro? ¿Es que no vais a entender?
(La Vaca: 43).
4- Debe ser lejos de cualquier partidismo.
Dice Alá:
¡Vosotros que creéis! Sed firmes a favor de Allah, dando testimonio con equidad. Y que el odio que podáis sentir por unos, no os lleve al extremo de no ser justos. ¡Sed justos! Eso se acerca más a la piedad.
(La Mesa Servida: 9).
5- Debe ser con sacrificio de uno mismo, si hay necesidad a eso, sacrificar los bienes materiales, el tiempo, el esfuerzo, lo caro y lo apreciado por servir a la Da’wah islámica.
Dice Alá:
A los que luchan por Nosotros, les guiaremos a Nuestro camino, es cierto que Alá está con los que hacen el bien.
(La Araña: 69).
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