Creer que el Profeta recibió la revelación divina

by Isa Rojas 28. septiembre 2011 23:25

  

 

Los Principios de Acción

 

El segundo testimonio de fe necesita de cuatro acciones espi­rituales y físicas las cuales son sus consecuencias naturales, si se cumplen las cinco condiciones mencionadas anteriormen­te.

 

Creer que el Profeta recibió la revelación divina

 

La primer acción es creer en lo que el Profeta Muhammad nos ha informado, ha dicho acerca de los pueblos anteriores, los incidentes del pasado y ha profetizado sobre los aconteci­mientos venideros. Creer en sus enseñanzas está implícito en el segundo testimonio de fe. El hecho de creer que un mensajero recibió de Allah la revelación, implica creer tam­bién que conoció el pasado y el futuro de una manera espe­cial que no está disponible para todos. La información que trajo no era producto de la adivinación ni de su imaginación mental sino que fue revelación divina.

 

Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él sólo trasmite lo que le ha sido revelado.

 

(Corán 53:3-4)

 

La condición de infalibilidad implica que todo lo que relató es correcto. Aun las conclusiones que sacó sobre los sucesos de este mundo son correctas, si Allah no las corrigió tal como pudimos leer sobre el caso de las palmeras de dátiles en Al- Madinah.

 

Por lo tanto, todo lo que les transmitió a sus compañeros era revelación directa o estaba guiado por esa revelación. Mientras que la narración que contiene la información sea considerada auténtica de acuer­do con la ciencia del Hadiz, no hay razón para dudar de lo que dijo el Profeta.

 

Dudar sobre la veracidad de cualquiera de los dichos del Pro­feta porque están supuestamente en contra de la opinión general es un paso hacia el descarrío. Por ejemplo, el Doctor Maurice Bucaille es el autor del excelente libro El Corán, La Biblia y La Ciencia, en el cual compiló evidencias históricas prácticas y sólidas que demuestran que el Corán es la palabra de Dios porque concuerda totalmente con los datos científicos. Por otro lado, demuestra que la Biblia contradice continuamente a la ciencia. Y en el último capítulo del libro discute las tradiciones del Profeta (Hadiz) a la luz de la ciencia y concluye que algunas tradiciones conocidas están equivocadas. Para demostrar este punto, cita la instrucción dicha por el Profeta Muhammad: "Si una mosca cae en una bebida, sumérgela y luego arrójala porque debajo de una de sus alas está la enfermedad y debajo de la otra su cura". [1]

De acuerdo con el Doctor Bucaille, la ciencia moderna enseña que la mosca es conocida porque transmite enfermedades. Afirmar que también trae curación contradice el conocimiento científico, por lo que la considera incorrecta. Sin embargo, el criterio desarrollado en la primera parte del libro que trata sobre el Corán, afirma que no contradice a la ciencia y que dice algunas cosas que la ciencia no ha descubierto aún. El hecho que los científicos no hayan encontrado una cura para las enfermedades por medio de las investigaciones en las moscas, no puede usarse como evidencia para decir que no existe una solución. En realidad, muchas cosas que se consideraban dañinas en el pasado en la actualidad se conoce que son beneficiosas. Por ejemplo, hace cientos de años atrás las serpientes venenosas eran conocidas por el mal que causaban. Podían provocar la muerte porque afectaban al corazón. En la actualidad, las serpientes venenosas se crían en Bangladesh y otros países para la extracción de su veneno del cual se producen medicamentos que alivian los problemas cardíacos.

Del mismo modo, la ciencia médica actual descubrió que el uso de las larvas de moscas para limpiar heridas infectadas, heridas y cicatrices quirúrgicas es más efectivo que los medi­camentos convencionales.

 

Además, es preciso reconocer que no es extraño encontrar en la naturaleza un mismo organismo que reúna daño y cura al mismo tiempo. La serpiente venenosa tiene un antídoto de su veneno en su sistema corporal, de otro modo, moriría al comer los animales que mata. Asimismo, hay muchas plan­tas que tienen un antídoto para su propio veneno. Por lo tan­to, la existencia de una cura dentro de la mosca no es exagera­da, tal como el Doctor Bucaille considera.



[1] Bujari 537.

 

 

 

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Creencia