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Aún con los llamados a la "moderación" Israel continúa los asentamientos en tierra Palestina
EU: El Agente Deshonesto
Por: Avi Shlaim
El conflicto entre israelíes y palestinos ha sido una de las principales preocupaciones de la diplomacia estadounidense desde 1967 y la arena de la persistente incapacidad.
Hay muchas razones para el fracaso de Estados Unidos en negociar un acuerdo de paz entre Israel y los Palestinos, pero la fundamental es que se trata de un Agente Deshonesto “Dishonest Broker”. Como resultado de su parcialidad palpable hacia Israel, Estados Unidos ha perdido toda credibilidad ante los ojos no sólo de los palestinos, sino del mundo árabe y musulmán en general.
El llamado proceso de paz ha sido solamente un proceso y no paz. Las conversaciones de paz que no van a ninguna parte, solamente proveen lentamente a Israel la cubierta que necesita para proseguir su programa de expansión en Cisjordania.
La asimetría de poder entre Israel y los palestinos es tan grande que sólo una tercera parte puede cerrar la brecha. En lenguaje llano, esto significa que se debe presionar a Israel para poner fin a la ocupación y permita el surgimiento de un estado Palestino independiente en Cisjordania y la Franja de Gaza.
En teoría, Estados Unidos está comprometido con una solución de dos estados para el conflicto, pero en la práctica ha hecho muy poco para empujar a Israel a esa solución. No es que Estados Unidos carece de medios para ejercer presión sobre Israel. Por el contrario, Israel es crucial, y casi exclusivo, depende de Estados Unidos por el apoyo militar, diplomático y el soporte financiero.
Importes financieros de Estados Unidos los apoyan con tres billones de dólares al año. Así que la influencia está ahí. El problema real es que los líderes estadounidenses no pueden o no desean ejercer esta influencia con el fin de promover una solución justa de este conflicto trágico.
El aspecto más deprimente de la situación es que a pesar de su incapacidad demostrada para avanzar en el tema palestino, Estados Unidos continúa aferrándose a su monopolio sobre el proceso de paz. A raíz de la guerra de junio de 1967, Estados Unidos se apropió de un cuasi monopolio sobre la diplomacia en torno al conflicto árabe-israelí.
Durante la Guerra Fría, el objetivo principal de la diplomacia norteamericana era excluir a la Unión Soviética, el aliado de los Estados árabes radicales, para la búsqueda de la paz en el Oriente Medio. Después de finalizar la Guerra Fría, Estados Unidos continuó marginando a Rusia, la Unión Europea y a las Naciones Unidas. La ONU tiene la autoridad, así como el deber de regular este conflicto porque es una amenaza para la paz y la seguridad internacional. Pero los estadounidenses han socavado sus esfuerzos y procedimientos con su veto en el Consejo de Seguridad para derrotar las resoluciones que fueron críticas a Israel.
El desprecio de Estados Unidos hacia la ONU llegó a un nuevo nivel durante los dos gobiernos republicanos de George W. Bush. La actitud de los neoconservadores se ilustra con la siguiente conversación entre un alto funcionario de la ONU y un venerable senador republicano. El funcionario preguntó: "¿Por qué los estadounidenses son tan hostiles hacia la ONU? ¿Es ignorancia o indiferencia?" Y el senador supuestamente respondió: "No sé y no me importa!"
La elección de Barack Obama se esperaba como el comienzo de una política más equilibrada hacia el conflicto palestino-israelí. En el discurso de El Cairo del 4 de junio de 2009, Obama declaró que el vínculo con Israel es inquebrantable, pero también expresó su profunda empatía por los palestinos y quería que no haya ninguna duda de que: "La situación para el pueblo palestino es intolerable, y Estados Unidos no dará la espalda a las legítimas aspiraciones palestinas a la dignidad, oportunidad y el estado propio.”
Obama es un orador inspirador. Sin embargo, como dice un dicho estadounidense: “ he has talked the talk but he has not walked the walk.” “ha dado su discurso, pero no ha caminado sobre él.” La retórica ha cambiado, pero en la práctica ha habido más continuidad que cambio. Parcialidad hacia Israel sigue siendo la orden del día y se vicia la posibilidad de una verdadera política equilibrada.
Para ser justos con Obama, el reconoció desde el principio que los asentamientos judíos en Cisjordania son el principal obstáculo para el progreso. Admitió, en efecto, que puede haber un proceso de paz, pero no la paz, mientras Israel continúe la colonización de Cisjordania. En su primera reunión con el Primer Ministro Binyamin Netanyahu, el 18 de mayo de 2008, Obama insistió en una congelación completa de los asentamientos.
Una semana más tarde la Secretaria de Estado, Hillary Clinton explicó: "El Presidente quiere ver un fin a los asentamientos, no algunos asentamientos, no puestos de avance, no excepciones de crecimiento natural... Esa es nuestra posición... Y tenemos la intención de presionar en ese punto". La posición fue admirablemente clara, pero ella y el presidente fallaron en presionar el punto. Se echaron atrás.
Las conversaciones directas de paz entre israelíes y palestinos iniciaron por la Secretaria Clinton en Washington el 2 de septiembre, son mejores de lo que se podrían esperar, después de esto tuvieron subidas y bajas. Sin embargo, estas conversaciones son un ejercicio de futilidad.
Hay un dicho árabe que dice: “algo que empieza torcido, jamás se endereza”. Estas conversaciones de paz se iniciaron en una forma torcida, porque no cumplían el requisito más fundamental de los palestinos: una congelación completa de las actividades de asentamiento.
Todos los asentamientos que Netanyahu accedió a congelar a regañadientes fueron parciales, por un período de diez meses. La moratoria no se aplica a las 3.000 viviendas que ya habían sido aprobadas al este de Jerusalén, que Israel se anexionó ilegalmente después de junio de 1967 en la Guerra de los Seis Días.
Cuando la moratoria expiró el 27 de septiembre, Netanyahu se negó a extenderla. Eludiendo su responsabilidad como primer ministro, simplemente pidió a los colonos para que actúen con moderación. Una declaración más vacía es difícil de imaginar. Como era de esperar, ya que la prensa israelí lo ha informado, las excavadoras están de vuelta al trabajo dentro los asentamientos judíos cerca de Nablus, Ramalá y Hebrón.
La conclusión es ineludible: Netanyahu no es un verdadero socio para los palestinos en el camino hacia la paz. Apropiación de tierras y construcción de la paz, simplemente no van de la mano y Netanyahu ha optado por la primera.
Netanyahu es como un hombre que, al negociar la división de una pizza, continúa comiéndosela.
La posición estadounidense es pusilánime y débil. En lugar de tomar una posición firme en el lado de los palestinos y presionar el punto de principio, presiona a la parte más débil para hacer más y más concesiones. En estas condiciones, las perspectivas de un acuerdo de paz entre Israel y la Autoridad Palestina están cerca de cero.
No hay luz al final del túnel, sólo más asentamientos ilegales, y la lucha por consiguiente, más, más violencia, más derramamiento de sangre, y, finalmente, otra guerra.
Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de Vive Islam.
Artículo en su idioma original (Inglés):
http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2010/10/20101019122641423763.html
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