Incluso hay más versículos que apoyan la misma postura. El Profeta Muhammad también dijo que se distinguía de los profetas anteriores en cinco puntos. Lo último que mencionó fue: “Los profetas fueron enviados solo a sus pueblos mientras que yo fui enviado para toda la humanidad1.”
Alá decretó que su Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) sería Su mensajero final. Dice Alá:
“Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Alá y el sello de los Profetas, y Alá todo lo sabe” (33:40).
El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) dijo: “He sido enviado para toda la creación y los profetas han sido sellados por mí.” Luego dijo otra vez: “Los hijos de Israel fueron guiados por los profetas; cada vez que moría un profeta, un profeta lo sucedía. No habrá ningún profeta después de mí.”
Así, nadie tiene derecho a aceptar a los otros profetas rechazando a su vez al Profeta Muhammad. Nadie tiene derecho a decir que Muhammad era sincero pero “prefiero continuar siguiendo a Jesús o Moisés.” Hablando lógicamente, no se debe esperar que eso sea aceptable para Alá. Alá ha enviado Su último mensajero para que crean en él y lo sigan, reemplazando y anulando lo que quedó de las enseñanzas de los profetas anteriores. En el Corán, Alá describe de la siguiente manera dicha actitud:
“Y cuando se les dice: Creed en lo que Alá ha revelado, responden: Creemos en lo que Alá nos reveló, pero no en lo que vino después, a pesar de ser la Verdad que corrobora lo que tienen. Di: ¿Por qué, si erais creyentes, asesinasteis a los Profetas de Alá?” (2:91).
Alá ha declarado que las personas de esas características son incrédulas. Ha dicho: “Por cierto que quienes no creen en Alá ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Alá y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio, Son los verdaderos incrédulos. Y a los incrédulos les tenemos reservado un castigo denigrante. Pero quienes crean en Alá y en Sus Mensajeros sin hacer distinciones entre ellos, Él les concederá su recompensa. Alá es Absolvedor, Misericordioso” (4:150-152).
Dijo el Profeta: “Juro por Dios, Aquel en cuya mano está mi alma, no habrá nadie de las personas a las que me dirijo, sea judío o cristiano, que oiga hablar de mí y muera sin creer en aquello con lo que me han enviado a menos que se trate de los moradores del Fuego del Infierno.” El Profeta incluso le dijo a uno de sus compañeros: “Si mi hermano Moisés estuviese vivo hoy, no tendría otra opción más que seguirme.”