El Profeta Musa <br/> Tercera parte

by Isa Rojas 12. enero 2010 16:52


"Cuando dijo Musa a su pueblo: Alá os manda que sacrifiquéis una vaca. Respondieron: ¿Te burlas de nosotros? Dijo: que Alá me libre de estar entre los ignorantes”

(Corán 2: 66)

 

Faraón se ahoga

Faraón vio como los hijos de Israel cruzaron el mar que se dividió en dos y llegaron sanos y salvos al otro lado, por lo cual le dijo a su ejército: “Miren hacia el mar como se ha separado bajo mis órdenes para poder capturarlos al otro lado”

Faraón avanzó rápidamente con su gran ejército, por lo que los hijos de Israel quedaron nuevamente en peligro algunos dijeron:

Ahora vendrá por nosotros y nada podrá detenerlo, nos capturará y nos llevara de nuevo a Egipto como prisioneros o nos matará aquí mismo en esta tierra de extraños”

Musa quiso golpear el mar nuevamente con su bastón para que volviera a estar como estaba antes pero Alá le inspiró a Musa que no hiciera nada que dejara al mar tranquilo.

Y deja el mar abierto, porque van a ser un ejército ahogado” (44: 23)

Cuando Faraón y su ejército avanzaron y empezaron a cruzar el camino abierto en el mar, este se cerró y cayó sobre ellos, cuando Faraón vio como el agua venia directo a él se dio cuenta de su grave error y dijo:

Hicimos que los hijos de Israel cruzaran el mar y Faraón y sus ejércitos los persiguieron con hostilidad e injusticia, hasta que al ver que las aguas lo ahogaban, dijo: Creo que no hay otro dios sino Aquel en el que creen los hijos de Israel y soy de los que se someten” (10: 90)

Pero lamentablemente:

Pero no se les aceptará el arrepentimiento a los que habiendo llevado a cabo malas acciones, cuando se les presente la muerte digan “Ahora me arrepiento”; ni a los que mueran siendo incrédulos. Para eso hemos preparado un castigo doloroso” (4: 18)

¿Qué esperan? ¿Qué vengan a ellos los ángeles, o venga tu Señor, o vengan algunas señales de tu Señor? El día, en que lleguen las señales de tu Señor, a ningún alma le servirá de nada creer, sino lo hizo antes o no alcanzó con su creencia ningún bien. Di: ¡Esperad! Que nosotros también esperamos” (6: 159)

Así que se le dijo a Faraón:

¿Ahora?, ¿Cuándo antes desobedecías y eras de los corruptores?” (10: 91)

Faraón murió ahogado en el mar, murió el rey soberbio que mató miles de hombres y niños inocentes, murió el asesino que había ordenado degollar a cualquier niño que naciera.

Murió ese malvado rey lejos de su trono, lejos de su palacio, lejos de su tierra ningún doctor pudo hacer algo por él, sin ningún amigo que lo ayudara y sin ningún ojo que llorara por él.

Algunos de los hijos de Israel dudaban si realmente Faraón había muerto, algunos decían que él no podía morir. ¿O no es verdad que a veces lo veíamos pasar días en que no probaba bocado alguno?

En ese momento el mar expulsa su cuerpo con lo que se aseguraron de su muerte, Alá –Enaltecido sea- le dijo a Faraón:

Hoy arrojaremos tu cuerpo a tierra firme con el fin de que sea un signo para los que vengan después de ti” (10: 92)

El cuerpo de Faraón fue un signo para los que vinieron después y una lección para todos.

El gran ejercito de Faraón quedó destruido todos murieron ahogados no hubieron sobrevivientes, no hubo espacio para enterrarlos a todos eran miles de cadáveres.

¡Cuantos jardines y fuentes dejaron! ¡Cuántos cultivos y qué noble posición! ¡Y qué deleites gozaban! Así fue. Lo dejamos de herencia para otra gente. Ni el cielo ni la tierra lloraron por ellos ni se les esperó así, así fue como salvamos a los hijos de Israel del castigo infame” (44: 24- 29)

¡En el desierto!

Los hijos de Israel después de haber pasado todo lo que pasaron llegaron sanos y salvos al desierto, pudieron por fin ser libres después de tanta esclavitud, allí no sentían miedo de Faraón ni de Haman ni del ejercito de Faraón, allí por fin podrían caminar por fin libremente sin temer a nadie excepto a Alá.

Sin embargo el sol del desierto era bastante fuerte y los hijos de Israel no estaban acostumbrados a esas altas temperaturas, pero ellos eran ¡Los invitados de Alá! ¿Acaso los reyes no deberían tratar de la mejor manera a sus invitados? ¿Cómo se podría hacer para que el sol no les afectara tanto? ¿Acaso Alá no es el que mejor trata a las personas?

Así que Alá le ordenó a las nubes que les dieran sombra, así que cada vez que ellos caminaban las nubes los seguían para darles sombra y protegerlos del sol, y cada vez que se detenían las nubes también se detenían por lo que siempre estaban protegidos del sol.

Pero los hijos de Israel sintieron sed, y como es natural en el desierto no hay agua o hay muy poca mucho menos ríos o lagos.

Así que fueron donde estaba Musa, y se quejaron ante él, le dijeron que no aguantaban la sed que hiciera algo por ellos se quejaron como se queja un niño ante su madre cuando quiere un dulce.

Así que Musa le pidió a su Señor ¡El Único que podía hacer algo!

Alá le respondió:

Y cuando Musa pidió que se diera de beber a su pueblo y dijimos: Golpea la piedra con tu vara. Brotaron de ella doce manantiales y cada uno supo donde debía beber. ¡Comed y bebed de la provisión de Alá y no hagáis el mal en la tierra como corruptores!” (2: 59)

Nuevamente los hijos de Israel se quejaron como niños ante Musa esta vez fue por el hambre, dijeron: Tú nos sacaste de Egipto que es una tierra de frutas y hortalizas, una tierra fértil y buena, así que ¿Quién nos dará comida en este desierto árido?

Así que Musa le pidió nuevamente a su Señor ¡El Único que podía hacer algo! Así que Alá descendió para ellos alimento.

Descendió para ellos el maná, también les envió codornices e hizo que las pudieran tomar fácilmente.

Así fue, maná y codornices, el agua y la sombra, así de bien los trató el Señor de los Mundos, así fueron tratados los hijos de Israel.

La incredulidad e ingratitud de los hijos de Israel

Los hijos de Israel cambiaron para mal, se hicieron malas personas y sus modales en la adoración a Alá cambiaron después de haber permanecido buenos por mucho tiempo.

Ellos se disgustaban por todo, no se complacían con nada, parecían unos niños pequeños, tampoco agradecían nada, pero si se quejaban mucho, amaban lo que se les había hecho prohibido y aborrecían lo que se les había hecho licito.

No paso mucho tiempo hasta que le dijeron a Musa que ya estaban hartos de tener una sola comida, que ya estaban hartos de tener esa carne nada más y el maná ya que habían empezado a extrañar los vegetales y las frutas.

Y cuando dijisteis: ¡Musa! No soportaremos mas comer un único alimento, así que pide a tu Señor que haga salir para nosotros algo de lo que crece en la tierra como legumbres, pepinos, ajos, lentejas y cebollas” (2: 60)

Musa se sorprendió por esa extraña petición dijo con un todo de voz de reproche, enojo y cansancio:

Dijo: ¿Queréis cambiar lo más elevado por lo más bajo?” (2: 60)

¿¡Prefirieron los vegetales y hortalizas sobre el maná y los codornices que no habían sido tocados por la mano de ningún hombre!?

¡Que ingratitud la de ellos! ¡Que mal elección hicieron!

Los hijos de Israel no dejaron de pedirle a Musa que les cambiara el maná y los codornices por frutas y legumbres.

Musa les dijo: Eso que ustedes piden lo hay en todos los lugares de Egipto

Bajad a Egipto y tendréis lo que habéis pedido” (2: 60)

La terquedad de los hijos de Israel

Los hijos de Israel seguían pareciendo niños malcriados, cada vez que se les ordenaba realizar algo hacían todo lo contrario y se burlaban de ello, parecía que todo lo que se les pedía que hicieran le cambiaban el significado. Eran como un niño pequeño y malcriado que cuando se le dice que se siente lo que hace es levantarse y cuando se le dice que se levante lo que hace es sentarse.

Estas vez querían habitar en un pueblo y comer de la comida de las personas ya que ellos tenían legumbres y hortalizas. Pero cuando se les dijo:

Y cuando dijimos: Entrad en esta ciudad y comed de lo que hay en ella donde queráis y sin limitaciones, pero entrad por la puerta con respeto y decid: ¡Alivia nuestras faltas! Y se os perdonaran. Y a los hombres de excelencia les daremos aún mas” (2: 37)

Se enojaron por recibir esa orden de Alá, así que entraron a la ciudad burlándose e insultando a sus habitantes.

Pero los que de ellos eran injustos dijeron otras palabras de las que se les había mandado a decir, e hicimos que bajara del cielo una plaga contra ellos por no haber cumplido lo mandado” (2: 58)

Alá les envió ese castigo para reprenderlos por su desobediencia. Aparte de eso cada vez que se les ordenaba realizar algo empezaban a hacer muchas preguntas y pedir explicaciones. En cierta ocasión hubo un asesinato entre los hijos de Israel y todos se alteraron por lo acontecido, ya que no sabían quién era el asesino por lo que pronto ese se convirtió en el tema del que todos hablaban.

Así que fueron a donde estaba Musa (que la paz sea con él) y le dijeron: “Ayudamos profeta de Alá, con este asunto y pídele a Alá que nos muestre al asesino”.

La vaca

Musa le suplicó a su Señor, y Alá le inspiró que degollaran una vaca.

Así se terminaría el problema, pero los hijos de Israel empezaron a preguntar y a cuestionar:

Cuando dijo Musa a su pueblo: Alá os manda que sacrifiquéis una vaca. Respondieron: ¿Te burlas de nosotros? Dijo: que Alá me libre de estar entre los ignorantes” (2: 66)

En ese momento empezaron a cuestionar la orden:

Dijeron: Pídele a tu Señor por nosotros que nos aclare cómo ha de ser: Respondió: Dice que sea una vaca que ni esté entrada en años ni sea prematura, sino intermedia ¡Haced lo que se os ordena!” (2: 67)

No se detuvieron allí, al contrario empezaron a hacer más preguntas esta vez fue sobre el color:

Dijeron: Pídele a tu Señor por nosotros que nos aclare de qué color ha de ser. Y respondió: Dice que sea una vaca de color azafranado intenso, que alegre a quien la vea” (2: 68)

Luego de eso no supieron que más preguntar así que inventaron algo:

Dijeron: Pídele a tu Señor por nosotros que nos diga cómo ha de ser, pues todas las vacas nos parecen semejantes y de verdad que, si Alá quiere, encontraremos el camino Respondió: Dice que sea una vaca que no haya sido subyugada ni para arar la tierra ni para regar el campo, intacta y sin ninguna marca. Dijeron: Ahora has traído la certeza” (2: 68, 69)

Sus numerosas preguntas lo único que hicieron fue hacerles más difícil lo que se las había ordenado ya que si no hubieran hecho tantas preguntas y hubieran degollado cualquier vaca hubiera sido suficiente. Sin embargo ellos dificultaron las cosas y Alá se las dificultó más.

Así que empezaron a buscar una vaca que fuera de un color azafranado intenso, que no haya sido subyugada para arar la tierra ni para regar el campo y que estuviera intacta sin ninguna marca.

Se les hizo difícil encontrar una vaca con esas características ya que la mayoría ya habían sido marcadas o habían sido utilizadas para trabajos.

A veces encontraban una que era de color azafranado intenso pero era muy entrada en años, o a veces encontraban una vaca joven pero no era de color azafranado intenso, o a veces encontraban una joven de color azafranado intenso pero con marcas.

Y buscaron y buscaron por todos lados y allí vieron el castigo por haber cuestionado tanto la orden de Alá.

En el momento que Alá quiso encontraron la vaca que buscaban, con las características que Alá había solicitado, la encontraron con un vendedor y tuvieron que pagar un precio bastante alto por ella.

Y la degollaron, aunque poco faltó para que no lo hicieran” (2: 70)

Luego de eso Alá les ordenó que tocaran a la persona que había sido asesinada con una parte de la vaca para que reviviera y les informara el nombre de la persona que la mato.

Y así fue como paso…

La constitución

Los hijos de Israel dejaron de vivir como esclavos para empezar a vivir como seres humanos, empezaron a vivir libres en el desierto, así que se hizo necesario que Alá les diera una legislación para que pudieran juzgar con ella y para que les iluminara el camino correcto.

Ya que verdaderamente ninguna persona puede vivir civilizadamente si no es por medio de una legislación que provenga de Alá para que les ilumine el camino. La tierra era toda opresión y oscuridad a excepción del que fue guiado e iluminado por Alá.

Esa luz con la que Alá ilumina a las personas son los profetas que por órdenes de Alá guiaban a las personas. Aquellos que no se dejan guiar por esa luz están en el más profundo extravío.

Esto es debido a que las creencias que no siguen la guía de los profetas están llena de contradicciones, de errores, de alteraciones como es el caso de los idolatras que adoran piedras o los incrédulos que no creen en Alá, o los cristianos y judíos que cambiaron las palabras de los profetas de Alá.

No tienen ningún tipo de conocimiento lo único que tienen son dudas y suposiciones.

No siguen sino suposiciones y la suposición carece de valor ante la verdad” (53:28)

Las personas que no siguen a los profetas son negligentes, con malos modales, malintencionadas ¿Acaso no son ellos los que violan los derechos de las demás personas, transgreden los limites de Alá y siguen sus deseos y pasiones?

Las leyes hechas por el hombres están construidas sobre la opresión al débil, violando sus derechos, derramando sangre inocente y también para robarle el dinero a los más débiles con el fin de enriquecer a los más poderosos.

Ya se ha visto muchas veces como los lideres que no temen a Alá y no siguen la guía de los profetas roban el dinero de las personas traicionando la confianza que se les dio, como derraman sangre de personas inocentes solo basta preguntarse ¿Cuántas personas murieron en la primera y en la segunda guerra mundial?

Por lo tanto el mundo es injusticia y opresión excepto para quienes siguen la guía y la luz de Alá

Tinieblas sobre tinieblas, cuando saca la mano apenas la ve. A quien Alá no le da luz. No tendrá ninguna luz” (24:39)

El profeta le enseña a las personas como adorar a Alá, también les enseña cómo deben tratarse los unos a los otros, también enseña la relación entre los modales en la vida cotidiana con los modales en la religión, aparte de eso enseñan los modales al comer, beber hasta como dormir y sentarse en fin enseñan cómo debemos hacer todo de la mejor manera.

Los profetas también nos enseñaron como debemos tratar a nuestros padres.

Las personas son como niños pequeños que necesitan de personas mayores que les enseñen a hacer las cosas, esa fue la misión de los profetas educar a los hombres para que sean mejores personas y puedan alcanzar el triunfo tanto en esta vida como en la próxima.

Aquellos que no siguen la guía de los profetas tienen una vida triste ya que no aprenden como poder vivir en paz junto a las demás personas.

La Tora

Alá no quiso hacerles las cosas difíciles a los hijos de Israel como se les hicieron difíciles a las otras naciones que no recibieron guía alguna.

Alá no quería que ellos vivieran como personas incivilizadas por lo que decidió descender un libro que tuviera guía y luz para ellos

Alá le ordenó a Musa que se purificara y ayuna por treinta días y luego fuera al monte de Tur (Sinaí) para que Alá le hablara y le diera un libro para que con él guiara a los hijos de Israel.

Musa escogió setenta hombres de entre los hijos de Israel para que fueran testigos ya que ellos eran personas que acostumbraban a negar las cosas.

Dijo Musa a su hermano Harún: Ocupa mi lugar entre mi gente, pon orden y no sigas el camino de los corruptos” (7: 142)

Esto fue porque todo grupo de personas necesita de un líder Musa tenía un acuerdo con su Señor de asistir un día predeterminado, pero el deseo por hablar con su Señor lo venció y se apresuro al monte de Sinaí para hablar con su Señor, dice Alá en el Corán:

¿Y qué te hizo adelantarte a tu gente, Musa? Dijo: ellos iban siguiendo mis huellas y me adelanté a Tu encuentro, Señor, buscando tu complacencia” (20:81, 82)

Alá le ordenó que completara el pacto con su señor por cuarenta días.

Luego que Musa llegó al monte de Sinaí y Alá Le habló y Le informó lo que quiso informarle, Musa se extralimitó y dijo:

Y cuando Musa vino a Nuestra cita y su Señor le habló, dijo: ¡Señor mío! Muéstrate ante mí para que pueda verte” (7:143)

Alá sabía que Musa no podría con eso ya que a Alá:

La vista no Le alcanza pero El abarca toda visión; El es el Sutil, el Conocedor de lo más recóndito” (6: 103)

Si las montañas no son capaces de sostener sus palabras mucho menos podrán verlo.

Si le hubiéramos hecho descender este Corán a una montaña, la habrías visto humillada y partida en dos, por temor de Alá” (59: 21)

Dijo: No me verás, pero mira al monte y si permanece en su sitio entonces Me verás. Y cuando su Señor se manifestó al monte lo pulverizó y Musa cayó fulminado. Al volver en sí, dijo: ¡Gloria a Ti! A Ti me vuelvo y soy el primero de los creyentes. Dijo: ¡Musa! Verdaderamente te he escogido por encima de los hombres, dándote Mi mensaje y Mi palabra, así que toma lo que te he dado y sé de los agradecidos” (7: 143, 144)

Musa tomó las tablas y en ellas había todo lo que los hijos de Israel necesitaban de forma detallada. Alá le ordenó que tomara las tablas con fuerza y guiara a su pueblo de la mejor manera.

Cuando Musa llegó nuevamente donde se encontraban los setenta hombres se su pueblo les informó de las bendiciones que Alá tuvo con él y estos llenos de soberbia y crueldad dijeron:

¡Musa! No creeremos en ti hasta que no veamos a Alá abiertamente” (2:54)

Alá se enojó por ese atrevimiento que tuvieron y mandó un rayo que los fulminó mientras miraban, se dieron cuenta que ese no pudieron soportar ese rayo que Alá les envió entonces ¿Como podrían soportar la luz de Alá?

Musa le rogó a su Señor y dijo:

¡Señor mío! Si hubieras querido los habrías destruido anteriormente incluyéndome a mí” (7: 155)

Alá respondió la suplica de Musa y los resucitó después de la muerte para que tal vez así pudieran ser agradecidos.

El becerro

Cuando los hijos de Israel Vivian en Egipto convivieron durante mucho tiempo junto a idolatras, ellos adoraban muchas ídolos antes frente a los ojos de los hijos de Israel que veían todo con sus propios ojos, poco a poco fueron dejando de ver mal a la idolatría cada vez lo veían con otros ojos como algo que no era tan malo.

A raíz de eso sus corazones se enfermaron de corrupción e injusticia, cuando veían un camino que llevaba a la rectitud no lo seguían pero en cambio si veían un camino que invitaba al mal lo seguían sin pensarlo.

E hicimos que los hijos de Israel cruzaran el mar. Hasta que llegaron a una gente entregada a la devoción de unos ídolos que tenían. Dijeron: ¡Musa! Queremos que nos busques un dios, al igual que ellos tienen dioses. Dijo: Realmente sois gente ignorante” (7: 138)

¡Que increíble! ¡Que ignorancia! ¡Que injusticia! En verdad que Alá les agració en todo, los prefirió por encima de muchos y les dio lo que no le ha dado a nadie más en los mundos.

Dijo: ¿Deseáis tener otro dios que Alá cuando El os ha favorecido sobre todos los mundos?” (7: 140)

Musa fue al monte de Sinaí y se ausentó de ellos unos días en los cuales el shaytan los indujo a la idolatría. Un hombre de entre ellos que le decían Samirí dijo:

Y les hizo la figura de un becerro que mugía. Dijeron: Este es vuestro dios y el dios que Musa olvidó” (20: 86)

Los hijos de Israel fueron probados con ese becerro que mugía

¿Es que no veían que no les contestaba, ni tenía el poder de perjudicarles o beneficiarles?” (20: 87, 88)

Harún trato de detenerlos hizo todo lo que estuvo a su alcance para evitarlo.

Harún ya les había advertido: ¡Gente mía! Con esto sólo se os está poniendo a prueba, realmente vuestro Señor es Misericordioso, seguidme y obedeced lo que os mando” (20: 89)

Sin embargo los hijos de Israel estaban hechizados por la magia de Samirí y la idolatría por el becerro se les quedo firme en el corazón.

Dijeron: No vamos a cesar de estar dedicados a su culto hasta que no regrese Musa a nosotros” (20: 90)

El castigo

Cuando Alá le informó a Musa que Samirí extravió a los hijos de Israel regreso a su pueblo muy enojado y dolido.

Se enojó con su pueblo y se enojó por Alá con su hermano Harún

Dijo: ¡Harún! ¿Qué te impidió seguirme al ver que se extraviaban? ¿Es que desobedeciste mi orden?” (20: 91)

Harún se disculpó diciendo:

Dijo: ¡Hijo de mi madre! No me agarres por la barba ni por la cabeza, de verdad que temí que dijeras: Has creado separación entre los hijos de Israel y no has esperado mi palabra” (20: 92)

Dijo: ¡Hijo de mi madre! La verdad es que pudieron conmigo y casi me matan, no hagas que se alegren por mí los enemigos ni me tengas por injusto. Dijo: ¡Señor nuestro! Perdónanos a mí y a mi hermano y haznos entrar en Tu misericordia, pues Tú eres el mas Misericordioso de los misericordiosos” (7: 150, 151)

Después de eso Musa se dirigió a donde estaba Samirí y le dijo: ¿Cuál es tu excusa Samirí?

Samirí se sintió culpable por lo que hizo y dijo:

Esto es lo que me ha sugerido mi alma. Dijo ¡Vete! Durante toda tu vida tendrás que decir: no me toques. Y tienes una cita a la que no faltaras” (20: 94, 95)

Ese fue el castigo que le puso Musa vivir solo, andar por la vida sin acompañante alguno, como una bestia que no se le acerca a nadie y nadie se le acerca a ella.

¿Qué castigo puede ser peor que ese? Si el enfermó a miles de personas con la idolatría es una obligación que permanezca alejado de todos. Una persona que hace que los siervos de Alá se aparten de Él, debe ser apartada de las personas y una persona que invita a la idolatría en la tierra de Alá es obligatoria que toda la tierra sea una cárcel para él.

Luego de eso Musa se dirigió al becerro maldito que se uso para asociar a Alá y ordenó que fuera quemado, y después de ser quemado que fuera arrojado al mar.

Mientras lo hacían los hijos de Israel vieron que ese becerro era débil que no podía defenderse a si mismo ¡Y eso es lo que estaban adorando!

Luego Musa se dirigió a los hijos de Israel y les dijo:

Cuando Musa dijo a sus gentes: ¡Pueblo mío! Habéis sido injustos con vosotros mismos habiendo tomado el becerro; volveos a vuestro Creador y que unos den muerte a los otros, eso es mejor para vosotros ante vuestro Creador” (2: 53)

Y así fue como lo hicieron, aquellos que no adoraron el becerro mataron a los que lo adoraron así fue como Alá se volvió a ellos. Dijo Alá el Altísimo:

En verdad que a quienes tomaron el becerro, les alcanzará la cólera de su Señor y una humillación en este mundo. Así es como pagamos a los que inventan” (7: 152)

Eso mismo que sucedió con ellos sucederá con cualquier otro idolatra e incrédulo hasta el día del juicio.

La cobardía de los hijos de Israel

Los hijos de Israel mientras estaban en Egipto se dedicaban a la adoración, los jóvenes crecieron y se fueron haciendo hombres, pero esos hombres que se iban formando no se preocupan por aprender a luchar, ni siquiera hablaban de guerras ni mucho menos de luchar por el camino de Alá.

Musa bajo órdenes de Alá quiso que los hijos de Israel entraran en la tierra sagrada en Palestina para que vivieran en ella como reyes, como personas libres.

Sin embargo Musa conocía perfectamente la cobardía y debilidad de los hijos de Israel, por lo que intentó estimularlos y facilitarles las cosas ya que la tierra sagrada estaba ocupada por una tribu de opresores que eran muy fuertes y tenían un gran ejercito.

Los hijos de Israel no podrían entrar allí hasta que ellos fueron expulsados, así que Musa les recordó las incontables bendiciones que Alá ha tenido con ellos y como los ha preferido por sobre todos los mundos, para poder estimularlos para que lucharan en el camino de Alá y así poder cambiar esa precaria vida que tenían de nómadas por una en la ciudad bendecida donde vivirían como reyes.

Y cuando Musa dijo a su gente: ¡Pueblo mío! Recordad las bendiciones que Alá os dio cuando hizo surgir entre vosotros profetas, os hizo reyes y os dio lo que a nadie en los mundos le había dado” (5: 20)

Después les dijo en verdad que al frente de ustedes esta la tierra sagrada lo único que deben hacer ustedes es levantarse y enfrentarse al enemigo. Ya que verdaderamente si Alá ha escrito y decretado algo para alguien eso será lo que le sucederá ya que nadie puede escapar del designio de Alá.

¡Pueblo mío! Entrad en la tierra purificada que Alá ha destinado para vosotros” (5: 23)

Pero Musa tuvo miedo de que su cobardía los venciera así que les dijo:

Y no retrocedáis, porque entonces estaríais perdidos” (5: 23)

Pero lamentablemente sucedió lo que tanto temía Musa, cada vez que él les decía algo la respuesta que ellos daban era:

Dijeron: ¡Musa! En ella hay un pueblo de gigantes y no vamos a entrar hasta que no salgan de allí; y sólo cuando hayan salido entraremos” (5: 24)

Dos hombres de los que temían a Alá y a los que Él había favorecido, dijeron: Apareced ante ellos por la puerta, y cuando hayáis entrado por ella, seréis vencedores y abandonaos a Alá si sois creyentes” (5: 25)

Sin embargo eso que les dijeron no les sirvió de nada al contrario, la respuesta que le dieron a Musa fue: si es necesario que entremos allí, entonces entra tu primero y si sabemos que entraste y estas a salvo entonces nosotros entraremos sanos y salvos.

Dijeron: ¡Musa! Nosotros no vamos a entrar mientras ellos sigan ahí, así que id tú y tu Señor y luchad vosotros, que nosotros nos quedamos aquí.” (5: 26)

Al escuchar eso, Musa se enojó y se desentendió de ellos.

Dijo: ¡Señor mío! Yo sólo tengo autoridad sobre mi propia persona y la de mi hermano; apártanos de la gente rebelde” (5: 27)

En ese periodo de tiempo murió esa generación que vivió en Egipto bajo la opresión.

Después de ellos vinieron otras generaciones que vivieron en la arrogancia, en la dificultad, en la desobediencia, ese fue el camino que tomaron los judíos desde el principio de los tiempos una nación extraviada y soberbia.

En el camino del conocimiento

El Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Alá desciendan sobre él) dijo: en cierta ocasión Musa se levantó y dio un discurso y mientras lo hacía fue preguntado:

¿Quién es la persona más sabia?

Dijo Musa: ¡Yo soy el más sabio!

 

Alá quiso reprochar a Musa por no haber dicho que el conocimiento pertenece a Alá, así que le informó mediante la revelación que había alguien más sabio que él, el cual se encontraba donde se encuentran los dos mares.

 

Musa dijo: ¡Señor mío! ¿Cómo he de llegar a él?

 

Se le fue dicho a Musa que tomara con él un pez y cuando lo llegara a perder allí seria el momento donde lo encontraría.

Así lo hizo Musa caminó y caminó con su joven criado Iusha Ibn Nun, ambos iban llevando el paz con ellos hasta que después de haber caminado mucho quedaron agotados y se durmieron.

Al dormirse el pez que llevaban con ellos se salió de la cesta donde lo llevaban y tomo su camino hacia el mar prodigiosamente.

Musa y su criado al despertarse siguieron caminando día y noche hasta que al llegar al la mañana Musa le dijo a su criado que trajera la comida ya que a causa del viaje se estaban muy fatigados, aunque Musa no se cansaría hasta llegar a su destino, pero el criado de Musa le dijo:

Y una vez hubieron cruzado le dijo al criado: Trae nuestra comida pues a causa del viaje nos hallamos fatigados. Dijo: Mira lo que ha pasado: Al guarecernos en la roca me olvidé del pez, sólo el Shaytán me hizo olvidarme de él, y éste emprendió su camino hacia el mar prodigiosamente” (18: 61, 62)

Dijo: Eso es lo que estábamos buscando y volvieron sobre sus pasos rastreando” (18: 63)

Hasta que encontraron a un hombre llamado Jider que estaba envuelto con su vestimenta, cuando Musa lo saludó este respondió:

¿Quién eres hombre de paz?

Dijo Musa: ¡Yo soy musa!

Dijo Jider: Musa ¿El de los hijos de Israel?

Musa dijo: Sí, luego le dijo:

Musa le dijo: ¿Puedo seguirte para que me enseñes una guía recta de lo que se te ha enseñado? Dijo (Jider): Realmente no podrás tener paciencia conmigo” (18: 65, 66)

¡Musa! Yo estoy sobre un conocimiento que proviene de Alá, este conocimiento que se me ha enseñado no se te ha revelado a ti, en cambio el conocimiento que tú tienes no se me ha revelado a mi por lo tanto yo no sé lo que tú sabes y tú no sabes lo que yo sé.

Así que prosiguieron caminando sobre la orilla del mar sin tener un barco con el que puedan navegar, hasta que paso cerca de ellos un barco que accedió a llevarlos, Jider los conocía así que los dueños del barco los llevaron sin ningún tipo de remuneración.

De repente un pequeño pajarito se paro sobre el barco y de su pico salieron un par de gotitas de agua, Jider al ver eso le dijo a Musa:

¡Musa! Mi conocimiento y el tuyo comparados al conocimiento de Alá son como esas gotitas de agua que trajo el pájaro en comparación al océano.

Luego Jider fue a una parte del barco y le hizo un agujero, Musa al ver eso le dijo:

¡Esta gente nos está llevando en su barco sin recibir ningún tipo de remuneración y tú la has roto para que se ahoguen!

Dijo Jider:

Dijo: ¿No te dije que no podrías tener paciencia conmigo? (18: 71)

Musa respondió:

Dijo: No me tomes en cuenta mi olvido ni me impongas algo difícil” (18: 72)

Ese fue el primer olvido de Musa, luego siguieron caminando hasta que se encontraron a un muchacho que jugaba con otros dos, Jider lo tomó de la cabeza y le rompió la cabeza con su mano, Musa al ver eso le dijo:

Dijo: ¿Has matado a un ser puro sin haber sido a cambio de otro? Realmente has cometido un hecho reprobable” (18: 73)

Dijo: ¿No te dije que no podrías tener paciencia conmigo?” (18: 74)

Dijo: SI en lo sucesivo vuelvo a pedirte explicaciones no dejes que te acompañe mas, mis excusas ante ti se han agotado. Y así partieron hasta que llegaron a la gente de una ciudad a los que pidieron de comer pero ellos se negaron a darles hospitalidad. Allí encontraron un muro que amenazaba derrumbarse y lo enderezó, Dijo: Si quisieras podrías pedir un pago por ello. Dijo: Esta es la diferencia entre tú y yo” (18: 75- 77)

El Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) dijo: “Que Alá tenga misericordia de Musa, si hubiera tenido paciencia hubiéramos podido aprender más de ellos”

La interpretación:

Jider le explicó a Musa todo lo que había hecho:

En cuanto a la embarcación, pertenecía a unos pobres que trabajaban en el mar y quise estropearla porque los perseguía un rey que se apropiaba a la fuerza de todas las embarcaciones. El muchacho tenía padres creyentes y temíamos que les obligara a la rebelión y a la incredulidad. Y quisimos que su Señor les diera a cambio uno mejor que él, más puro y más propenso a la compasión. Y en cuanto al muro, era de dos muchachos huérfanos y debajo del mismo había un tesoro que les pertenecía. Su padre había sido de los justos y tu Señor quiso que llegaran a la madurez y pudieran sacar su tesoro como una misericordia de parte de tu Señor; no lo hice por mi cuenta. Esta es la interpretación de aquello con lo que no pudiste tener paciencia” (18: 78- 81)

Allí entendió Musa que no es posible para nadie abarcar el conocimiento de Alá, y que alguna parte de su conocimiento lo tienen algunos y otras partes lo tienen otros y sobre que por encima de todo poseedor de conocimiento hay un Sabio.

Los hijos de Israel después de Musa

Y murió Musa (que la paz sea con él) mientras los hijos de Israel vagaban por el desierto como un castigo de Alá por sus pecados:

Se decretó que la vileza y la mezquindad fueran inseparables de ellos” (2: 60)

Ellos provocaron la ira de Alá el Altísimo, después de que El les agraciara con profetas, los hizo reyes en la tierra y les dio lo que no le había dado a nadie de entre los mundos en su tiempo.

Aquel que los salvó de Faraón que les infligía el peor de los castigos, degollaba a los hombres y dejaba viva a las mujeres, Aquel que separó el mar para que ellos pudieran salvarse y ahogó a Faraón y sus ejércitos al frente de sus propios ojos.

Aquel que ordenó a las nubes que les dieran sombra, Les bajó el maná y codornices, hizo salir de la tierra manantiales y les dio de todo tipo de comidas y bebidas.

Y lo que ellos dieron a cambio fue incredulidad, desobediencia, ingratitud y soberbia.

Causaron el enojo de su profeta Musa (que la paz sea con él), aquel que hizo todo lo que estuvo a su alcance para salvarlos, aquel que cada vez que el pedía por ellos se burlaban de él mientras que el lloraba por ellos cada vez que se extraviaban.

Aquel que los salvó del castigo de Faraón, los sacó de la prisión en la que estaban para llevarlos a una tierra donde serian libres. Los llevo de la esclavitud y la humillación a la libertad llena de bendiciones provenientes de Alá Enaltecido sea.

Ellos causaron el enojo y la tristeza de Musa (que la paz sea con él), lo humillaron. Lo insultaron, lo desobedecieron, se llenaron de soberbia y lo trataron como la peor persona entre ellos, mientras que el para Alá es una persona cercana.

¿Acaso no se merecían ese castigo, humillación, mezquindad, pobreza y castigos permanentes a los que fueron sometidos? ¿No es verdad que jamás triunfaran?

¡Claro que sí! Ellos se merecieron eso y más por sus graves pecados, los cuales continúan haciendo estos días, en los cuales oprimen a los creyentes y derraman sangre inocente

Y no Nos perjudicaron, sino que fueron ellos los perjudicados” (2: 56)

Esto les pasó por haber negado los signos de Alá y haber matado a los profetas sin razón, y por haber desobedecido y haber traspasado los límites” (2: 60)

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