El Profeta Saleh <br/> (que la paz y la misericordia de Alá sean con él)

by Isa Rojas 27. diciembre 2009 04:07


 "Dijo Saleh (Que la paz sea con él): Esta es la camella de Alá, ¡Es un signo de Alá! Ustedes la pidieron y Él la ha creado con su infinito poder, así que respeten esta camella..."

 

Después de los Ad


Los Zamud fueron una nación que provenía de los Ad los cuales eran descendientes de los que se salvaron con Nuh (Que la paz sea con él).


De la misma manera en que los Ad eran dueños de hermosas tierras los Zamud igualmente las tenían, hermosas tierras fértiles que tenían ríos que corrían por los suelos, los Zamud y los Ad tenían muchas cosas en común ambas naciones les gustaban las grandes construcciones y tener muchos jardines.


Ellos eran personas expertas en la construcción, hacían de las montañas hermosos y amplios palacios, convertían las piedras en obras de arte, podían moldear las piedras como quisieran construyan lo que querían con ellas.


Cuando una persona entraba a la ciudad de los Zamud quedaba maravillada con los enormes y bellos palacios que habían en las montañas, parecía que eran construidas por los propios Jins, se veían enormes jardines que adornaban las paredes parecía que todo el año era primavera.


Alá los bendijo en todo les abrió las puertas de innumerables bendiciones y los proveyó de todo lo que necesitaban y mucho mas, les abrió el cielo para que tuvieran una lluvia permanente, con lo cual crecían árboles que daban todo tipo de alimento y crecían hermosas flores. Alá los bendijo y les dio un generoso sustento y grandes y hermosos palacios.


La incredulidad de los Zamud


Sin embargo con todas estas bendiciones que tuvieron los Zamud no los llevo a agradecerle a Alá el Altísimo por todo lo que les daba.


Al contrario todas estas bendiciones hicieron que ellos cayeran en la incredulidad y la soberbia, olvidaron a Alá y se alegraron con lo que tenían y comúnmente decían: ¿Quién es más fuerte que nosotros?


Creían que jamás morirían y nunca serian expulsados de sus palacios y jardines, decían que la muerte no entraría en esas montañas ¡y jamás podría alcanzarlos!


Ellos creían que el pueblo de Nuh (que la paz sea con él) fueron ahogados porque vivían en un valle, y los Ad fueron destruidos porque eran muy descuidados, en cambio ellos estaban a salvo de todo eso la muerte jamás los alcanzaría.


La adoración de los ídolos


Creer que la muerte no los alcanzaría no era lo único que ellos hacían, también tomaron las piedras y construyeron ídolos que empezaron a ser adorados. Los empezaron a adorar como de la misma manera que lo hacían las personas en el pueblo de Nuh (que la paz sea con él) el mismo error que cometió la nación de Nuh y los Ad.


En verdad que Alá les dio el poder para trabajar con las piedras, pero por su ignorancia ellos empezaron a adorarlas, Alá los bendijo con un generoso sustento pero ellos fueron injustos con ellos mismos y fueron injustos con las demás personas.


Realmente Alá no perjudica en nada a los hombres, sino que son los hombres los injustos consigo mismos” (10: 44)


¡Increíble! Las piedras que ellos trabajaban y moldeaban y no hacían nada para evitarlo pasaron a ser adoradas, los mismos que moldeaban las piedras se convirtieron en sus siervos.


¿Acaso el fuerte es siervo del débil? ¿Se debe postrar el Señor ante el siervo? En verdad que ellos olvidaron a Alá y se olvidaron de ellos mismos, se negaron a adorar a Alá y a ser agradecidos con Él y Alá los humilló.


Saleh (Que la paz sea con él)


Alá Enaltecido sea quiso enviarles un mensajero como lo había hecho anteriormente con el pueblo de Nuh (Que la paz sea con él) y con el pueblo de Ad.


En verdad que Alá no se complace de los siervos que son incrédulos, en verdad que Alá el Altísimo no ama la corrupción ni a los que la hacen en la tierra.


Entre ellos había un hombre llamado Saleh, el cual nació en una casa noble y se caracterizo en ser una persona inteligente y que razonaba, era un joven en verdad increíble, muy justo y conocido por todas las personas, las cuales decían: ¡Ese es Saleh!


Las personas siempre presentían algo de él y siempre decían que algo sucedería con el algo bueno o malo, él era de las personas más nobles y ricas de la ciudad, ellos creían que Saleh llegaría a ser dueño de un gran palacio con enormes y bellos jardines.


Su padre veía con gran orgullo que su hijo poseía una gran fortuna y era un joven muy inteligente, se sentía orgulloso cuando su hijo salía y con el iban los sirvientes, y veía con alegría como las personas decían: ¡Ese es Saleh hijo de fulano de tal!


Pero Alá tenía otros planes para él, Alá quiso honrarlo con la profecía para que llevara un mensaje a su pueblo y los sacara de las tinieblas hacia la luz, ¿Puede alguien ser honrado con algo más grande que eso?


La Dawa de Saleh (Que la paz sea con él)


Saleh (Que la paz sea con él) se levantó ante su pueblo y dijo en voz alta:


¡Gente mía! Adorad a Alá, fuera de El no tenéis otro dios” (7: 58)


Los ricos y nobles de la ciudad por lo único que se preocupaban era por el trabajo, la riqueza, los alimentos y por la diversión, también se dedicaban a adorar a los ídolos y no veían otro dios aparte de ellos, así que al escuchar eso se sorprendieron y enojados dijeron: ¿Quién es ese?

Los sirvientes dijeron: Ese es Saleh

Dijeron: ¿Y que es lo que dice?

Dijeron los sirvientes: está diciendo que adoren a Alá que fuera de Él no tienen ningún otro dios, también dice que Alá los resucitara después que mueran y los juzgara, también dice que es el mensajero de Alá el cual Lo ha enviado a ustedes.


Los ricos se burlaron y dijeron: ¡Pobre de él! ¿Puede ser alguien como él un mensajero? Si ni siquiera tiene un palacio o un jardín, no tiene nisiquiera una tierra para cultivar ¿Cómo puede ser el un mensajero?


Las propagandas de los ricos


Los ricos de la ciudad vieron que algunas personas estaban escuchando a Saleh (Que la paz sea con él) y sintieron miedo de perder el liderazgo que tenían así que dijeron:


Dijeron los magnates que eran los que de su gente no creían y negaban la veracidad del encuentro de la Ultima Vida y a quienes habíamos dado una vida regalada en este mundo: ¿Quién es este sino un humano como vosotros que come de lo que coméis y bebe de lo que bebéis? Si obedecéis a un hombre que es como vosotros estáis perdidos. Os asegura que cuando estéis muertos y seáis tierra y huesos se os hará salir (de las tumbas). Que lejos, que remoto es lo que os asegura solo existe esta vida nuestra de aquí, vivimos y morimos y no seremos devueltos a la vida. No es mas que un hombre que ha inventado una mentira sobre Alá, nosotros no le creemos” (23: 33-38)


Nos hemos equivocado en lo que creíamos


Las personas no creyeron en Saleh (Que la paz sea con él) y se negaron a seguirlo, cuando Saleh (Que la paz sea con él) los aconsejaba y les prohibía que adoraran a los ídolos ellos decían:

¡Oh Saleh! En verdad que eras un niño único, muy inteligente, creíamos que tu llegarías a ser de las personas mas poderosas y nobles, creíamos que serias una gran persona como fulano y fulano de tal, pero en verdad que no eres nada, mientras que aquellos que eran de tu edad que no eran tan inteligentes han llegado a ser personas muy poderosas, pero tu Saleh has escogido el camino de la pobreza, en verdad que nos hemos equivocado contigo, no se cumplió nada de lo que esperábamos de ti, pobre de tu padre ¡No ha conseguido nada de bien contigo! Y pobre de tu madre también ¡todo su esfuerzo fue en vano!”


Saleh escuchó todo lo que decían y sintió lastima por ellos, cada vez que Saleh (Que la paz sea con él) caminaba por algún sitio las personas decían: “¡Que Alá tenga misericordia del padre de Saleh, en verdad que ha perdido a su hijo!


La exhortación de Saleh (Que la paz sea con él)


Saleh no dejaba de aconsejar a su pueblo, tampoco cesaba de invitarlos hacia Alá con gran sabiduría, decía:


¡Oh hermanos! ¿Acaso creen que ustedes estarán aquí para siempre? ¿Creen acaso que estos bosques y ríos con los cuales se alimentan y siembran los cultivos estarán aquí para siempre? ¿Acaso esperan habitar estos palacios por toda la eternidad? ¡Jamás, jamás y jamás! Eso no pasara ¿Cómo creen que murieron sus antecesores hermanos míos?


Ellos al igual que ustedes tenían grandes palacios, jardines y ríos que los recorrían, con los cuales sembraban grandes cultivos, también construyan grandes casas en las montañas.


¡Sin embargo todo eso no les benefició en nada! ¡Todo eso que tenían no impidió que el ángel de la muerte los alcanzara! De esa misma forma ustedes también morirán y Alá los resucitara y les preguntara por todas estas bendiciones


No les pido ningún tipo de recompensa


¡Hermanos míos! ¿Por qué se desentiende de mí? ¿Qué es lo que temen? Yo no les haré disminuir sus riquezas en nada, yo no les pido nada a cambio, lo único que yo hago es transmitirle los mensajes de mi Señor


No os pido ningún pago por ello; un recompensa sólo incumbe al Señor de los mundos” (26: 108)


¡Hermanos míos! ¿Por qué no me obedecen si yo soy para ustedes un consejero confiable? ¿Por qué obedecen a aquellos que son injustos con las personas y se comen su dinero injustamente? ¡Esos que son injustos y siembran la corrupción en la tierra y no hacen nada de bien!


Las personas se avergonzaron y no encontraron ninguna respuesta que dar así que dijeron:


Dijeron: Tú no eres mas que un hechizado, no eres mas que un ser humano como nosotros, trae una señal si eres de los que dicen la verdad” (26: 153, 154)


La camella de Alá


Dijo Saleh (Que la paz sea con él): ¿Qué signo quieren que les traiga?


Dijeron: ¡Si eres de los que dicen la verdad haz que de esa montaña salga para nosotros una camella preñada!


Las personas sabían que una camella para quedar preñada necesitaba de un camello, así como sabían que las camellas no salen de la tierra y mucho menos de las piedras; ¡sabían que iban a vencer a Saleh (Que la paz sea con él) y que él no seria capaz de eso!


Sin embargo Saleh tenia una gran fe en su Señor y sobre todo sabia que Su Señor era Poderoso sobre todas las cosas, así que Saleh (Que la paz sea con él) invocó a su Señor y le pidió que hiciera salir una camella de esa montaña como lo habían pedido las personas.


Y así fue como paso para asombro de las personas salio una camella preñada de la montaña pero lo verdaderamente asombroso es que solo uno de ellos creyó en el mensaje de Saleh (Que la paz sea con él)


La alternación


Dijo Saleh (Que la paz sea con él): Esta es la camella de Alá, ¡Es un signo de Alá! Ustedes la pidieron y Él la ha creado con su infinito poder, así que respeten esta camella:


Os ha llegado una evidencia de vuestro Señor: la camella de Alá que es una señal para vosotros; dejadla que coma en la tierra de Alá y no la toquéis con ningún daño; porque si lo hicierais, os alcanzaría un doloroso castigo” (7: 72)


En verdad que esta camella comerá de la tierra de Alá y beberá de ella, irá y vendrá a su antojo, y ustedes no deben quitarle su forraje o su agua, hay mucho forraje y mucho agua para todos.


La camella era muy grande y su aspecto muy extraño cuando caminaba los ganados se asustaba y se alejaban.


Cuando ella llegaba a beber los ganados se asustaban y se alejaban, Saleh (Que la paz sea con él) al ver eso dijo: la camella tendrá un día para beber y sus animales un día el cual se alternaran es decir un día bebe la camella y al día siguiente sus animales y así fue como sucedió un día bebía la camella y al otro día ella no bebía pero si lo hacían los animales de las personas.


La opresión de los Zamud


Sin embargo los Zamud se llenaron de soberbia e injustamente dijeron: ¿Por qué nuestros animales no pueden tomar todos los días?


Las personas se cansaron de que los animales se asustaran por la camella y a pesar de que Saleh (Que la paz sea con él) les había advertido que no le hicieran daño no tomaban en cuenta esa advertencia así que dijeron:


¿Quién matará a esa camella? Un hombre se levantó y dijo ¡Yo lo haré! Luego se levantó otro y dijo: ¡No, yo lo haré!


Así que ambos fueron y esperaron a que apareciera la camella y cuando esta lo hizo uno de ellos la hirió con su arco y el otro la golpeo hasta que la mato.


El castigo


Cuando Saleh (Que la paz sea con él) supo lo que le hicieron a la camella sintió una gran lastima por su pueblo y se entristeció mucho luego les dijo:


Disfrutad en vuestro hogar durante tres días; esta es una promesa sin engaño” (11: 64)


En la ciudad habían nueve hombres que sembraban la corrupción en la tierra y no hacían nada de bien, así que se reunieron y dijeron: Debemos matar a Saleh y su familia esta noche, y si alguien nos pregunta diremos que no sabemos quien lo hizo, pero Alá se encargaría de proteger a Saleh (Que la paz sea con él) y su familia.


Cuando llego el tercer día les vino el castigo, ellos despertaron como de costumbre hasta que les llego un grito con un gran terremoto, un grito tan fuerte que hizo que sus corazones se rompieran y un terremoto que hizo que las casas se desvanecieran. Ese fue un día verdaderamente difícil para los Zamud.


Todos murieron y la ciudad quedó en ruinas, menos Saleh (Que la paz sea con él) y los que con él creyeron, ellos se fueron de esa ciudad ¿Qué podrían hacer en ella? Mientras salía Saleh (Que la paz sea con él) veía a todos los de sus pueblos muertos y con una profunda tristeza les decía:


¡Gente mía! Os hice llegar el mensaje de mi Señor y os aconsejé, pero no amabais a los consejeros” (7: 78)


Las personas que van a esos sitios hoy en día no ven sino palacios abandonados y jardines descuidados, no ven en ella sino las ruinas de un pueblo.


Cuando el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Alá desciendan sobre él) camino por las casas de los Zamud cuando iba camino a Sham le dijo a sus compañeros: “no entréis en las casas de aquellos que fueron injustos consigo mismos a excepción de que lo hagáis llorando y teniendo mucho cuidado no sea que se os castigue como ellos fueron castigados”


¿Acaso los Zamud no renegaron de su Señor? ¡Fuera con los Zamud!” (11: 67)

Tags:

Biografías