|
El Profeta alentó a los esposos a gastar generosamente en sus esposas. Dijo:
“Todo gasto que hagan buscando la complacencia de Allah serán recompensados por ello – incluso por el bocado de comida que pongan en la boca de su esposa”. (Al-Bujari y Muslim)
Y señaló que lo que es gastado en la familia es el mejor gasto, cuando dijo:
“El mejor dinar es aquel que un hombre gasta en sus dependientes.” (Muslim)
También dijo:
“Cuando un hombre le da a su esposa un sorbo de agua es recompensado”. (Ahmad – graduado por al-Albani como hasan) Cuando `Irbaadh ibn Sariah oyó este Hadiz, él se apuró a llevarle aguar a su esposa para beber, diciéndole lo que había oído del Mensajero de Alá.
Es así como el Profeta r le enseñó a sus compañeros el buen trato, afecto y simpatía con las mujeres, proveyéndolas con toda clase de beneficio y gastando en ellas apropiadamente.
El Profeta dejó claro que el buen trato con las mujeres es un signo de nobleza del alma y de la generosidad de su naturaleza. Él declaró:
“El mejor de vosotros es el que mejor se comporta con su esposa.” (Ahmad y at-Tirmidhi)
Y prohibió sentir y mostrar desprecio a la esposa:
“Que no haya creyente que sienta y demuestre odio a una creyente; si no le gusta un rasgo de ella seguramente estará complacido con otro.” (Muslim)
De esta forma, el Profeta r le ordenó a los hombres buscar los aspectos positivos y las acciones dignas de alabanza en las mujeres y pasar por alto los errores y los aspectos negativos, porque buscar el mal comportamiento y hacer hincapié en ello lleva a la aversión y el disgusto entre los esposos.
El Profeta r prohibió golpear a las mujeres, diciendo, “No golpeen a las siervas de Alá.” (Abu Dawud) así como advirtió severamente a aquellos que hacen daño a las mujeres:
“Oh Alá, en verdad, hago obligatorio el derecho de los dos vulnerables: el huérfano y la mujer.” (Ahmad y Ibn Mayah)
Esto significaba que él no permitía que se dañe o perjudique a ninguno de ellos, y quien lo hiciera se exponía a la dificultad y el castigo en este mundo y en el próximo.
El Profeta también le prohibió a los esposos exponer los secretos (aspectos privados) de sus esposas, así como le prohibió a las esposas exponer los secretos de sus esposos. Él dijo: “La peor gente frente a Alá en el Día de la Resurrección será un hombre que tiene relaciones sexuales con su esposa y luego difunde los secretos de alcoba.”[1] (Muslim)
El Profeta r también honró a las mujeres al prohibirles a los hombres sospechar de sus esposas. Yabir narró:
“El Mensajero de Alá prohibió a los hombres sorprender a sus esposas por la noche, sospechando traición o buscando encontrarlas en sus faltas.” (Al-Bujari y Muslim)
Respecto a la conducta del Mensajero de Alá con sus esposas, él era de la mayor sensibilidad y bondad. Al-Aswad narró: “Le pregunté a `A’ishah cómo era el Profeta r con sus esposas y ella dijo: ‘Él compartía la ocupación de su esposa,’ queriendo decir que él la asistía en su trabajo. ‘Pero cuando era tiempo de la oración se iba a orar”. (Al-Bujari)
El Profeta trataba de complacer a sus esposas y divertirlas con conversación agradable y palabras dulces. Un ejemplo de esto es cuando le dijo a `A’ishah: “Yo sé cuando estás enojada y cuando estás contenta.” Ella le dijo: “¿Cómo sabes eso, Oh Mensajero de Alá?” Él dijo: “Cuando estás contenta dices: ‘Si, por el Señor de Muhámmad.’ Pero cuando estás enojada dices: ‘No, por el Señor de Abraham.’“ Ella dijo: “Si, por Alá, Oh Mensajero de Alá; no abandono excepto tu nombre.” (Al-Bujari y Muslim) Ella quería decir que su amor por él era firme en su corazón y que éste no cambiaba.
El Profeta nunca se olvidó de su esposa Jadiyah luego de su muerte. Anas narró: “Cuando el Profeta r recibía un regalo decía: “Dáselo a tal y tal, pues ella era amiga de Jadiyah”. (At-Tabarani)
Es así como nuestro Profeta honraba a las mujeres, entonces ¿Acaso pueden compararse con su ejemplo quienes llaman a la “liberación femenina”?
|