|
El Recordatorio de Alá (dikr) y la Súplica (du´a)
El recordatorio de Alá es de las mejores obras, una acción que purifica el alma del ser humano ante Alá el Altísimo, de las adoraciones más fáciles, pero de las más pesadas en la balanza, elevará en grados a quienes lo practiquen, salvará a las personas del castigo, hacerlo constantemente es una muestra de fe, el no hacerlo sino un poco es muestra de hipocresía.
Recordar a Alá se compara a gastar el oro y la plata, a empuñar la espada en el camino de Alá, liberar a un esclavo, y quien diga en el día cien veces:
“La ilaha ila Alá, wahdahu, la sharika la, lahu al mulk wa lahu al hamd, wa hua ´ala kuli shain qadir.
No hay otro Dios salvo Alá, Único, sin copartícipes, de Él es el Reino, a Él Le pertenecen las alabanzas, y Él es Poderoso sobre todas las cosas.”
Tendrá una recompensa equivalente a la liberación de diez esclavos, se le registran cien buenas obras y se le borran cien faltas. Ese día estará protegido contra Shaytân hasta que llegue la noche. Nadie tiene más mérito que él excepto alguien que incremente esto (pronunciándolo más veces).
(Transmitido por Bujari y Muslim)
El recordatorio de Alá, a Dios Le complace, Satán lo detesta, quita la intranquilidad, otorga alegría, aleja las malas obras, es el camino a la victoria, con él; el corazón se tranquiliza, las reuniones donde se establece; los ángeles las presencian cubriendo con sus alas a los presentes, descendiendo en ellos la serenidad, cubriéndolos la misericordia, y Alá el Altísimo los menciona.
El recordatorio de Alá es de dos tipos:
Alguno recordatorio específico en cuanto a su tiempo y motivo, como los recordatorios de la oración, los del anochecer y amanecer, cuando sucede algún infortunio, etc.
O el recordatorio en general, como el decir Subhanalá (Alabado sea Alá) o el testimonio de fe o decir Alahu Akbar en todo momento.
El verdadero creyente ocupa su lengua en el recordatorio de Alá, haciéndolo durante el día y la noche, en todos sus asuntos.
El recordatorio de Alá es la adoración, a Alá le agrada que se Le pida, Se enoja con quien no lo hace, dice el Altísimo:
Vuestro Señor dice: Invocadme, os responderé [vuestras súplicas]. Por cierto que quienes se ensoberbecen y se niegan a adorarme, ingresarán al Infierno humillados.
Corán 40:6.
No hay uno solo creyente que le pida a Alá sin que sea respondido, o se le haya cambiado lo que haya pedido por algo igual, o se le haya alejado un mal parecido, siempre y cuando se alimente de lo permitido, y no haya pedido algo prohibido.
El tiempo más importante para suplicar es el último tercio de la noche, entre el llamado a la oración (adán) y su establecimiento (iqamah) , antes de realizar la salutación en las oraciones obligatorias, al finalizar el día viernes, y cuando el siervo se encuentra más cerca de Su Señor en la postración.
Quien realice una súplica; que lo haga constantemente, teniendo la convicción de ser respondido, sin apresurarse, haciéndolo primeramente alabando a Alá con Su bellos Nombres y Atributos, conformes a lo que pide, posteriormente mandar salutaciones al Profeta (que la paz y la misericordia de Alá sean con él), y que pida preferiblemente con las súplicas presentes en el Corán y la Sunnah, o cualquier súplica que sea beneficiosa.
|