Alá dice en el Corán: “¡Oh, creyentes! Entrad todos en la religión del Islam” (2:208). El Islam es una religión integral. Sus enseñanzas abarcan todos los aspectos de la vida. Esto se debe a que en cada faceta de la vida, el musulmán debe adorar y servir a Alá. No existe ningún aspecto de la vida, por mínimo que sea, que se encuentre fuera de este precepto general.
Así, el Islam establece claramente una serie de artículos de fe y ritos de adoración. El comportamiento, los modales, la ética y las acciones de todo musulmán deben reflejar su creencia en que nadie es digno de alabanza, salvo Alá. Es algo inconcebible que alguien que dice que adora a Alá, trate mal, engañe o lastime a su prójimo. Este tipo de comporta-miento demostraría que la declaración de su creencia es falsa o enferma.
Para un nuevo converso al Islam, esta amplitud puede significar que existen muchas cosas de sí mismo que deberá cambiar para convertirse en un completo y verdadero musulmán. Puede poseer muchos defectos pertenecientes a sus días anteriores al Islam que deberá analizar y corregir. No tiene más remedio que intentar cambiar sus costumbres. Ahora declara su creencia en el Islam. Si su creencia es verdadera, debe estar dispuesto a aceptar las enseñanzas de su fe y de hacer el máximo esfuerzo para implementar toda esta fe en su vida.
A medida que su conocimiento del Islam vaya creciendo y su fe se vaya fortaleciendo, muchos comportamientos comenzarán a cambiar “automáticamente,” ya que ahora tiene una nueva perspectiva de la vida y un entendimiento distinto de la realidad. Personalmente he sido testigo de estos cambios en los nuevos musulmanes. Por ejemplo, algunos no musulmanes se alteran mucho cuando practican algún deporte. En el momento en que las cosas no salen como quieren o cuando sienten que el equipo rival está gozando de alguna ventaja injusta, pierden el control y estallan en furia. Esta furia refleja la importancia y relevancia que le ponen a la actividad deportiva. Luego de convertirse en musulmanes, muchas personas cambian rotundamente. De repente, los deportes son sólo para divertirse y para realizar ejercicio. El nuevo musulmán entiende que los deportes no tienen un valor a largo plazo en el mérito real de una persona. Este nuevo entendimiento de su realidad, automáticamente, y a veces como algo imperceptible, cambia el comportamiento y el carácter de esa persona.
El objetivo es realizar esta transformación en todo tipo de interacción social. Esta transformación se complementa con el conocimiento de la forma en que uno debería comportarse. Es por esto que en este capítulo, luego de una introducción acerca de la importancia del comportamiento y del carácter, analizaremos las siguientes interacciones:
· La relación del musulmán con su interior.
· La relación del musulmán con sus padres.
· La relación del musulmán con su cónyuge.
· La relación del musulmán con sus hijos.
· La relación del musulmán con sus vecinos.
· La relación del musulmán con otros musulmanes.
· La relación del musulmán con personas no musulmanas.
· La relación del musulmán con la sociedad.
· La relación del musulmán con sus riquezas y sus propiedades.