|
Para cualquier persona que tenga cierto conocimiento de los modales del Profeta –que la paz y la misericordia de Alá sean con él- o de lo que dicta el Corán resultaría lógico pensar que todos los musulmanes son buenos, amables, con buenos modales, que impiden el mal y que exhortan a actuar con rectitud, ¿pero en realidad es así?
Existe un experimento realizado por un psicólogo llamado Albert Bandura, sobre aprendizaje y agresión, donde un grupo de niños en edad preescolar veía una película en la que un adulto golpeaba una muñeca de plástico, la aventaba, le pegaba con un mazo, la pateaba y la abofeteaba. Después se dejó a cada niño jugando solo en una habitación con juguetes entre los que estaba la muñeca, se pudo observar que muchos de los niños que habían visto la película imitaron el comportamiento del adulto e incluso idearon nuevas formas de golpear a la muñeca, sin embargo los niños que no vieron la película, no mostraron ningunas de las conductas agresivas del adulto, éste experimento demuestra que los niños aprenden ciertas conductas por la pura observación de los demás.
Este experimento nos demuestra una de las maneras que aprenden los niños, pero no solo los niños aprenden imitando sino también los adultos. ¿Cuántas ocasiones le hemos dado un mal ejemplo a los nuevos hermanos sin darnos cuenta?, el poner en practica los modales del musulmán es de vital importancia pues aparte de pulir nuestras relaciones interpersonales motiva y esclarece la identidad del musulmán en el islam ante las demás personas, pues las diferencias entre la gente del islam y la gente cualquier otra religión o ideología deben ser obvias ya que tenemos el ejemplo del mejor de los hombres, el más noble de los profetas, Dice Alá (glorificado y exaltado sea) en el Corán:
“Hay un bello ejemplo en el Mensajero de Alá para quienes tienen esperanza en Alá, en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a Alá” (33:21).
Es así que los hermanos que recién están conociendo el Islam pueden tomar como normal y sin riesgo el comportamiento alejado de la sunnah que pueden llegar a ver en otros hermanos y de esta manera no intentar mejorar el suyo con base el las bellas costumbres del Profeta Muhammad (la paz y la misericordia de Alá sean con el) que son de mayor beneficio en esta vida y en la otra, o por el contrario encontrar cierta contradicción. Las amistades y compañías son indispensables para el musulmán pero éste debe saber que pueden ser benéficas o perjudiciales para él, según sea el caso, esto nos lo explica el profeta Muhammad (la paz y la misericordia de Alá sean con el) en el siguiente hadiz.
De Abu Musa Al Asharí, (que Alá esté complacido con él), que dijo el Mensajero de Alá (la paz y la misericordia de Alá sean con el):
“El ejemplo de la buena o mala compañía es el del vendedor de almizcle o el del que sopla el aire con el fuelle de la fragua del herrero. El portador de almizcle te lo da a probar, bien se lo compras o bien te llega un buen olor de él.
En cambio, el que sopla con el fuelle te quema la ropa o te impregna de mal olor."
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
La verdad es que cuesta un poco de trabajo mantener los buenos modales en nuestros asuntos, más aún ante las personas que recién están interesadas en el Islam. Pero el experimento mencionado anteriormente demuestra que nuestro buen o mal ejemplo puede ser imitado por los demás, de la misma forma el hadiz nos explica y nos pone a reflexionar acerca de lo que puedes llegar a ser para con tus hermanos, así mismo llama la atención de la comunidad a buscar la compañía de las personas de conocimiento y a alejarse de quienes pueden dañar o dejar un mal olor en nosotros.
Su hermano Diego Hernández.
|