El recordatorio de Alá -glorificado y exaltado Sea-

by Isa Rojas 22. mayo 2011 10:04

  

 

Alabado sea Alá, Señor del universo. Lo glorificamos, Le pedimos perdón por nuestros pecados y a Él nos encomendamos. Nos refugiamos en Alá del mal que existe en nuestras propias almas y de los perjuicios de nuestras malas acciones. A quien Alá guía nadie puede desviar, y a quien extravía nadie puede guiar. Atestiguamos que nada ni nadie merece adoración sino Alá, Único, Quien no tiene copartícipe alguno. Atestiguamos que Muhammad, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, es Su siervo y Mensajero. Alabado sea Alá, Señor del universo.

 

Les recomiendo, hermanos, teman a Alá el Todopoderoso. Témanle en secreto y en público, témanle, adórenlo e inclínense ante Él y hagan el bien para que obtengan el éxito.

 

El corazón del ser humano necesita restaurarse, necesita atención y, como los demás seres vivos, los hombres no pueden prescindir de determinados elementos para vivir y progresar.

 

Una de las cosas que acaba con todas las angustias, los problemas, y que nos protege de los enemigos, es el recuerdo de Alá, alabado sea, recordarlo a cada momento, en cada segundo de la vida, esta es la forma que tenemos para pulir los corazones y la medicina para arreglarlos, para que todos estemos sanos y salvos.

 

Dijo Ibn Al Qaiem, que Alá lo guarde en Su misericordia: “Escuché al Sheij del Islam Ibn Taimiah, que Alá lo tenga en Su misericordia, decir: ‘El recuerdo de Alá es para el corazón igual que el agua para el pez. ¿Cómo sería el pez si se lo saca del agua?’”

 

Siervos de Alá, la relación entre el siervo y su Señor no se limita al momento en el que uno le ruega por la mañana o por la tarde y nada más. Hay personas que sólo recuerdan a Dios en el momento del Salat, pero luego caminan por el mundo negligentemente, pecando, haciendo lo que quieren sin ningún tipo de parámetros, ésta es una adoración engañosa, una en donde sólo se recuerda a Alá para pedirle, mas no para adorarlo.

 

La verdadera relación con Alá es que el siervo recuerde a su Señor doquiera se encuentre, y que este recuerdo de Alá sea acorde a sus órdenes y prohibiciones.

 

La religión monoteísta exhorta a que el musulmán se mantenga unido a su Señor, purifique su alma y su corazón, y tome de ello el auxilio que necesita y el éxito. Debido a esto es que ordena el Libro Sagrado y la Sunna profética incrementar el recuerdo de Alá, Todopoderoso, en toda situación. Alá dice en la Sura “Los Aliados”: {¡Oh, creyentes! Recordad constantemente a Alá, Y glorificadle mañana y tarde.} [Corán 33:41-41]

 

Y dice el Creador en la misma Sura: {Alá les tiene reservado Su perdón y una gran recompensa a los musulmanes y a las musulmanas, a los creyentes y a las creyentes, a los piadosos y a las piadosas, a los justos y a las justas, a los pacientes y a las pacientes, a los humildes y a las humildes, a aquellos y aquellas que hacen caridades, a los ayunadores y a las ayunadoras, a los pudorosos y a las pudorosas, y a aquellos y a aquellas que recuerdan frecuentemente a Alá.} [Corán 33:35]

 

También, el Mensajero de Alá, sal-lAláu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Dos palabras amadas por el Clemente, livianas para la lengua, pesadas en la balanza: Glorificado y alabado sea Alá, glorificado sea Alá el Grandioso”. [Bujari y Muslim]

 

Al respecto de recordar constantemente a Dios, dijo el Profeta, la paz y las bendiciones de Alá sean con él: “¿Queréis que os informe acerca de la mejor de las obras, y de la más pura ante vuestro Soberano, que tiene más grados, que es mejor que hacer caridades con oro y plata…?” Dijeron: “¿Qué es Mensajero de Alá?” Les dijo: “El recuerdo de Alá”. [Ahmad]

 

También dijo: “Quien diga: ‘Glorificado y alabado sea Alá’, le será plantada una palmera en el Paraíso”. [At Tirmidhi]

 

Siervos de Alá, tengan siempre presente que a través del recuerdo de Dios el musulmán se protege de las desgracias, se le solucionan sus problemas y se hacen más llevaderos los reveses de la vida. Alá ha embellecido la lengua de quienes lo recuerdan como embelleció la luz de los ojos de los videntes.

 

Pero también deben saber que la lengua negligente es como el ojo ciego, como los oídos sordos, las manos paralizadas; quien no recuerda a Alá con sus obras, su pensamiento, su palabra, está convirtiendo su lengua en perezosa. El recuerdo de Alá es una puerta abierta para el siervo ante su Señor, y siempre permanece abierta mientras el siervo no la cierre con su negligencia.

 

Dijo Al Hasan Al Basri, que Alá lo tenga en Su misericordia: “Pierden la dulzura de tres cosas: de la oración, del recuerdo de Dios y de la lectura del Sagrado Corán. Si se encuentran con gente así, sepan que tienen la puerta cerrada”.

 

Los que abandonan el recuerdo de Alá o se olvidan de Él, son como personas muertas, y Satanás puede hacerlos caer en la falta que quiera.

 

 

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