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-Dime, Jalid, acerca de Hasan al Basri. Creo que eres quien mejor lo conoces.
-Que Alá te proteja. Yo soy el mejor para darte información acerca de él. Porque yo soy su vecino y amigo, y yo soy la persona que más sabe sobre él.
-Entonces, dime lo que sabes.
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-Suficiente lo que usted ha dicho, Jalid. No habrá personas que caminen desorientadas cuando tengan a un hombre como él en medio de ellos.
Este breve diálogo se suscito entre un comandante conocido de los ejércitos musulmanes y un amigo de nuestro héroe, resumiendo para nosotros en pocas palabras la personalidad de nuestro héroe, Al-Hasan Al-Basri, quien es bien conocido en la historia islámica por su veracidad, autoridad en materia de religión, las palabras de sabiduría, coraje y desapego a lo mundano. Ahora vamos a echar un vistazo más de cerca a la vida de nuestro héroe.
Al-Hasan AI-Basri nació en Medina. Su querida madre le servía a Umm Salamah esposa del Profeta (paz y bendiciones de Alá sean con él), y su padre fue Yasar, antiguo servidor de Zaid ibn Zabit, uno de los escribas del Profeta Muhammad (paz y bendiciones de Alá sean con él). Su verdadero nombre era Al-Hasan Ibn Yasar, pero es más conocido en la historia por el nombre de Al Hasan Al-Basri ('Al-Hasan de Basra ").
En realidad, fue un niño muy afortunado, a pesar de que nació después de la muerte del Profeta Muhammad (paz y bendiciones de Alá sean con él), literalmente, fue servidor en la casa del Profeta: pasó su infancia con Umm Salamah amiga querida de su madre, se mantuvo en contacto constante con las demás viudas del Profeta, fue educado por su personalidad ejemplar y conducta, y escuchó informes de primera mano sobre el Profeta (paz y bendiciones de Alá sean con él). Desde entonces Medina estaba todavía lleno de los antiguos compañeros del Profeta Muhammad (paz y bendiciones de Alá sean con él) nuestro héroe tuvo la oportunidad de oro para aprender sobre el Islam y sus enseñanzas directamente de los grandes estudiantes y compañeros de Muhammad (paz y bendiciones de Alá sean con él), incluyendo a las personas como "Uthman ibn' Affan, '' y 'Abdullah ibn Umar y Ali ibn Abi Talib (que Alá esté complacido de ambos), cuya personalidad y influencia dejaron una impresión especial en su carácter.
A la edad de catorce años la familia de nuestro héroe se trasladó a Basora, en Irak, de donde recibió el nombre de Al-Basri. AI-Basora era entonces uno de los principales centros urbanos de la cultura en el Imperio Islámico, y que estaba lleno de los antiguos compañeros del Profeta Muhammad (paz y bendiciones de Alá sean con él) que enseñaron los principios y prácticas del Islam a los estudiantes con sed de conocimiento y a las masas. Nuestro héroe, Al-Hasan AI-Basri, utilizó plenamente la oportunidad, pasando todo su tiempo en la mezquita, obtuvo aprendizaje, sobre todo en las manos del bien conocido compañero del Profeta (paz y bendiciones de Alá sean con él),' Abdullah ibn Masud.
Ya que muchas personas, los gobernantes y las masas, estaban muy influenciados por la nueva riqueza y prosperidad que siguió a la expansión del Estado musulmán al este y al oeste, necesitaban constantes recordatorios de los peligros de la indulgencia en los asuntos mundanos y de lujo. Nuestro héroe fue uno de quienes realizó tales recordatorios. Para él, la verdad tenía que ser dicha, incluso ante el rostro de los tiranos. Para un hombre recto ante Alá como él, no debía tener miedo a nadie, excepto a su Creador y Señor. Un ejemplo de la personalidad atrevida de nuestro héroe es el incidente entre él y AI-Hayay quien fue un gobernador notorio, tirano de Irak. AI-Hayay se construyó un gran palacio en Wasit, e invitó a la gente a conocerlo (para impresionar). Las masas llenaban el lugar, llenos de admiración por el palacio. Para nuestro héroe se trataba de una oportunidad de oro para predicar a la gente, advirtiéndoles de los peligros de la tiranía y la indulgencia en ganancias mundanas. Naturalmente, Al-Hayay no estaba muy contento con lo que nuestro héroe estaba haciendo. Y él le juró matar. Así que ordenó a algunos de sus soldados en su búsqueda. Al entrar, nuestro héroe entró con confianza hacia Al Hayay, murmurando oraciones. De repente, el tirano fue atemorizado y casi inconscientemente invitó a nuestro héroe a sentarse junto a él con toda humildad y respeto. Entonces, le preguntó acerca de algunas cuestiones de religión, escuchando atentamente las respuestas de Al Hasan, mientras todos permanecían sentados en un estado de asombro. Al salir, el guardia de Al-Hayay, lleno de sorpresa ante el repentino giro de los acontecimientos, preguntó a nuestro héroe: "Cuando entraste y viste que la espada estaba lista, murmuraste unas palabras. ¿Qué dijiste?" AI-Hasan respondió: "Yo oraba a Alá: '0h Mi Señor y Protector revierte la ira de Al-Hayay como has cambiado el fuego por el frío y la seguridad de Abraham"
Entre las muchas ocasiones memorables de consejos piadosos que ofreció nuestro héroe a los gobernantes fue el encuentro con un gran gobernador de Irak y Persia, 'Umar ibn Hubaira. Se ha informado de que Ibn Hubaira solía recibir del califa de Damasco pedidos que olían a injusticia. Por lo que invitó a dos escolares estudiosos de la religión, incluyendo a nuestro héroe, para recabar su opinión y consejo. Los siguientes son traducciones aproximadas de las palabras de consejo de nuestro héroe:
“Ibn Hubaira! ¡Temed a Alá en el trato con Yazeed (Califa), y no temas a Yazeed por tu comportamiento con Alá. Recuerda que Alá puede protegerte de Yazid, pero Yazid no te puede proteger de Alá. Un ángel Severo que nunca desobedece a Alá vendrá a ti y te llevará desde tu gran palacio a lo estrecho de la tumba, donde se no encuentra Yazid, pero si tus malas acciones con las que desobedeciste al Señor y al Rey de Yazid. Ibn Hubaira! Si éstas con Alá; Él te protegerá de la ira de Yazid ibn Abdul-Malik en este mundo y en el otro. Pero si estás con Yazid; en desafío de los mandamientos de Alá, Alá te dejará a merced de Yazid. Recuerda que nunca se debe obedecer a criatura alguna si está en desobediencia al Creador. "
Fue con este tipo de palabras de sabiduría que nuestro héroe pasó sus ochenta años de enseñanza de vida piadosa y ascética y la predicación, no sólo a los gobernantes y las masas de su tiempo, sino también a todos los lectores de sus dichos sabios en todo momento.
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