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El hombre y la mujer tienen las mismas obligaciones religiosas. El testimonio de fe (Shahadah), las oraciones diarias (Salat), la caridad (Zakat), el ayuno (Siam) y la peregrinación (Hayy) deben ser realizados por ambos sexos. En algunos casos, se le facilitan ciertas obligaciones a la mujer para aliviarla, por ejemplo, en relación a su salud y a su condición física, cuando una mujer está menstruando o sufre del sangrado del posparto, está absuelta de rezar y de ayunar. Luego recuperará los días perdidos de ayuno, pero no las oraciones perdidas para que no sean una carga.
El Sheij Muhammad Mutawali ash-Sha’rawi dijo: “Desde el comienzo de la creación, el hombre ha sido diferenciado de la mujer. Uno complementa al otro, por eso, creemos que tan precisa división de género implica dos misiones diferentes en la vida, si no, no habría necesidad de hacer diferentes sexos. Esto indica que, si bien ambos son seres humanos, cada sexo tiene sus propios méritos. Podemos diferenciar el día de la noche, pero ambos nos indican el paso del tiempo. Durante el día salimos a ganarnos la vida y durante la noche descansamos. Podemos comparar al hombre y a la mujer con el día y la noche. Hay ciertas cosas que son obligatorias para el hombre por su predisposición natural y, de igual modo, es para la mujer. Aún así, ambos son seres humanos y tienen muchas características en común”.
Dios, Altísimo sea, dice en el Sagrado Corán:
“Los creyentes y las creyentes son aliados unos de otros, ordenan el bien y prohíben el mal, cumplen con la oración prescrita, pagan el Zakat y obedecen a Dios y a Su Mensajero. Dios tendrá misericordia de ellos; y Él es Dios, poderoso, Sabio”. [9:71]
De: http://www.womeninislam.ws/es
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