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La Dulzura de la Fe
Shéij Muhámmad ibn Muhámmad Al Mujtar Ash-Shanquiti, que Alá le proteja.
La fe en Alá Altísimo contiene dulzura y placer, y esta dulzura no la saborea cualquiera, sino que sólo la experimenta quien cumple con tres requisitos, los cuales se mencionan en el hadiz del Profeta, (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), que son: amar a Alá y a Su Mensajero más que a nadie, amar a alguien por la causa de Alá, y aborrecer retornar a la incredulidad. Quien cumpla con estos tres requisitos saboreará la dulzura de la fe en Alá, no hay más divinidad salvo Él, el Único con derecho a ser adorado y Aquél por el cual fue creado el universo.
La fe es el secreto de la felicidad de los corazones
Ciertamente las alabanzas son para Alá, le alabamos, le pedimos ayuda, perdón y guía; nos refugiamos en Alá del mal de nuestras almas y de los pecados de nuestras acciones, a quien Alá guíe nadie podrá desviar, y a quien Alá desvíe nadie podrá guiar. Atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Alá, Único y sin asociados, y atestiguo que nuestro Profeta Muhámmad es Su servidor y Mensajero, el elegido y escogido, a quien Él envió con la verdad. Vivificó a través de él los corazones, iluminó con él los caminos y senderos, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, con su pura y buena familia, siempre que le sea dado permiso al sol para que se ponga.
Hermanos míos en Alá:
No hay mejor merced que la fe en Alá, como tampoco mayor favor por parte de Él, Glorificado y Elevado Sea, que ser guiado a obedecerle; la fe en Alá es el asunto más importante por el cual fue creado el universo. Por la fe en Alá, no hay más divinidad salvo Él, El Único con derecho a ser adorado, por Su causa se da la noche y el día, la tarde y la mañana, por Su causa se crearon los cielos y la Tierra, por Su causa tendrá lugar el juicio, el cuestionamiento y el examen. Por la fe en Alá, no hay instante ni momento en tu vida sin que se te recuerde este gran asunto, no hay movimiento ni calma en este mundo sin que ello te recuerde al Único, al Grandioso, al Alabado, no hay más divinidad salvo Él, el Único con derecho a ser adorado.
Hace pocas horas estábamos en la luz del día, y en este asombroso momento nos encontramos en esta tenebrosa oscuridad, en esta intensa y negra noche; y es algo que te recuerda a Alá: que no existe más divinidad salvo Alá. Los cielos están poblados con sus planetas en esta intensa noche, y la iluminan sus estrellas, todo para evidenciarte este gran asunto, y dentro de pocas horas, cuando la noche todavía te recordaba a Alá, que no hay más divinidad salvo Él, llegará el momento de su declive, partida y finalmente su desaparición, para dar entrada a la luz del alba y su resplandor; llegará el sol con sus rayos para irradiar los horizontes, y nuevamente otra evidencia más que te recuerda al Grandioso y Loable.
La fe en Alá todo asunto en este universo la corrobora, confirma y evidencia; lo comprueba la persona en todos sus asuntos y estados, los signos del tiempo y los lugares que te guían a la Unidad del Inmenso, el Dadivoso. Por eso, amados míos en Alá, Él no creó al ser humano excepto para que crea en Él, y no le dio vida, Glorificado y Exaltado Sea, excepto para ello.
“Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren” (Corán 51:56).
Creó al ser humano para que éste llene su corazón con la unidad del Único y Dominador, de ahí que el momento más feliz de esta vida sea cuando el servidor siente que verdaderamente es un creyente en Alá (Glorificado y Exaltado Sea), el momento más feliz de esta vida es cuando el corazón está lleno de certeza en Alá (Glorificado y Exaltado Sea). Al punto que el corazón vive con la fe en Alá en todos sus movimientos y reposos, porque ciertamente es la certeza y fe en Alá, la felicidad y la desdicha…el triunfo y el fracaso…la victoria y la pérdida…la salvación y la destrucción…No hay nada más importante entre los servidores de Alá que este asunto, como tampoco existe entre los servidores y Alá un asunto mejor con el que acercarse a Él, después de asentar este gran principio.
Por lo tanto, lo mejor de lo que tiene que preocuparse el creyente en esta vida es de tratar de alimentar su corazón con la fe en Alá, ya que siempre que la fe entra a un corazón lo abre para Alá, no entra la fe a un pecho sin que se sosiegue con el recuerdo de Alá, y no existe hora más placentera que esa hora en la que el siervo conoce a su Señor y se aproxima a su Creador, para así llenar su corazón con Su Unidad y con la humillación a Su obediencia, Glorificado y Elevado Sea. Esta es la fe en Alá, la cual es la única puerta entre tú y El Clemente, tiene un placer y unos efectos en los corazones, este placer es su dulzura y encanto, todo creyente que lo consiga saboreará la dulzura de estar comprometido con Alá, y no la descubre un creyente sin que consiga el amor del Clemente.
Esta dulzura demanda del creyente, primero: una lucha sincera y una marcha apresurada hacia la obediencia de Alá y Su complacencia; toda dulzura provoca un gusto en la persona, y dependiendo del nivel de esta dulzura, su sabor será mayor o menor. Por consiguiente, si el asunto que produce el saboreo es el mejor, el más inmenso para el Señor de la Tierra y el cielo, será por tanto, una dulzura más exquisita que cualquier otra.
¡Es la dulzura de la fe, la obediencia y la servidumbre al Clemente!
Es la que acompaña siempre al creyente, que cuando le acontece una adversidad le hace ser paciente y cuando le acontece una dicha le hace ser agradecido., Cuando la persona saborea la dulzura de la fe se olvida de todos los vanos placeres del pecado… Es una dulzura que fue la causa del abandono de las pasiones, las inmoralidades y los pecados, para así humillarse ante Alá, el Señor de lo existente… Así pues, ¡qué grande es el poder de la fe sobre los corazones! ¡Y qué inmensa es la dulzura de la fe en los corazones!
Las señales de la dulzura de la fe
Ciertamente la dulzura de la fe en Alá tiene señales y signos que fueron evidenciados por nuestro Profeta escogido, el amado y elegido de nuestro Señor (la paz y las bendiciones de Alá sean con él). Se reporta en el Sahih Muslim un hadiz de Al ‘Abbás ibn Abdul Muttálib, que Alá esté complacido con él, que escuchó al Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), decir: “Hay tres sentimientos que la persona que los posea saboreará
la dulzura de la fe: Amar a Alá y a Su Mensajero más que a nadie, querer a alguien por la causa de Alá y odiar retornar a la incredulidad después de que Alá lo ha rescatado de ella, del mismo modo que odiaría ser arrojado en el Fuego”.
Son tres características que necesitan de hombres que se humillen y adoren al Generoso y Sublime. Una de ellas es entre tú y Alá, otra entre tú y los amados de Alá y la última entre tú y la religión de Alá y Su ley; estas tres características el creyente las tiene que buscar en su corazón en todo momento y lugar, si las encuentra en su corazón saboreará la dulzura de la fe, y si disminuyen, disminuirá la dulzura de la fe, que Alá nos proteja.
Aborrecer y temer sufrir un retroceso
Si Alá concede el éxito a la persona para establecer esta segunda característica de las características de la dulzura de la fe, es decir, el amar por la causa de Alá y aborrecer por la causa de Alá, esto dará el tercer fruto odiar retornar a la incredulidad después de que Alá lo ha rescatado de ella del mismo modo que odiaría ser arrojado en el Fuego. Tiene que aborrecer sufrir un retroceso, de ahí que cuando la fe entra al corazón del siervo y es sincero en esta fe, una de las mayores pruebas de su sinceridad es su temor a sufrir un retroceso. Por eso, siempre que veas a un joven temer sufrir un retroceso, volver sobre sus pasos, pervertirse después de estar encaminado, esto sin duda alguna es una prueba de fe sincera; y los compañeros del Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) solían temer mucho a la hipocresía.
Algunos de los salaf (predecesores virtuosos) solían decir “Juro por Alá que siempre que examino mis palabras y acciones a la luz del Corán, acuso a mi persona de ser un hipócrita”. Y dijo otro “Juro por Alá que siempre que examino mi persona a la luz del Corán la considero una de las más arraigadas en la hipocresía”.
El temor a sufrir un retroceso comprende dos situaciones: la primera es el temor a la incredulidad, y es lo que mencionó el Profeta (que la paz y las bendiciones de Alá sean con él) en el hadiz (odiar retornar a la incredulidad después de que Alá lo ha rescatado de ella, del mismo modo que odiaría ser arrojado en el Fuego), de tal manera que si le fuera dicho a un musulmán: ¿prefieres ser incrédulo o ser arrojado al Fuego?, elegiría ser arrojado al Fuego en vez de no creer en Alá, y esto es porque la fe ha llenado su corazón y se ha infiltrado en él. Le pedimos a Alá, el Grandioso, que nos permita alcanzar este nivel y que nos establezca en esta categoría, puesto que el ser humano nunca está a salvo de un mal final:
“¿Es que se sentían a salvo del designio de Alá?” (Corán 7:99).
Esta pregunta evidencia que aunque un hombre llegue a grandes niveles de piedad, nunca se siente completamente a salvo del designio de Alá, y por eso algunos sabios dijeron “Siempre que se incrementa la devoción y piedad de una persona, más grande es su temor a volver sobre sus pasos y ser de los perdedores”. Este atributo y característica es prueba de la fe del musulmán, puesto que al haber llenado su corazón y al haber saboreado su dulzura, teme su opuesto y no teme la incredulidad excepto el creyente que es sincero en su fe.
Le pedimos a Alá, El Grandioso, El Señor del Trono, El Generoso, que nos afirme sobre esta verdad hasta encontrarnos con Él, que haga que la fe que tocó nuestros corazones se incremente continuamente hasta encontrarnos con Él, y que no nos pruebe con un retroceso en Su camino.
La segunda situación es el temor a disminuir la realización de obras buenas, por eso algunos sabios dijeron “A quien Alá agracie con el rezo voluntario nocturno y el ayuno voluntario, y después empieza a disminuir y bajar su realización, tiene que esforzarse en volver al mismo nivel en el que se encontraba al principio, puesto que existe el temor de que al final vuelva sobre sus pasos y acabe siendo de los perdedores, nos refugiamos en Alá de esto”. Por eso es deber del musulmán estar siempre controlándose en cuanto a la obediencia de Alá, así pues si solía hacer algún acto bueno no tiene que abandonarlo por ningún motivo, pues Alá, (Elevado sea), prueba a la persona; con lo cual si solías rezar la oración voluntaria nocturna te pondrá algunas ocupaciones para así probarte.
Por ello, si eras sincero en tu fe y permaneciste firme en ese acto, Alá te permitirá saborear después de esa prueba la dulzura de la firmeza, de ahí que algunos sabios digan “Ciertamente cuando el hombre obedece a Alá y se acerca a Él con algún acto de bien, y luego viene Satanás con alguna tentación, tiene que saber que Alá le está examinando en ese acto en concreto”.
Toda persona que es puesta a prueba en asuntos de obediencia y se mantiene firme en ello tras la prueba, será causa para que Alá le permita seguir saboreando, en la mayoría de los casos, la dulzura de ese acto hasta el Día del Juicio.
Algunos de los salaf (predecesores virtuosos) solían decir “Luché contra mi alma en el tema de la oración durante veinte años, y ello hizo que la saboreara cuarenta años”. Veinte años, los susurros, ideas y ocupaciones de la vida mundanal presentándose ante él por todas partes, y él pacientemente confiando en la recompensa de Alá, hasta que le hizo saborear la dulzura de la oración, y con ello desaparecieron todas esas tentaciones. Por eso, el joven que está comprometido con su religión, en sus inicios le vienen tantos susurros e ideas que sólo Alá (Glorificado y Exaltado Sea), conoce.
Por tanto, si es paciente, perseverante y confía en la recompensa de Alá, desaparecerán tal como desaparece la noche con la luz del día, y a veces desaparecen en un momento sin darse cuenta, entonces su corazón llega a experimentar un deleite y obediencia a Alá (Glorificado y Exaltado Sea), muy grandes.
El amor por la causa de Alá
La segunda característica (el amor por la causa de Alá) es el lazo más fuerte de la fe, amar por la causa de Alá y aborrecer por la causa de Alá (Glorificado y Exaltado Sea). ¿Cuáles son las causas de un amor sincero? ¿Cómo sabrás cuándo estás amando por la causa de Alá y enemistándote por la causa de Alá? Dicen algunos sabios, que Alá los tenga en Su Misericordia, “No habrá amor para y por la causa de Alá, excepto que la causa que induzca a ese amor sea Alá mismo, Glorificado y Exaltado Sea”. Dicen que el siervo ama por la causa de Alá cuando sus ojos ven a un siervo complaciendo a Alá, o sus oídos escuchan sobre un siervo que agrada a Alá, y por ello lo ama. Por eso cuando la persona tiene una fe completa y entra a cualquier lugar y ve a un siervo en la obediencia a Alá, lo ama sin conocer su nombre ni su linaje, y puede que incluso ese momento en el que lo vio adorando a Alá sea la primera vez que lo ve. Es parte de la perfección de la fe que la causa que te insta e impulsa al amor, sea Alá y la morada de la Otra Vida, de ahí que esto sea una de las señales de la fe, hasta el punto que algunos sabios dijeron “Si el hombre quiere evaluar si su fe es completa o no, que la examine en términos de su amor y enemistad por la causa de Alá”.
Y esto es algo muy cierto y comprobado; prueba algún día cuando entres a la mezquita y tu corazón esté en un estado alto de júbilo en la fe, cuando dirijas tu mirada a la derecha y veas a alguien rezando lo amarás, y si miras a izquierda y ves al recitador de Corán lo amarás, y cuando mires al frente y veas a una persona recordando a Alá también lo amarás, pues esto es parte de la perfección de la fe. En cambio, si tu corazón se encuentra en una fe débil y baja y entras a la mezquita en ese estado, estarás despistado y distraído.
Por este motivo, los amados de Alá y Sus aliados, si les sucede una reunión como ésta, en el momento de irse se saludan y abrazan unos a otros, porque saben que aquel que vino a este lugar ciertamente ama a Alá y a la Otra Vida, y todo aquel que venga a este lugar verá al creyente amándolo y aliándose con él.
“Los creyentes y las creyentes son aliados unos de otros…” (Corán 9:71).
Alá unió los corazones por medio de la fe (imán) y no existe organización que haya juntado a los siervos de forma tan sobresaliente, sincera y con tanto éxito como la organización de la fe, que unificó en los inicios del Islam a los muhâyirín (emigrados de Meca) con los ansar (auxiliadores de Medina), y en la actualidad junta a los siervos de Alá de todas partes del mundo.
¡Corazones que se juntan en torno a la fe en Alá, a Su obediencia y a la de Su Mensajero!
¡Qué grandes corazones y qué grande aquello por lo que se juntaron!
Las gentes se reúnen en torno a los pecados y distracciones, pero aquél que saboreó la dulzura de la fe se reúne con sus hermanos para adorar a Alá y amarlo. Por tanto, la prueba más clara del amor por la causa de Alá es que la causa que te induzca a ello sea la obediencia y la complacencia de Alá.
Algunos sabios determinaron que los hombres se encuentran en diferentes niveles en cuanto al amor y enemistad por la causa de Alá: algunos se encuentran en los niveles más altos y otros por debajo de esto. Y aunque los piadosos se junten en torno al principio del amor y la alianza por Alá, están en diferentes niveles, y entre cada nivel existe la distancia que hay entre el cielo y la Tierra.
Por eso, cuanto más se reúnan los corazones en torno a la adoración de Alá y sean sinceros en ello, más unión habrá entre ellos. Muchos de los piadosos en sus inicios, cuando comenzaban a reunirse en torno al amor de Alá y eran sinceros en su alianza por Alá (Glorificado y Exaltado Sea), sus corazones eran de los más humildes y temerosos con Alá. Y si la persona que retornó al camino de Alá se parara a mirar en susprimeras reuniones cómo eran éstas, el siervo se sentaba al comienzo con una fe débil y cuando terminaba la reunión se levantaba con una fe muy alta y completa. Debido a esto, cuando la persona ame a su hermano por la causa de Alá, tiene que controlar mucho sus sentimientos en este tipo de amor, ya que tal como dijeron algunos sabios “Ciertamente Satanás puede entrar en este tipo de amor por la causa de Alá para así disminuirlo, entonces este amor comienza a aminorar día a día hasta convertirse en un amor por la causa de la vida mundanal, buscamos refugio en Alá de esto”.
Es obligación tuya que cuando ames a alguien por la causa de Alá, controles tu corazón cada día en este tipo de amor, tienes que saber que serás recompensado por este amor, el cual es parte de las acciones del corazón y Satanás no te dejará tranquilo ni un solo instante; ya que puede que al principio tu amado sea un amado por la causa de Alá (Glorificado y Exaltado Sea), pero puede que llegue un día en el que veas su riqueza, nobleza, linaje o prestigio y ahí Satanás entra a una parte de tu corazón y corrompa ese amor, entonces el comienzo es una misericordia y el final un castigo, buscamos refugio en Alá.
El hombre que ame por la causa de Alá y quiera por ello saborear la dulzura de la fe, tiene que ser sincero en este amor, que no se siente con su hermano excepto anhelando a Alá y la morada de la Otra Vida. Para este amor sincero hay unos requisitos que mencionaron los sabios y se resumen en dos: ordenar el bien y prohibir el mal.
Todo musulmán, llegue hasta donde llegue en rectitud, obediencia y amor, siempre necesitará de sus hermanos, necesita a alguien que le recuerde a Alá cuando Lo olvide y quien lo mantenga firme en la obediencia a Alá cuando Lo recuerde. Por esta razón, es parte del amor por la causa de Alá que el siervo ayude a su hermano en la obediencia a Alá y Su amor, hasta el punto que algunos sabios dijeron “Si el hombre le dice a su hermano: te amo por la causa de Alá; y después ve que su hermano está siendo negligente, incluso en el recuerdo de Alá, ciertamente Alá lo juzgará por haberse callado en vez de aconsejar a su hermano sobre esa negligencia”. Por tanto, el amor por la causa de Alá es un asunto que requiere de sinceridad y cumplimiento, no basta que nos digamos “te amo por la causa de Alá”, ya que el amor por la causa de Alá es un testimonio sobre uno de los lazos del Islam, que requiere que lo alimentemos y fortalezcamos con la obediencia a Alá y Su complacencia. Y Alá (Glorificado y Exaltado Sea), ha mencionado efectos muy puros y beneficiosos de este amor, y entre los más importantes cabe destacar el ayudarnos en la obediencia a Alá y Su amor; se mencionó este hecho cuando dijo sobre Su Profeta Moisés (la paz de Alá sea con él):
“Dijo Moisés: “¡Oh, Señor mío! Abre mi corazón, facilítame mi misión, haz que pueda expresarme correctamente para quecomprendan mi mensaje. Asígname de mi familia y para que me ayude a mi hermano Aarón, fortaléceme con él, y asóciale a mi misión para que Te glorifiquemos Y Te recordemos mucho. Por cierto que Tú bien sabes nuestra necesidad de Ti”. (Corán 20: 25-35).
Así pues, el hermano por la causa de Alá te ayuda al recuerdo de Alá y a obedecerle, y de los frutos del amor por la causa de Alá este es de los mejores apoyos para no caer en los pecados ni transgredir los límites que Alá puso, por eso cuando el alma incita al siervo a las pasiones o lo incita a algún pecado entre él y Alá, simplemente tiene que sentarse con un hermano por la causa de Alá y verá como lo espanta y atemoriza con el castigo de Alá y le recuerda Su Gran Poder.
El amor a Alá y a Su Mensajero
La primera característica (Amar a Alá y a Su Mensajero más que a nadie) es entre tú y Alá, hablar sobre el amor a Alá y al Mensajero, la paz y las bendiciones de Alá sean con él, se resume en dos asuntos, y el tercero es el fruto.
En cuanto al primer asunto, los sabios, que Alá los tenga en Su Misericordia, dicen “Todo sentimiento de amor que siente el siervo tiene una causa, la cual puede ser exclusivamente mundanal, o exclusivamente de la Otra Vida, o una mezcla de ambas.” En cambio, el amor a Alá (Glorificado y Exaltado Sea), ha juntado estas tres causas, porque el amor a Alá es exclusivamente religioso cuando quieres triunfar en esta vida y en la Otra, y es exclusivamente mundano cuando te das cuenta que no hay felicidad en esta vida excepto en la obediencia a Alá. Dijo un poeta:
Y no veo que la felicidad se encuentre en reunir dinero.
Pero ciertamente el feliz es el piadoso.
Y es una unión de ambas cuando se junta lo que acabamos de mencionar. Sobre el amor a Alá dijeron los sabios, que Alá los tenga en Su Misericordia, “Ciertamente todas las causas y razones han sido predispuestas para alcanzar el amor a Alá”. Si por ejemplo una persona ama a su padre por su gran benevolencia y generosidad para con uno, ¿cómo será el caso de Alá (Glorificado y Elevado Sea), que no existe instante sin que te muevas en una bendición procedente de Él, que sólo Él sabe, Glorificado y Altísimo Sea?, si el amor es debido a la generosidad, ¿quién puede equiparar su generosidad con la Generosidad de Alá?, si es debido a los dones y gracias, ¿quién se equipara las gracias de Alá?, y si el amor es por que te defienden de las maldades, ¿quién se compara a todas las desgracias y maldades que Alá ha alejado de ti?
Piensa y reflexiona si llega un día en el que se te estrechan todos los caminos y se te dificultan todas las causas para salir adelante, ya sea una deuda, una ansiedad, una preocupación mundanal o cualquier cosa, y necesitas quien te ayude, entonces de repente aparece un hombre que se acerca a ti en esos momentos tan difíciles para tenderte su mano y te da lo que necesitas. Si algún siervo hiciera eso seguramente te haría muy feliz con su ayuda, estarías hablando del favor que te hizo día y noche, mañana y tarde, lo elogiarías delante de tus hijos tanto pequeños como mayores. ¿Y dónde está esto en comparación con todos los favores de Alá?
¡Cuántos pesares resolvió y facilitó Alá por ti!
¡Cuánto dolor en la oscuridad de la noche cuando estabas enfermo, y alrededor de ti a tus hijos e hijas, hermanos y hermanas, te quejabas del dolor una y otra vez, mirabas a derecha e izquierda y no encontrabas ayudante excepto Él, ni apoyo mejor que Él, n auxiliador excepto Él!, Glorificado Sea en Su Elevación. Decías: ¡Oh Señor mío, oh Señor mío! Lo llamabas con un corazón que no busca a nadie sino a Él, y dependías de Él, Glorificado y Altísimo Sea, y en un solo instante te dio de Su Misericordia y Su favor para así aliviar ese dolor que sentías y curar el malestar que padecías… ¿Acaso recordaste alguna vez Su ayuda? ¿Acaso Le alabaste delante de la gente? ¿Acaso te acordaste de Su favor, del Señor del universo?
Amados míos en Alá, no existe amor más sincero que el amor a Alá (Glorificado y Exaltado Sea), tampoco alguien que ame verdaderamente como el siervo a su Señor, y siempre que ames algo debes saber que estás exagerando en ello excepto cuando amas a Alá (Glorificado Sea), Señor del universo. Porque sientas lo que sientas de amor, veneración, exaltación y engrandecimiento hacia Alá, siempre será poco en comparación con lo que Él se merece, Glorificado y Altísimo Sea.
El amor a Alá tiene señales y pruebas que evidenciaron los sabios, que Alá los tenga en Su Misericordia, de entre lo mejor que se ha dicho sobre este amor fueron las palabras de un sabio “Se consigue el amor a Alá cumpliendo con sus órdenes y apartándose de Sus prohibiciones, si el siervo cumple con esto estará amando a Alá”. Si el siervo reúne dos requisitos, cumplir con las obligaciones y abandonar las prohibiciones de Alá, es un amado de Alá (Glorificado y Exaltado Sea).
Dijeron algunos sabios “Se evidencia el amor del siervo a Alá cuando Él, Glorificado y Exaltado Sea, guía al siervo hacia Su obediencia”. Y dependiendo de lo descuidado que sea el siervo en cumplir con sus obligaciones y de los pecados que cometa, esto le llevará a
una disminución en su amor a Alá (Glorificado y Exaltado Sea). Por eso siempre que se establece el amor a Alá en el corazón de un siervo, encontrarás que está de lo más animado al cumplir con las órdenes de Alá, y es de los más alejados de las prohibiciones y los límites puestos por Alá (Glorificado y Exaltado Sea).
Quien ama a Alá espera en cualquier momento las órdenes de Alá para así responder a ello, y espera en cualquier momento una de Sus prohibiciones para así acercarse a Alá (Glorificado y Exaltado Sea), abandonando lo prohibido.
Por consiguiente, amados míos en Alá, las pruebas del amor a Alá se encuentran en estos dos asuntos y en su realización: cumplir con las órdenes de Alá y abandonando Sus prohibiciones. Y siempre que la persona se encuentre frente a una orden o prohibición de Alá, tiene que saber que está siendo examinado en el amor a Alá (Glorificado y Exaltado Sea).
En cuanto al amor a Su Mensajero Muhámmad (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), es, después del amor a Alá, la más honrada esperanza y el mejor logro, a quien Alá guíe a amar al generoso Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), ciertamente le ha guiado a uno de los caminos del Paraíso. Todo siervo que ama al Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), se vuelve sediento de su Tradición (Sunnah) y ansioso de seguir sus pasos, y el amor al Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), su obediencia y seguimiento es el único camino para llegar al Paraíso y lograr sus jardines.
Por esto es que dicen los sabios “Ciertamente Alá ha cerrado todos los caminos que llevan a Él excepto un único camino, que es el que eligió Su Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él)”. Y sobre este mismo significado es que se refiere Alá (Glorificado y Exaltado Sea), al decir:
“Y éste es mi sendero recto, seguidlo pues. Y no sigáis otros caminos, porque si lo hacéis, éstos os dividirán y desviarán de Su camino. Esto es lo que os ha ordenado para que Le temáis.” (Corán 6:153).
Si quieres conocer el grado de amor que tiene un siervo por el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), mira su preocupación por seguir la Sunnah, tanto aprendiéndola como llevándola a la práctica, difundiéndola o actuando conforme a ella. Por esto, dijeron los sabios “Los hombres más sinceros en el amor hacia el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), son la gente de la Sunnah, aquellos que actúan conforme a ella y la difunden”.
Por eso, el amor de una persona por el Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), se mide por la similitud de sus características y cualidades con las características del Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él) y sus modales; si imita su camino, sigue sus pasos y se vuelve sediento por conocer su Tradición (Sunnah), sin duda que es un seguidor, ¡y qué gran seguidor!, alguien que está próximo a Alá, ¡y qué gran bendición es estar cerca de Alá!
Por ello el primer asunto que preocupa al creyente sincero en el amor al Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), es conocer e investigar la Tradición (Sunnah) y su preocupación por llevarla a la práctica e invitar a la gente a ella por todos los medios que le sea posible. Aquel que ama al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), siempre que hace la ablución recuerda cómo la hacía el Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él). Cada vez que mete su mano en el agua y la pasa alrededor de algún miembro de su cuerpo piensa como si estuviera observando al Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), frente a él haciendo la ablución y el lavado, del mismo modo que lo está haciendo. Cuando se adentra en la oración y en la adoración, recuerda el modo en que rezaba el Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), su puesta de pie (qiiam), su forma de recitar, su inclinación (ruku’), su postración (suyûd), su súplica… y sigue su ejemplo, paso a paso; por Alá que es un gran éxito para el siervo si Alá le quiere lo bueno de esta vida y de la otra, ser guiado al amor de este generoso Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él).
Si la persona consigue esta gran característica, el amor a Alá y a Su Mensajero (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), dará lugar a un fruto bendito: dormirá y amanecerá con su corazón ligado a Alá, se levanta y se sienta por Alá, habla por Alá, estará supervisando sus actos continuamente… en sus reposos… su respiración… sus palabras… y ejemplificará todos los asuntos que lleven al amor a Alá, así hasta alcanzar este honrado y elevado nivel, y consiga el amor a Alá y Su complacencia, Glorificado y Elevado Sea.
Al llegar a este nivel da lugar al segundo fruto del amor a Alá, Glorificado y Exaltado Sea, del que dijeron algunos sabios “Todo siervo que ama a su Señor está ligado a Él en todo lo que dice y hace”. Por eso se reporta del juez e imam Al Háfidh Ibn Daqîq al ‘Iid (la Misericordia de Alá sea sobre él), que emitió un veredicto sobre un asunto, pero un hombre no estuvo de acuerdo con ese veredicto y le dijo “por Alá que no has sido justo conmigo, has errado en tu veredicto”. Entonces dijo el Imam Al Hafidh, (la Misericordia de Alá sea sobre él): “¿Dices esto? Juro por Alá, Aquel que no merece que se adore a nadie excepto a Él, que desde hace cuarenta años jamás hablé una sola palabra sin preparar una respuesta para dar ante Alá (Glorificado y Elevado Sea)”.
Esto es debido a la perfección en el amor a Alá (Glorificado y Exaltado Sea), por eso algunos sabios mencionaron en la explicación de este hadiz que “Cuando el creyente llena su corazón de amor a Alá da lugar al segundo fruto: amar a los que Alá ama y enemistarse con los enemigos de Alá” de esta forma amanece y duerme acercándose a aquellos a quienes Alá se acercó, y alejándose de aquellos que Alá (Glorificado y Exaltado Sea), Le ordenó que se alejara; y a esto se refería el Profeta (la paz y las bendiciones de Alá sean con él), al decir (querer a una persona por la causa de Alá).
Cómo conseguir la dulzura de la fe
Amados míos en Alá, siempre que se reúnan estas tres características en el corazón de un siervo, saboreará la dulzura de la fe, y siempre que Alá (Glorificado y Exaltado Sea), facilite y dé el éxito al siervo para establecerla y conseguirla, hará que sea uno de los amados y distinguidos aliados de Alá.
Y por eso, nos hacemos una última pregunta: ¿cuál es el camino para alcanzar este amor? ¿Cuál es el medio para alcanzar esta dulzura, la cual le pedimos a Alá, El Inmenso, con Sus bellos nombres y sublimes atributos, que nos haga saborear esta dulzura y que no nos despoje de ella hasta encontrarnos con Él?
El mejor camino para conseguirla y la vía más próxima para alcanzarla, es el camino de la súplica, que le pidamos a Alá conocer la dulzura de la fe, que nos haga saborear la dulzura de la obediencia al Clemente, ya que siempre que un siervo suplica a su Señor se le responde, siempre que alguien ruega a su Señor, Glorificado y Exaltado sea, le es dado lo que busca y le permite alcanzar su objetivo. Por este hecho dijo Alá en Su Libro:
“Vuestro Señor dice: Invocadme, que responderé.” (Corán 40:60).
Y no hay nada que nos ayude a cumplir con la adoración a Alá cuando ésta se nos resiste, como la súplica.
Y el segundo punto para conseguirla es aplicar las causas que hemos mencionado, las más importantes son: aprender el conocimiento islámico y conocer cómo adorar al Señor del Universo. Así pues, a quien Alá reúna estos dos asuntos y Lo favorezca con ellos, sin duda alguna que saboreará la dulzura de la fe y será de aquellos que Alá guió a la obediencia del Clemente.
Oh Señor nuestro, te pedimos, puesto que Tú eres Alá y que no hay nadie con derecho a ser adorado excepto Tú, que nos otorgues una dulzura detrás de la que jamás haya amargura, una fe que jamás lleve a incredulidad, felicidad que jamás lleve a desgracia y Misericordia que jamás lleve a castigo, ciertamente Tú eres el dueño de ello y El que lo puede cumplir, y nuestra última súplica es: Alabanzas para el Señor del Universo. Y otórgale la paz y bendiciones a nuestro Profeta…
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