La justicia de los musulmanes sobre sus enemigos, incluso después de la victoria

by Isa Rojas 5. enero 2010 00:59

 Gustav Lubon, orientalista francés, escribió:

“El mundo no ha visto conquistadores más misericordiosos que los musulmanes”

(La civilización árabe)

 

La historia ha grabado la justicia y la moderación que los musulmanes mostraron con sus enemigos, aun después de conquistarlos completamente. Ellos no asesinaron, violaron ni saquearon como otros conquistadores.

 

El Profeta Muhammad fue perseguido en Meca, sus seguidores fueron torturados, asesinados, y él fue forzado a huir de su vida comun. Sin embargo, él regresó como un conquistador y se dirigió hacia la misma gente que lo persiguió alrededor de dos décadas y les dijo:

 

« ¡Irse, vosotros sois libres! ».

 

Y por eso fueron llamados los “hombres libres”, que eran alrededor de dos mil. (Tafsîr Ibn Kazîr 2/339) ¿Acaso hay algún conquistador que haya sido más misericordioso y magnánimo con sus peores enemigos?

 

Cuando Saladino conquistó Jerusalén, aun los cruzados se sorprendieron de su magnanimidad, caballerosidad y misericordia.

 

A través de catorce siglos de Islam, las conquistas musulmanas siempre se han caracterizado por ser de esta manera. Gustav Lubon, orientalista francés, escribió: “El mundo no ha visto conquistadores más misericordiosos que los musulmanes” (La civilización árabe).

 

En contraste con esto, por ejemplo, se reporta que cuando los cruzados entraron por primera vez en Jerusalén en el año 1099 d.C., bajo el liderazgo de Pedro el Venerable, masacraron a alrededor de setenta mil de sus habitantes y la sangre fluía como ríos en las calles de la ciudad (Ibn Kazîr Al–Bidaiah wa An–Nihaiah 6/166). Y cuando los mongoles asaltaron Bagdad en el año 1258 d.C., asesinaron alrededor de ochocientas mil personas –hombres, mujeres, niños, ancianos y jóvenes–.

 

Y lo que es perpetrado hoy en día por aquéllos que claman estar entre las más civilizadas y democráticas naciones en la faz de la Tierra es un gran signo de lo que pasa cuando la gente es privada de la creencia en Dios. Varias guerras se propagan por beneficios y ganancias mundanales, miles de hombres inocentes, mujeres, y niños sufren y son asesinados por una razón ilegítima. Desafortunadamente, con mucha frecuencia, las naciones musulmanas son los objetivos.

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