La responsabilidad del verdadero predicador

by Isa Rojas 17. febrero 2011 19:27

 

Los profetas la paz sea con ellos y otras personas no pueden establecer la guía en los corazones de la gente, como no puede Satanás sembrar el desvío en las almas humanas con su elección.

 

 

Todo lo que tiene cada uno de ellos -el que llama a la verdad o el que llama al desvío- es llamar a la gente a su camino, mientras que elegir el desvío o la guía depende por completo de la voluntad de la persona misma y la ayuda de Alá en seguir este camino.

 

 

Los predicadores no tienen sino el derecho de la guía de dirección y la guía de la orientación. Mientras que la guía del éxito y la inspiración es propiedad especial de Alá –Glorificado y Exaltado Sea-.

 

 

Dice Alá el Altísimo:

 

Al Mensajero no le corresponde sino transmitir con claridad.   

 

 

(La Luz: 52).

 

 

Y dice Alá Alabado sea:

 

Ciertamente tú no guías a quien amas sino que Allah guía a quien quiere y Él sabe mejor quiénes pueden seguir la guía. 

 

 

(El Relato: 56).

 

 

Y dice Alá:

 

Si te empeñas en guiarlos… Realmente Allah no guía a quien extravía y no tienen quien les auxilie. 

 

 

(La Abeja: 37).

 

 

Alá Alabado sea dice también:

 

Pero la mayor parte de los hombres, aunque tu lo ansíes, no son creyentes. 

 

 

(Yusuf: 103).

 

 

El predicador no debe pensar si la gente hace caso a su Da’wah o no, y no debe interesarle si la época concuerda a su Da’wah o si la contradice, sino debe pensar que él hace todo lo que puede para atraer a esa gente y extraerla del desvío y la perdición al éxito y la guía.

 

 

Dice Alá Alabado sea:

 

Y cuando un grupo de ellos dijo: ¿Por qué amonestar a una gente a la que Allah va a destruir o a castigar con un severo castigo? Dijeron: Es para tener una justificación ante vuestro Señor y por si acaso temen. 

 

 

(Al A’raf: 164).

 

 

Confiar en Alá y que la victoria es de Él, basarse en Su Éxito y Apoyo, lo debe realizar el predicador y con gran cantidad. Esta confianza es quien le ayuda y borra las lágrimas de sus ojos, cuando se paran los tercos en el camino de la Da’wah y quieren sembrar las barreras en su propagación. Hasta cuando el predicador empieza a imaginar que la Da’wah llegó a un camino cerrado y que no podrá seguir su camino adelante, entonces siente que la victoria de Alá es su aliado, y se asegura y afirma internamente que la Da’wah cumple su fortuna en extenderse cuantas sean las barreras que se ponen en su camino porque Alá la prefirió como un método correcto y un camino apreciado. Esta es la confianza que se presenta en la aleya:

¿Cómo no habríamos de confiarnos en Allah cuando ha sido El quien nos ha guiado al camino? Tendremos paciencia con el perjuicio que nos hacéis. ¡Que en Allah se confíen los que confían! 

 

(Ibrahim: 15).

 

 

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Jurisprudencia