Las fuentes de la Ley Islámica y la Guía 3

by Isa Rojas 24. abril 2011 09:55

  

En cuanto a las colecciones de hadiz o dichos y acciones del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), existen dos importantes colecciones en español. Son conocidas como Sahih al-Bujari[1] y Sahih Muslim.[2]

Como dije anteriormente, la Ley Islámica debe ser lo suficientemente flexible para satisfacer las necesidades de todos los pueblos hasta el Día del Juicio Final. Así, no todos los detalles de la ley han sido escritos en el Corán y la Sunnah. Allah ha dejado algunos temas para que los musulmanes los descubran por sí mismos, obligándolos así a aprender y estudiar el Corán y la Sunnah detalladamente. Las conclusiones derivadas del Corán y la Sunnah, y que no estén explícitamente escritas en el Corán o la Sunnah, son conocidas como “razonamiento personal” o iytihadd (lo que implica un esfuerzo extremo por llegar a una conclusión). Obvia-mente, esta fuente de jurisprudencia no es infalible. De hecho, es posible que los sabios lleguen a distintas conclusiones, aunque la verdad ante Allah siempre será una sola. El trabajo de cada sabio, si es sincero, será apreciado por Allah, como dice el hadiz: “Si un juez se esfuerza y llega a una conclusión correcta, recibirá dos recompensas. Si se esfuerza y llega a una conclusión errada, recibirá una sola recompensa”[3] Sin embargo, esto no significa que sus conclusiones son la autoridad máxima. Los juicios personales deben ser evaluados a la luz del Corán y la Sunnah y se debe apegar a todo lo que parezca ser más correcto según el Corán y la Sunnah. Es importante para el musulmán recordar siempre que su principal objetivo es llegar a la verdad, lo que equivale a aquello que es consistente con el Corán y la Sunnah.[4]

Ocurrió un desarrollo histórico en el que algunos estudiosos específicos trabajaron arduamente para codificar las leyes del Corán y la Sunnah además de extender aquellas leyes a través del razonamiento personal a situaciones que no estaban cubiertas explícitamente en dichos textos. El trabajo de estos estudiosos continuó hasta que se desarrollaron las “escuelas de leyes” basadas en sus enseñanzas. Si bien estas distintas es-cuelas de leyes no son fuentes de Ley Islámica ni se las debe considerar infalibles en absoluto, es importante que cada nuevo musulmán esté familiarizado con ellas pues es probable que aquí se haga referencia a ellas con frecuencia. Son cuatro las más dominantes de estas escuelas de leyes, bautizadas en honor a sus fundadores de la siguiente manera:

1. Abu Hanifah (80-150 H.1) y la escuela Hanafi: Abu Hanifah fue uno de los primeros estudiosos y vivía en Iraq. Hoy día, su escuela es la más predominante en Turquía, Pakistán, India, Afganistán, los ex estados soviéticos musulmanes y partes del Medio Oriente.

2. Maalik ibn Anas (95-179 H.) y la escuela Maliki: Maalik ibn Anas vivió en Medina, la ciudad del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), toda su vida. En la actualidad, su escuela es la más popular en el norte de África y el África subsahariana. Durante siglos fue la escuela predominante de Andalucía, o la España musulmana.

3. Muhammad ibn Idris al-Shafi’i (150-204 H.) y la escuela Shafi’i: Al-Shafi’i venía de la tribu Quraish, la misma tribu del Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Estudió y vivió en di-versos sitios, para instalarse finalmente en Egipto. Hoy, su es-cuela es la de mayor influencia en Malasia, Indonesia y algunas partes del Medio Oriente.

4. Ahmad ibn Hanbal (164-241 H.) y la escuela Hanbali: Ahmad ibn Hanbal vivió en Bagdad y era conocido por ser un gran estudioso del hadiz. Actualmente, su escuela es la escuela predominante en Arabia Saudita y otras partes de la Península Arábiga.

 

Estos grandes sabios al igual que otros, en ocasiones llegaban a distintas conclusiones. Es importante entender que existen muchas causas para las diferencias de opinión entre los juristas. También hay algunos puntos importantes a tener en cuenta con respecto a dichas diferencias de opinión entre los sabios y que es probable que uno se encuentre en el Islam. En primer lugar, como se dijo anteriormente, el principal objetivo del musulmán es “la verdad.” Por lo tanto, el musulmán debe esforzarse por descubrir la verdad y seguirla en toda circunstancia. La manera en que llegó la revelación le brinda a la persona la capacidad de adorar a Allah buscando la verdad, a través de un análisis de la revelación tal como se halla en el Corán y el hadiz. También lo pone a prueba verificando si sigue la verdad y las posturas más fuertes cuando finalmente llega a ellas. En segundo lugar, estas diferencias de interpretación están destinadas a suceder. Una persona puede buscar con sinceridad complacer a Allah, pero llega a una conclusión que a otro le parece débil o inaceptable. En tanto y en cuanto la opinión de una persona no contradiga claramente al Corán o la Sunnah y tenga cierta base a través de una prueba aceptable, la persona debe ser respetada. De hecho, la persona que se equivoca será recompensada por Allah por su esfuerzo si fue hecho con sinceridad, como lo dice el hadiz citado anteriormente. De esa manera, si bien uno puede no estar de acuerdo con su opinión y sentir la necesidad de refutar dicha opinión, dichas diferencias de opinión no deben jamás socavar las raíces de la hermandad del Islam y entrar en los corazones de los musulmanes, destrozándolos de esa forma.

Por último, es importante destacar que el Corán, la Sunnah y el “razonamiento personal” no son simplemente las fuentes de lo que normalmente se considera como “ley” en la actualidad. Hay también muchos otros aspectos, como la moral, la ética y el comportamiento, que deben estar sujetos a esas mismas fuentes. En otras palabras, estas fuentes son en realidad las fuentes de la ley, pero también son la guía de las acciones que un musulmán realiza en cada aspecto de su vida. Por ejemplo, el cómo comportarse con los padres, los vecinos y otras personas está cubierto por el Corán y la Sunnah, como trataremos más adelante, aunque la “ley” tradicional de hoy no se preocupa de dichos temas. Por lo tanto, cuando los sabios musulmanes hablan de las fuentes de la “ley” en el Islam, en realidad se refieren a las fuentes de la guía completa para el comportamiento humano en todos los aspectos de la vida.



[1] Sahih al-Bujari (Riyadh, Arabia Saudí: Darussalam Publishers and Distributors, 2005). Puede encontrarse en Internet.

[2] Sahih Muslim (Oficina de Cultura y Difución Islámica, Argentina). Puede encontrarse en Internet.

[3] Registrado por al-Bujari y Muslim.

[4] Otro concepto importante es el de iymaa o consenso. El Profeta dijo: “Allah no dejará que mi Nación se una en un error.” (Registrado por al-Tirmidhi y considerado auténtico por al-Albaani). Así, si todos los estudiosos musulmanes se pusieran de acuerdo en un tema, ese punto de acuerdo también adquiere autoridad.

 


 

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