La veracidad es expresarse y obrar con sinceridad. En cuanto a las palabras sinceras significan decir la verdad al transmitir el Mensaje de Alá, las palabras de Su Mensajero (PyB), u ordenar el bien y dilucidar lo falso para que los demás se abstengan, Alá dice:
"Quienes creyeron en la verdad cuando la recibieron ésos son realmente los piadosos" (39:33) y dijo el Profeta (PyB): "El creyente es aquel que cuando se expresa dice la verdad, y cuando se le transmite algo no lo pone en tela de juicio". La honestidad en las obras significa tener una intención sincera de agradar a Alá a través de ellas, realizarlas con amor por Él, certidumbre, actuando acorde a las enseñanzas del Mensajero de Alá, y tratar a quienes nos rodean con sinceridad, misericordia, cumpliendo los compromisos, Alá dice:
"La piedad es creer en Alá, en el Último Día, en los ángeles, en los Libros y en los Profetas, hacer caridades con sus bienes, a pesar del apego a ellos, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajeros insolventes, mendigos y para liberar esclavos, hacer la oración, pagar el zakat, cumplir con los compromisos contraídos, ser pacientes ante la adversidad, en las desgracias y en los momentos más duros de la lucha, Éstos son los veraces y éstos son los piadosos" (2:177) y dice también:
"Entre los creyentes hay hombres que han sido fieles a su compromiso con Alá, algunos cayeron luchando por Su causa y otros que quedaron vivos esperan obtener este honor y jamás cambiaron su compromiso" (33:23).
La fe tiene por origen la sinceridad y la creencia, y se refiere a las palabras y a las obras, los piadosos de las primeras generaciones de musulmanes se aferraban a esta noble cualidad tanto con su Señor como con los siervos de Alá.
Alá describe a los primeros Emigrados como veraces diciendo:
"Para los emigrados pobres, los que se vieron forzados a dejar sus hogares y sus bienes en búsqueda del favor de Alá, auxilian a la religión de Alá y a Su Mensajero (con sus personas y sus bienes). Éstos son los veraces" (59:8).
La sinceridad es un atributo que Alá (swt) ama y también Su Mensajero (PyB), toda persona dotada de sano
juicio comprende sus beneficios. El Profeta (PyB) exhortó a ser sinceros y a adorar solamente a Alá desde el comienzo de su prédica.
Hermanos y hermanas en el Islam, sean honestos y veraces tanto en la palabra como en las acciones, pues la veracidad es una de las puertas del Paraíso. La sinceridad es alejarse de la traición, del engaño, de las confabulaciones.
La peor de las calumnias es mentir acerca de Alá, decir cosas del Islam que son ajenas al mismo y relacionarlo con la opresión y la enemistad. El Islam es una religión de misericordia y compasión, Alá (swt) dice:
"No te hemos enviado sino como una misericordia para los mundos" (21:107).
El Islam es una religión de justicia y benevolencia, Alá dice:
"Alá ordena la justicia y a hacer el bien, y a ayudar a los parientes cercanos, y prohíbe la indecencia, lo reprobable y la injusticia" (16:90).
El Islam ha sido puesto a prueba a través de calumnias acerca de sus principios, como las acusaciones de los distintos grupos tendenciosos de la actualidad que tildan al Islam como una religión que fomenta el terrorismo, la enemistad, la opresión y la destrucción, mientras que el Islam, con sus enseñanzas abiertas, honestas y abiertas a la diversidad, promueve la dignidad, prohíbe la injusticia, la indecencia y la corrupción, Alá (swt) dice:
"No transgredan, ciertamente Alá no ama a los transgresores" (5:58).
El Islam ordena sólo lo que lleva al bienestar de la humanidad, y prohíbe solamente lo que sea perjudicial.
Pedimos bendiciones por el Profeta Muhammad, tal como Dios lo menciona en el Corán:
Ciertamente Alá y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pidan bendiciones y paz por él. [33:56]
¡Oh Alá! Me refugio en Ti de desviarme o ser desviado, de equivocarme o de que me precipite en el error, de oprimir o ser oprimido, de comportarme de manera ignorante con alguien o que se comporten de manera ignorantes conmigo.
¡Oh Alá! Tú eres el Soberano, no existe dios excepto Tú. Tú eres mi Señor y yo soy Tu siervo. Si he sido injusto con mi alma, reconozco mis pecados, perdona todas mis culpas y faltas, porque nadie perdona los pecados sino Tú. Guíame hacia los mejores modales, porque nadie guía a ellos sino Tú. Aleja de mí las malas obras, porque no podría alejarme de ellas excepto que Tú me des fortaleza.