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Este derecho es el más sublime entre los derechos concedidos a las criaturas. Ninguna otra criatura fue honrada de una manera tan magnífica tal como fue honrado el Enviado de Alá; dice Alá:
“Por cierto que te hemos enviado por testigo, albriciador y amonestador, para que creáis en Alá y en su Enviado, y le secundéis y le honréis.” (Al-Fath: 8-5).
En primer lugar, hay que amar al Enviado de Alá más que a cualquier otra persona, más que a nosotros mismos, más que nuestros hijos, esposas, madres y padres, dijo el Mensajero de Alá e:
“Nadie será creyente hasta que yo sea más amado para él que su propio hijo, padres y toda la gente”
(transmitido por Bujari y Muslim).
Entre los derechos del Profeta de Alá e está honrarlo, respetarlo y magnificarlo adecuadamente, sin negligencia ni exageración; honrarlo en su vida es honrar su tradición y su persona; honrarlo después de su muerte: es honrar su tradición y su recta legislación, y quien observa la honradez y la magnificencia demostrada por sus compañeros hacia el Enviado de Alá e sabrá cómo cumplieron dichos sabios compañeros con sus deberes ante el Mensajero de Alá e.
Dijo Urwa bin Masud dirigiendo su palabra ante la Tribu de Quraich (Principal rival del Mensajero), cuando fue enviado para iniciar las negociaciones de paz con el mensajero de Alá e que a raíz del diálogo surgió el Tratado de Hudaibiáh, dijo: “¡Oh Gente de Quraich! Me he entrevistado con muchos reyes, con el Cesar, Rey de los Romanos, con Kisra, Rey de los Persas, con Negus, Rey de Etiopía, y no he visto a ninguno de ellos que sea tan respetado y honrado, como lo hacen los compañeros de Mujámmad con Mujámmad; cuando les ordena algo lo ejecutan de inmediato; al hacer la ablución, los verás peleándose entre sí para utilizar el agua usada por él, orgullosamente, y cuando habla, todos bajan sus voces ante él, sin que ellos quitaran sus miradas de él por honrarlo al máximo”.
Así, los compañeros del Profeta (que Alá esté complacido con todos) honraban a Mujámmad e el último de los profetas y enviados, por ser un hombre clemente, de gran ética y moral, flexible, y por tener un corazón extremadamente noble, dotado de honorables modales y atributos, pero si hubiera sido severo y de corazón áspero, se habrían dispersado y apartado de él.
De los derechos del Profeta e son: Creer en todo lo que nos informa de los asuntos pasados y futuros, cumplir sus órdenes, evitar lo que prohibió, y estar convencido de que su guía es la más completa, y que su legislación es la más perfecta que jamás haya conocido la humanidad, y no adoptar otras legislaciones o regímenes sea cual sea su origen
“¡Por tu Señor! No creerán hasta que te tomen por árbitro de sus disensiones, y cuando no hallen nada que objetar a lo que tú hayas sentenciado, entonces se someterán a ti espontáneamente” (Las Mujeres: 65)
También dice Alá:
“Diles: Si verdaderamente amáis a Alá, seguidme que Él os amará y perdonará vuestras faltas; porque Alá es el Indulgente, el Misericordioso” (Familia de Imran: 31).
De los derechos del Mensajero de Alá e es defender su legislación y su guía con toda la fuerza necesaria, según la situación. Si el enemigo ataca con pruebas lógicas y medios semejantes, entonces hay que defender la Religión utilizando la ciencia, el conocimiento y las pruebas convincentes y los demás medios científicos necesarios para aclarar las dudas y vencer al enemigo. Pero si el enemigo utiliza armas destructivas, sin duda alguna hay que defenderse con los mismos medios.
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